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Reflexiones sobre la seguridad multidimensional y la respuesta de los Estados ante la pandemia de COVID-19

Foto: Agencia Andina

Resumen

La propuesta de este artículo es analizar cómo están enfrentando los Estados la pandemia de covid-19 con relación al nuevo enfoque de seguridad multidimensional y reflexionar sobre las enseñanzas que nos pueda aportar esta crisis sanitaria global.

Una de las principales lecciones es que ante una amenaza a la seguridad nacional, la respuesta del Estado ya no se concibe únicamente con el empleo de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad Pública (Policía Nacional), la estrategia del Estado tiene que ser integral, interagencial y multisectorial y contar con la imprescindible cooperación y conciencia ciudadana del rol que les corresponde cumplir.

Análisis

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el brote de covid-19 ya podía considerarse una pandemia. De acuerdo con la referida organización, pandemia es “una epidemia que ocurre en todo el mundo más o menos al mismo tiempo”.

El propósito de este artículo es analizar cómo están respondiendo los Estados ante la pandemia de covid-19 y si esta respuesta se enmarca en el nuevo enfoque de seguridad multidimensional declarado por los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la Conferencia Especial sobre Seguridad, celebrada en México, el 27-28 de octubre de 2003.

De acuerdo con esta Declaración, las amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad en el hemisferio, son de naturaleza diversa y alcance multidimensional y el concepto y el nuevo enfoque debe incluir aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales. En consecuencia, la pandemia de covid-19 se constituye en una seria amenaza a la seguridad nacional de los Estados, enmarcada en el ámbito o dimensión de la salud, con mayor incidencia en aquellos países con menores recursos, por lo que se propuso que los países debieran desarrollar estrategias multisectoriales para prevenirlas y combatirlas. Sin embargo, los hechos nos demuestran que los Estados Miembros de la OEA, al igual que la mayoría de los 200 países en el mundo, afectados por esta pandemia, hicieron muy poco para prevenirla y obviamente no pudieron evitarla.

De manera general, ¿Qué estrategias están desarrollando los Estados para hacer frente a la pandemia de covid-19?

Teniendo en consideración que la pandemia por definición propia es de naturaleza transnacional, consecuentemente para hacerle frente de manera efectiva, no es suficiente una estrategia nacional, sino se requiere realizar permanentemente estrechas coordinaciones con otros países, con organizaciones internacionales como la OMS y organismos de cooperación internacional.

Todos los países han considerado a la pandemia de covid-19 como una amenaza a su seguridad nacional y teniendo en consideración la complejidad y la dimensión que ha adquirido dicha amenaza, han desarrollado estrategias nacionales y multisectoriales lideradas por la máxima autoridad política, vale decir el Presidente de la República o el Primer Ministro, según sea el caso, y que incluyen necesariamente la participación articulada de los gobiernos subnacionales (regionales, provinciales y locales, en el caso peruano), todos los ministerios, el sector privado y toda la sociedad en su conjunto.

Corresponde a cada país, hacer un análisis de las estrategias que diseñaron e implementaron para prevenir la propagación de enfermedades y las que están aplicando actualmente para combatir la pandemia de covid-19. Asimismo, evaluar el avance para reducir las brechas de falta de acceso e insuficiencia de los servicios de salud, constituyéndose en un desafío para los Estados mejorar esta situación deficitaria, y en función a ello, realizar los ajustes necesarios, pero no solo para hacer frente a esta o a una nueva pandemia, sino fundamentalmente para estar prevenidos y mejor preparados para hacer frente, de manera efectiva, a cualquier otra amenaza que afecte a la seguridad nacional.

En este sentido, es de particular importancia la realización de estudios prospectivos serios para la determinación y priorización de las amenazas a la seguridad nacional y el diseño e implementación de estrategias nacionales y multisectoriales, fundamentalmente para prevenirlas y si fuera el caso, combatirlas de manera efectiva. Con ello evitaríamos respuestas improvisadas, desbordes de las limitadas capacidades estatales y falta de conciencia de seguridad de la ciudadanía, tal como estamos observando a nivel global, ya sea en países más o menos desarrollados.

Para comprender de manera práctica el nuevo enfoque de seguridad multidimensional, definamos inicialmente que la pandemia de covid-19 es una amenaza a la seguridad nacional enmarcada en el ámbito de la salud, por lo tanto, las estrategias nacionales y multisectoriales que están aplicando los Estados tienen como instrumento principal al Ministerio de Salud. Sin embargo, por el alcance de la amenaza y el nivel de la estrategia, es imprescindible la participación articulada de todos los instrumentos y recursos con que cuenta el Estado. Es decir, todo el sector público, incluyendo Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad Pública, todo el sector privado y todos los ciudadanos en general.

Sin duda, la pandemia de covid-19 está generando serios impactos negativos de alcance global, sin embargo, también nos da varias enseñanzas. Una de ellas es que los ciudadanos en general están percibiendo que se constituyen en la parte central de las estrategias que vienen conduciendo sus respectivos gobiernos, cuyo objetivo principal es proteger la salud y vida de las personas, en coherencia con los nuevos conceptos vigentes de seguridad multidimensional (OEA), seguridad humana (ONU), seguridad integral (OSCE y ASEAN) y seguridad sostenible (EE. UU.).

En consecuencia, de acuerdo a la centralidad que ha adquirido  la participación ciudadana y al carácter multidimensional de esta amenaza, se constata que la seguridad nacional ya no es un asunto de responsabilidad exclusiva de las autoridades políticas, ni de las Fuerzas Armadas ni de las Fuerzas de Seguridad Pública,  sino por el contrario, es una responsabilidad de todos los actores de la sociedad, requiriéndose para ello la participación articulada de todos los instrumentos y recursos de la nación.

Esta experiencia, es una magnifica oportunidad para que el ciudadano tome conciencia de la trascendencia de la seguridad nacional y su significado. Se trata de sentirse un actor consciente de la necesidad de contribuir a garantizar la supervivencia del Estado mediante el esfuerzo de todos, lo cual constituye una exigencia básica para enfrentar una amenaza de alcance multidimensional.

En efecto, el Estado y las personas son, al mismo tiempo, los sujetos de la seguridad y los principales actores para garantizarla, como así lo estamos comprobando diariamente. De esta manera, es imprescindible una respuesta ágil y oportuna del gobierno, pero en la misma medida lo es, la participación activa y responsable de la ciudadanía.

Conclusiones

Las crisis también se constituyen en oportunidades de cambio, de mejora, nos dan lecciones que si las aprovechamos adecuadamente puede significar el camino hacia la consolidación de un Estado más maduro y una sociedad mejor preparada para enfrentar las amenazas a su seguridad. La respuesta del Estado, tal y como estamos aprendiendo, en esta crisis sanitaria global, ya no se concibe únicamente con el empleo de militares y policías, sino que ha de ser integral, interagencial y multisectorial y contar con la imprescindible cooperación y conciencia ciudadana del rol que les corresponde cumplir. Todos los actores son importantes y su función en el marco de la estrategia del Estado, dependerá de la naturaleza y del ámbito al que afecte la amenaza a la seguridad nacional, esto refleja en esencia, la aplicación del nuevo concepto de seguridad multidimensional.


Referencia bibliográfica

ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS, Conferencia Especial sobre Seguridad, Ciudad de México, México, 2003

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú