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Las Fuerzas Armadas. Nuevos escenarios, nuevas misiones y mayores responsabilidades

Foto: El Comercio

Resumen

A pesar de haberse convertido en costumbre involucrarlas, cada vez más, en misiones no tradicionales o subsidiarias continúan conservando una estructura, equipamiento y marco legal correspondiente a una fuerza militar configurada para el cumplimiento de las tareas constitucionales de Defensa Nacional, careciendo de la doctrina, organización, equipamiento y entrenamiento adecuado, como del respaldo legal necesario, para el cumplimiento de tareas diferentes a la guerra como la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal.

La visión de las Fuerzas Armadas del presente siglo va más allá de los equilibrios y simetrías bélicas, tiene relación con la nueva concepción de seguridad y con el reto de estructurarse y modificarse en función de los nuevos roles que les va correspondiendo cumplir, con nuevas misiones que le demandan una mayor preparación profesional y cultural de sus cuadros para disponer de profesionales con competencia y capacidad para asumir los cambios, las complejidades y competencias que imponen los escenarios de la globalización. 

Análisis

La política militar establecida en base a la política de defensa nacional, orienta y norma la estructura de las Fuerzas Armadas y su proyección. Establece los lineamientos de acción de cómo deben cumplir su misión constitucional y la forma en cómo deben participar en el ámbito interno. Determina las misiones y tareas a cumplir estableciendo la correspondiente estructura, organización, dimensión, doctrina, capacidades y formas de empleo.

En su vinculación directa con la política exterior las FFAA actúan en forma coordinada con la diplomacia para la toma de decisiones y el establecimiento de la concepción político estratégica que permita asegurar la existencia y continuidad del Estado y la paz internacional. Esta relación garantiza la coherencia de las acciones que se realizan en las relaciones internacionales y constituye un importante aporte a las medidas de fomento a la confianza porque facilita asegurar el clima internacional de paz que el país requiere para lograr el desarrollo.

Los cambios presentados en el Siglo XXI con un esquema de seguridad diferente al convencional, con una nueva dinámica por la globalización y las amenazas no tradicionales de alcance transnacional constituyen un desafío para las Fuerzas Armadas tanto por la aplicación de la tecnología a las comunicaciones y sistemas de armas que incrementan la letalidad de los teatros de operaciones como por la variedad de las situaciones diferentes a la guerra que se presentan en forma simultánea e imprevista.

Estas circunstancias obligan a las Fuerzas Armadas a tener la flexibilidad y adaptabilidad requeridas para enfrentar diferentes tipos de conflictos y actuar en ambientes operacionales diferentes al tradicional. Exige también que, además de estar instruidas, equipadas y entrenadas en la aplicación de estrategias y tácticas clásicas para cumplir con su misión constitucional, estén equipadas y preparadas para enfrentar a otros tipos de adversarios que emplean como arma principal el terrorismo, no respetan los derechos humanos -menos las leyes y reglas de la guerra- y actúan en combinación con el narcotráfico y la minería ilegal.

Las Fuerzas Armadas conformadas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea integran el Sistema de Defensa Nacional. Ante la independencia del cargo de jefe del CCFFAA (2003) las instituciones tienen como responsabilidad, organizar y preparar la fuerza, teniendo al CCFFAA como mando operacional único para el empleo de la fuerza, con doctrina común, empleo conjunto y logística estandarizada.

Para cumplir con la finalidad primordial “garantizar la independencia, soberanía e integridad territorial”, artículo 165º de la Constitución, deben desarrollar capacidades que les permitan: (1) Colaborar en el mantenimiento de la independencia y soberanía del Estado. (2) Mantener la integridad de las cinco fronteras terrestres. (3) Ejercer el dominio marítimo. (4) Efectuar el control y explotación del espacio aéreo, (5) Asegurar la presencia en la Antártida. (6) Incrementar su participación internacional (7) Establecer un sistema de ciberdefensa conjunto. (8) Potenciar la Escuela Superior de las FFAA. También deben tener la capacidad de asumir (o participar) el control del orden interno en situaciones de estado de emergencia (artículo 137º).

En lo referente a “Participan en el desarrollo económico y social del país, y en la defensa civil de acuerdo a ley” (artículo 171º) deben: (1) Impulsar proyectos de ciencia, tecnología e innovación (2) Promover la política de cooperación industrial y social (offset). (3) Desarrollar la Industria de Defensa. (4) Crear unidades descentralizadas de apoyo ante desastres naturales, articuladas al sistema nacional de gestión del riesgo de desastres y (5) Participar en  acciones de desarrollo en aquellos lugares distantes o incomunicados donde no llegan las inversiones privadas.

Para actuar, dentro de una estrategia integral, en la lucha contra el narcotráfico (VRAEM) y la minería ilegal (Madre de Dios) requieren de personal entrenado, de unidades con el equipamiento adecuado y del respaldo legal necesario.

Para que las FFAA sean disuasivas, puedan participar en las misiones internacionales de paz y cumplir con las tareas asignadas en el territorio nacional se deben implementar medidas de probidad y transparencia que garanticen la efectividad y eficiencia en el uso de los recursos asignados, “la ley asigna los fondos destinados a satisfacer los requerimientos logísticos de las Fuerzas Armadas” (artículo 170º) y el Fondo de Defensa Nacional y Seguridad Ciudadana (Ley 28455 de 31/12/04).

Conclusiones

Para el cumplimiento de su misión constitucional y de todas las tareas asignadas se requiere de unas FFAA con institucionalidad fuerte y dinámica basada en criterios de sostenibilidad, flexibilidad y adaptabilidad, con capacidad de respuesta para todos los escenarios. Para este fin requieren desarrollar un proceso de transformación encaminado a disponer de una organización estructurada con unidades dedicadas al cumplimento de su misión constitucional –razón de ser de las FFAA- y de unidades con entrenamiento, equipamiento y respaldo legal adecuado para cumplir tareas diferentes a la guerra o no propiamente militares.

Ante las exigencias de los nuevos escenarios de seguridad se requiere en los oficiales una mayor iniciativa y capacidad para tomar decisiones con la calidad de un líder (competencia con ascendiente) para guiar a su personal con mucho juicio y habilidad y para ejercer el mando en la incertidumbre y complejidad de un medio ambiente (teatro de operaciones) con mayor exigencia por la diversidad de tareas, el acelerado ritmo de las operaciones y el menor tiempo para tomar decisiones.

Estos cambios requieren definiciones en la política de defensa que orienten los esfuerzos a desarrollar la fuerza para que las FFAA mantengan su capacidad disuasiva y aseguren su presencia, despliegue y movilidad estratégica en todo el territorio para cumpir con las tareas diferentes a la guerra asignadas (lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal, apoyo en la gestión de desastres). También, se presenta la necesidad de intensificar la instrucción y el entrenamiento conjunto como modernizar el sistema educativo militar para formar líderes con una preparación profesional acorde a las estrategias e imposiciones de la guerra moderna, con capacidad de desarrollar su iniciativa y autoridad para poder decidir y resolver con oportunidad, responsabilidad e independencia.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú