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Reflexiones en torno al Liderazgo militar en tiempos de transformación institucional

Foto: Pexels

Resumen

El presente artículo busca reflexionar sobre la importancia que cobra el Líder militar en el éxito del proceso de transformación institucional que el Ejército del Perú viene llevando acabo. El fortalecimiento del ethos militar aunado a la consolidación de capacidades que le permitan establecer consensos colectivos interinstitucionales, guiados por la visión institucional, es lo que nos permitirá hacer frente a realidades complejas acorde con los tiempos actuales.

Análisis

En la actualidad es vital la presencia de líderes con capacidades y conocimientos necesarios para conducir las instituciones de manera holística e integral, en contextos de cooperación interinstitucional, para hacer frente a una realidad permanentemente cambiante con fenómenos y situaciones complejas, multidimensionales y de límites difusos, que provocan inestabilidad e incertidumbres afectando la seguridad de un país. En ese sentido, no es posible seguir enseñando liderazgo, exclusivamente, bajo la óptica de la historia militar y de la biografía de grandes líderes militares como si el tratar de imitar a esos hombres extraordinarios nos va a llevar a ser eficaces líderes militares.

El Ejército del Perú busca su transformación institucional a través de una combinación de procesos articulados entre sí desarrollando nuevas capacidades que permitan el cumplimiento de la finalidad primordial y de las complementarias, expresamente establecidas en la Constitución Política. Transformación institucional que no tendrá éxito si no se sustenta en un profundo cambio en el proceso de liderazgo militar. En otras palabras, se precisa transformar la mentalidad de los miembros de nuestra institución, fortaleciendo la identidad militar y adquiriendo capacidades individuales que permitan generar consensos interinstitucionales. En ese sentido, cobra mayor fuerza lo señalado por el General George S. Patton jr. cuando afirma que las guerras se pueden luchar con armas, pero son los hombres las que las ganan; siendo, el espíritu de los líderes y de sus subordinados quienes consiguen la victoria.

En ese sentido, si queremos que el ejercicio del Liderazgo Militar, en el presente siglo, no sea simplemente el cumplimiento formal de una autoridad asignada, ha de asignarse, a manera de reflexión crítica, el actual proceso de Liderazgo Militar.  El Ejército debe superar la tradición histórica y buscar nuevas formas de inculcar e internalizar conceptos de liderazgo para hacer frente con éxito contextos de ambientes operativos actuales y futuros cada vez más globalizados. Ahora con realidades complejas y por ende con contextos de actuación también complejos debemos priorizar, en nuestra transformación institucional la formación de líderes militares con prístino entendimiento de lo que es nuestra visión institucional; que, complemente y fortalezca la estricta estructura jerárquica de disciplina y obediencia que posee el Ejercito del Perú; para lograr, como bien menciona Jasón Pope, líderes militares del siglo XXI y no sólo seguidores y cumplidores de órdenes.

En la actualidad, la formación de líderes militares debe ser coherente con el contexto de cooperación interinstitucional nacional, en el que se desenvuelve el proceso de transformación institucional donde, en función a los modernos conceptos de seguridad, las respuestas del gobierno sean integrales y holísticas, permitiendo así que las agencias u organizaciones del estado aporten, en base a sus competencias, con la consecución de la seguridad de la nación. Es decir, la transformación institucional requiere de líderes modernos capaces de generar consensos con otras instituciones para el adecuado cumplimiento de uno de los deberes primordiales del estado; cual es, proteger a la población de amenazas a su seguridad.

En este escenario y respuesta del estado  se requiere  pasar de un liderazgo militar basado en la relación líder-seguidor, a un liderazgo cooperativo mediante el cual todos somos líderes enfocados en la visión institucional, todos cooperamos en la consecución de la finalidad común de la institución (líder invisible). En otras palabras, tal como señala Federico Aznar Fernández-Maldonado en su libro La Ecuación de la Guerra “… no debe perderse de vista que la complejidad de las sociedades actuales hace que el liderazgo no recaiga tanto sobre una persona como sobre un grupo de ellas. Como ejemplo, piénsese en el caso del premier Churchill, que relata en sus Memorias cómo, en plena Segunda Guerra Mundial, se ausentaba del Reino Unido en barco y con no poca frecuencia. Ello era posible porque tenía un equipo que se lo permitía…”

Ahora bien, la clave de este proceso de liderazgo militar en épocas de transformación militar recae sin lugar a duda en fortalecer la esencia de la persona humana, el Ethos militar, aquel que llevó a Pedro Calderón de la Barca a mencionar que la milicia es al fin de cuentas una religión de hombres honrados. Es decir, el liderazgo militar en el proceso de transformación institucional de nuestras capacidades, debe sustentarse en la trilogía SER-SABER-HACER dentro del dominio individual de un soldado. Esta es condición sine qua non para guiar correcta y rectamente a los subordinados. Sin embargo, la clave se encuentra no sólo en que dicha actuación esté basada en la autoridad conferida al líder militar; sino especialmente en el sentido de pertenencia e identidad que el líder militar ha logrado inculcar en sus subordinados. El Ser, aspecto crítico del liderazgo en todos sus niveles, es en esencia, el embrión del buen líder. Se entiende como la secreta fuerza interior moldeada por valores y atributos que, como cualidades determinantes, forjan la identidad del líder militar. El Saber está sustentado en los conocimientos que debe poseer e incorporar con el tiempo y que refuerzan la identidad asumida. Por último, el Hacer que, en concordancia con los otros dos, proporcionan al personal bajo su mando propósito, dirección y motivación, como bien mencionaba Colin Powell “…el premio del éxito es que ellos te seguirán porque confían en ti. Te seguirán porque creen en Ti y en lo que tienen que hacer…”

Conclusión

Finalmente mencionar que, en el actual proceso de transformación institucional, el Ejército peruano debe garantizar que sus sistemas, procesos y prácticas impulsen el modelo de liderazgo militar establecido. No tendrá lugar una transformación institucional exitosa si se basa en los conceptos tradicionales de liderazgo militar. El Liderazgo militar en nuestro Ejército del siglo XXI debe estar caracterizado por una eficiente dirección y toma de decisiones, pero también por una adecuada colaboración con personas y organizaciones fuera de nuestra organización, en tanto es lo que la compleja realidad actual exige. No más compartimientos estancos, somos parte de una respuesta integral del Estado para garantizar la seguridad de nuestra nación. Debemos entender que nos movemos en un ambiente globalizado con culturas organizacionales, por ende, de liderazgo también, distintas a las nuestras. Por este motivo es imprescindible incorporar esta lógica para poder trabajar con otras organizaciones. El liderazgo, en el proceso de transformación institucional, debe considerarse en un contexto de organización; es decir, como un constante acuerdo colectivo basado y guiado por la visión institucional planteada. Es necesario reflexionar y revaluar para formar líderes militares del siglo XXI, bajo el aforismo de desaprender lo aprendido para aprender nuevamente.

No se trata de formar a administradores de normas, leyes y órdenes, el objetivo ha de ser  educar y formar a jóvenes militares para que dominen a cabalidad el concepto y la práctica de liderazgo, en su sentido más puro acorde con el presente siglo… ejercer el liderazgo militar para lograr que los subordinados hagan lo que la institución desea, porque quieren hacerlo en virtud de la visión compartida.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú