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Las migraciones: Una preocupación para la seguridad

Foto: Agencia Andina

Resumen

El flujo migratorio generado ante la crisis humanitaria en Venezuela ha puesto de manifiesto que los estados receptores deben fortalecer la institucionalidad y aumentar las inversiones en las áreas de frontera para tener capacidad de respuesta ante la llegada de migrantes que deben ser tratados con solidaridad, reciprocidad, respeto y dignidad porque migrar no es un delito sino una condición de necesidad por la grave situación de violencia y de pobreza que sufren en su país.

Análisis

El inesperado e increíble atentado terrorista del 11 de setiembre de 2001 (11-S) cambia la vida de los continentes y de los Estados porque al ser considerado por Estados Unidos como una agresión a todo Occidente se inicia una “Guerra Total al Terrorismo Internacional” con operaciones militares en Afganistán (2001) e Irak” (2003) que tienen impacto directo en los ciudadanos de todo al mundo al verse afectados sus derechos a la vida y a la libre circulación.

La forma de enfrentar esta guerra y su enorme costo económico (que implica recortar la ayuda humanitaria al África), la crisis económica en Europa y la Primavera Árabe son las causas del desastre humanitario y de la grave crisis de migrantes, desplazados y refugiados que los países de Occidente no quieren acoger a pesar de ser los culpables de su aparición; renunciando Europa al principio democrático del “acceso igualitario a los derechos de los ciudadanos”.

Ante esta crisis mundial, la Asamblea General de la ONU aprueba el “Pacto Mundial para la Migración”, el 11/12/18, a fin de reforzar la responsabilidad compartida de ayudar a quienes se ven obligados a abandonar sus países. Durante el debate, Venezuela exige que se garantice que no se convertirá en una forma de intervención en asuntos internos. Tratándose de un acuerdo no vinculante su aplicación no será muy efectiva presentándose el retiro de varios países, entre ellos Estados Unidos, Brasil y Chile, porque ‘son soberanos’ para decidir si aceptan o no acoger a migrantes.

Impacto de las migraciones en el continente americano

El mapa regional de las migraciones nos presenta a 7,8 millones de personas aún desplazadas dentro de Colombia, a miles de centroamericanos huyendo en caravanas hacia Estados Unidos y a más de 4 millones de venezolanos saliendo de su país por el deterioro de las condiciones políticas y socioeconómicas que alcanzan características de catástrofe humanitaria y generan una crisis humana sin precedentes en la región.

Estados Unidos viene radicalizando su política de migraciones desde el 11-S. Levanta un muro en la frontera con México, expulsa a millones de indocumentados, impide el ingreso de ciudadanos de países árabes de mayoría musulmana, aplica la política de ‘tolerancia cero’ por la cual se separa a los hijos de los padres albergándolos en centros de detención con peligroso hacinamiento. Así también, ‘ejerce su voluntad’ sobre México quién cancela el programa de visados humanitarios y ante la ‘amenaza’ de imposición de aranceles escalonados se ve ‘obligado’ a militarizar sus fronteras y retira la ayuda a los países del ‘Triángulo del Norte’ por las ‘olas de migraciones’ que, se señala, estaban justificadas cuando sufrían de pobreza y de violencia por la guerra civil y dictaduras, pero no después de vivir 30 años en democracia. La respuesta puede estar en los altos niveles de pobreza por la corrupción de los gobiernos y en el alto grado de inseguridad a causa de la violencia de las pandillas (maras) por acción del narcotráfico.

México es un país de origen, de acogida y de tránsito de ciudadanos de Centro América que en caravanas buscan llegar a Estados Unidos para alcanzar el sueño americano sin saber que ‘América es solo para los americanos’.

En América del Sur ha cambiado el sentido de los flujos migratorios. Los peruanos salían a Venezuela, Chile y Argentina por la violencia subversiva y crisis económica, y los colombianos a Venezuela y Ecuador por la violencia del narcotráfico y de las FARC. Ahora, es de Venezuela, el país de acogida, que salen en forma masiva a Colombia y Perú, porque Ecuador es sólo un ‘corredor humanitario’ que ‘facilita’ su desplazamiento hasta la frontera con Perú, que se ha convertido en país de acogida, y Chile ha cerrado sus fronteras regresando a los migrantes a su país de origen en el ‘avión de la humanidad’.

La crisis política en Venezuela origina el mayor movimiento migratorio en la historia reciente del continente con impacto en los países de la región al ser un fenómeno migratorio inusual por el número de personas y el corto tiempo en que se ha presentado. Ante este fenómeno 14 países de la región suscriben la Declaración de Lima (08/8/17) para dar seguimiento y buscar una solución pacífica a la crisis política ante la imposibilidad de activar en la OEA la Carta Democrática Interamericana por la ruptura del orden constitucional; y en Cúcuta se realiza el Primer Encuentro Latinoamericano de Congresos por Venezuela (04/6/18) que reúne a parlamentarios de 6 países quienes se comprometen a convocar a la Oficina de NNUU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) para coordinar la gestión regional de los migrantes y plantean crear un fondo de cooperación internacional para garantizar la ayuda humanitaria.

La unidad y solidaridad en una región con lazos históricos y culturales comunes es la gran ausente en esta crisis de migrantes. Los países del Grupo de Lima se reúnen con marcada frecuencia buscando una solución conjunta a las cuestiones de orden político de Venezuela, pero no presentan la misma voluntad en reunirse para fijar criterios y procedimientos similares para solucionar en conjunto un tema de orden humano como es esta crisis que ya tiene alcance regional.

Políticas migratorias

El gobierno venezolano sostiene una política migratoria de expulsión de sus connacionales, obligados a huir de la pobreza y de la violencia de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas del orden y los ‘colectivos’. Estos migrantes se enfrentan a cada vez más dificultades de ser acogidos ante las diversas medidas que van adoptando los gobiernos para “asegurar una migración ordenada y segura” a fin de “evitar el tráfico de personas y mejorar el control de las fronteras”.

Colombia exige la presentación del pasaporte ‘válido y vigente’ para otorgar un Permiso Especial de Permanencia (PEP). Brasil suspende temporalmente la entrada a través del estado fronterizo de Lomaira. Ecuador anuncia que exigirá ‘visa’ una vez que se complete el proceso de salida de la Unasur y revisa la “ley de Movilidad Humana” para implementar una ‘visa de carácter humanitario’. Chile realiza una reforma migratoria por la cual se elimina la posibilidad de ingresar como turista y posteriormente hacer un reajuste de status migratorio por causas laborales y establece la ‘visa de responsabilidad democrática’ que le confiere a los migrantes un permiso de residencia temporal por un año. Perú, que inicialmente facilitaba el ingreso sin pasaporte y otorgaba un Permiso Temporal de Permanencia (PTP) por un año establece, ante la superación de su capacidad de acoger la llegada de nuevos migrantes, la implementación de una ‘visa humanitaria’.

Preocupación por las migraciones

Preocupa a los países de la región la cantidad y el tiempo de estadía de los migrantes porque no existe un sistema articulado de tratamiento en la región y porque sus localidades fronterizas, que no tienen la capacidad para satisfacer las necesidades básicas de su población, ven agravados sus problemas sociales, en especial de salud y empleo, con la llegada masiva de migrantes. Esta situación obliga a un doble esfuerzo por parte de los estados para reducir las brechas de provisión y calidad de servicios a fin de atender a la población local como brindar asistencia humanitaria a los migrantes.

A los estados les debe preocupar las migraciones ilegales porque la falta de políticas de desarrollo de fronteras reales y efectivas colocan a las poblaciones fronterizas en una posición de debilidad frente a la capacidad del crimen organizado que impone su modelo socio económico, somete a las autoridades locales y obliga a que los jóvenes sin oportunidades no tengan otra alternativa que involucrarse en actividades ilícitas.

La seguridad en las fronteras se ha visto alterada por el masivo ingreso de migrantes, el incremento de actividades ilícitas, el flujo de migrantes indocumentados y el tráfico y la trata de personas habiéndose incrementado los mecanismos de control y vigilancia fronteriza donde las víctimas son los migrantes pues por su condición son vulnerables a ser sometidos por las bandas organizadas que operan en las fronteras, por los delincuentes o por los funcionarios corruptos.

Conclusiones

Se necesita integrar y mejorar los controles fronterizos para facilitar la identificación de las personas porque beneficia al país de acogida y articular políticas migratorias que garanticen la protección efectiva de los derechos de las personas, siendo indispensable superar aquella visión que criminaliza el fenómeno de la migración.

Las migraciones afectan los derechos de las personas, locales y migrantes, debiendo los estados fortalecer la institucionalidad y aumentar las inversiones en las áreas de frontera para tener capacidad de respuesta ante la llegada de migrantes que deben ser tratados con solidaridad, reciprocidad, respeto y dignidad porque migrar no es un delito sino una condición de necesidad por la grave situación de violencia y de pobreza que sufren en su país.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú