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Proceso de transformación del Ejército del Perú en el contexto del COVID-19

Foto: Ejército del Perú

Resumen

La vida tal y como la conocemos ha cambiado radicalmente en todo el mundo. Con la llegada del COVID-19 al Perú, el Gobierno adoptó medidas para evitar la propagación del virus entre la población y mitigar su impacto, principalmente en término de vidas humanas. Estas disposiciones incluyeron la declaratoria del estado emergencia para el empleo de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) dentro del marco constitucional.

Esta situación, sin embargo, viene generando grandes retos para las instituciones armadas ya que, no necesariamente, se encuentran convenientemente equipadas o entrenadas para enfrentar este escenario. Antes de que esta pandemia llegara al país, el Ejército del Perú se encontraba inmerso en un proceso de transformación para desarrollar capacidades y cumplir eficazmente los roles asignados por el Estado, los cuales se aprecian en situaciones de emergencia como la actual. Este proceso de transformación nació como una iniciativa al interior del Ejército, no sólo con la finalidad de modernizarlo e implementar cambios profundos en su gestión y cultura organizacional, sino también con la esperanza de que los decisores políticos reconozcan su importancia, asignándole los recursos requeridos.

En este artículo se describe la relevancia del empleo del Ejército del Perú, como parte de la estrategia formulada por el Gobierno, para enfrentar la pandemia del COVID-19. Asimismo, se analiza la importancia de continuar y respaldar el proceso de transformación iniciado por esta institución, ya que con ello se fortalece la capacidad de respuesta del Estado ante situaciones de emergencia.

 

Análisis

Covid-19: Retos y oportunidades

En el Perú, el primer caso conocido de COVID-19 se reportó el pasado 6 de marzo y la primera muerte trece días después. Sin embargo, a la fecha (22 de abril del 2020) el número de enfermos detectados es de 19,250, mientras que el número de fallecidos es de 530.[1] Si bien la cantidad de enfermos y fallecidos, a consecuencia del COVID-19, se viene incrementando diariamente, esta cantidad habría sido mucho mayor si el Gobierno no hubiera tomado una serie de medidas orientadas a imponer el aislamiento y la inamovilidad social, necesarios tanto para reducir la propagación del virus, como para ganar tiempo y evitar el colapso del sistema de salud. Es aquí donde el Ejército del Perú, en apoyo a la Policía Nacional del Perú (PNP), desempeña un rol importante, asegurando el cumplimiento de estas medidas las 24 horas del día. Se estima que de los aproximadamente 60,000 efectivos de las FF. AA. que actualmente vienen cumpliendo acciones de control territorial y control de fronteras, el 75% corresponde a efectivos del Ejército, el 17% a la Marina de Guerra y el 8% a la Fuerza Aérea.[2] No obstante, la unidad de comando o, al menos, la unidad de esfuerzo entre las FF. AA. y la PNP es vital para el éxito de las acciones en curso, ya que mejora el entendimiento de la situación, la sincronización y la adecuada asignación de recursos.

El Gobierno peruano ha dispuesto igualmente un paquete de medidas para fortalecer el sistema de salud y afrontar con mayor eficiencia esta pandemia. Estas medidas incluyen la declaratoria de la emergencia sanitaria, la aprobación del plan de acción para enfrentar la pandemia, el despliegue de hospitales móviles y módulos de atención exclusiva para enfermos del COVID-19, al igual que la creación de un Comando Operativo encargado de coordinar la capacidad de respuesta de todos los integrantes del sistema de salud a nivel nacional, cuya creación ha sido replicada en diversas regiones del país.

Para el logro de estas medidas, el Ejército cumple un significativo rol de apoyo. Por ejemplo, dos de los Comandos Operativos Regionales (Arequipa y Lambayeque) vienen siendo liderados por Oficiales Generales del Ejército. Asimismo, las aeronaves de esta institución vienen realizando el traslado de material e insumos médicos, muestras para ser analizadas, así como del personal de salud y funcionarios que requieran desplazarse a alguna región del país.[3] Por otro lado, miembros del Ejército apoyaron en la habilitación de un hospital provisional en la Villa Panamericana con capacidad aproximada para 3,000 camas.

Las medidas de aislamiento e inmovilización social impuestas por el Gobierno peruano, aunque necesarias, vienen impactando negativamente la economía del país, escenario que se agrava debido al alto índice de informalidad, en el mercado laboral nacional (aproximadamente 70%). Para enfrentar esta situación, el Poder Ejecutivo ha dispuesto la asignación de bonos, la entrega de canastas con alimentos a casi un tercio de la población del país, la aprobación de líneas de crédito para las empresas, y un plan de reactivación para la economía peruana. En este sentido, el Ejército viene apoyando diariamente a los gobiernos locales y regionales en el transporte, seguridad y distribución de canastas con alimentos, así como viene elaborando y distribuyendo el “Pan Bicentenario,” un pan de gran tamaño y elevado valor nutricional. Otras acciones de apoyo a la población incluyen la desinfección de calles en diversas regiones del país y la recepción de llamadas telefónicas que se realizan a la línea 113, donde se atienden los reportes de presuntos casos sospechosos del COVID-19.

Aunque el esfuerzo es grande, esta pandemia muestra las debilidades existentes en los diversos sistemas del Estado y deja lecciones aprendidas que deben ser tomadas en cuenta, si se desea encontrar oportunidades al término de esta crisis.  Un claro ejemplo de esta situación es la necesidad de recursos humanos en el Ejército del Perú, por lo que el gobierno ha dispuesto el llamamiento extraordinario de 10,500 miembros de la reserva orgánica del Ejército por un periodo de 60 días.[4] Si bien es cierto que la respuesta de los reservistas ha sido sumamente rápida, para recibirles se requiere de infraestructura, vestuario y equipamiento disponible que permita absorber rápidamente esta cantidad de personal. Otro de los retos se relaciona precisamente con el cumplimiento de las acciones de control interno y de frontera, ya que su ejecución implica la posibilidad no sólo de lidiar con ciudadanos violentos, sino también – de ser necesario – reducirlos, sin ocasionarles daños permanentes. Para ello no sólo se necesita contar con un adecuado marco legal, sino también disponer de doctrina, equipamiento y entrenamiento para enfrentar estas situaciones. Al respecto, el Gobierno ha manifestado que se dotará con armas no letales a los miembros de las FF. AA. y la PNP.[5] Sin embargo, la adquisición, distribución y entrenamiento para el adecuado empleo de este material toma tiempo, lo que genera un problema debido a que el tiempo, en situaciones de crisis, es un recurso muy limitado.

En el Perú mucho se ha hablado sobre la utilidad de contar con FF. AA. en pleno Siglo XXI. Diversos analistas han manifestado que el desarrollo de capacidades en las FF. AA. es un gasto que constituye una carga para el Estado; sin embargo, la realidad demuestra que el desarrollo de estas capacidades constituye una inversión, principalmente en situaciones de emergencia. Por ejemplo, el Ejército del Perú actualmente puede transportar a personal y material para que realicen diversas acciones, en gran parte, gracias a los 308 camiones todo terreno MAN adquiridos el 2016 y a los 24 helicópteros MI 17 SH-P adquiridos el 2013. Esto ha quedado demostrado no sólo durante esta pandemia, sino también durante los desastres por eventos naturales que el país ha sufrido en los últimos años. De no haberse realizado estas adquisiciones, el Ejército tendría actualmente grandes dificultades para realizar sus tareas, repercutiendo negativamente en la capacidad de respuesta del Estado.

La transformación debe continuar

Durante la última década, diversos Ejércitos de la región, incluyendo al Ejército del Perú, han iniciado procesos de transformación que les permitan enfrentar los retos y amenazas a la seguridad nacional y cumplir eficazmente los roles que el Estado les asigna. La transformación militar involucra cambios profundos en la institución que la implementa, revisando y rediseñando sus procesos medulares (a través de una reingeniería), así como cerrando las brechas existentes en sus capacidades actuales (a través de una modernización). Sin embargo, la transformación implica, principalmente, cambios significativos en la cultura organizacional, es decir, cambios en el conjunto de creencias, hábitos, valores, actitudes y tradiciones existentes en la institución militar.[6] En el marco de la transformación, la reingeniería busca que la gestión institucional sea más moderna, eficiente y transparente, así como el cambio de la cultura organizacional demanda en todo su personal un accionar basado en pilares como honor, honestidad, lealtad y transparencia.

A principios del 2020, el General de Ejército Jorge Céliz Kuong, Comandante General del Ejército del Perú, aprobó el Plan de Transformación Institucional (PTI).  Este Plan constituye el Plan de Desarrollo Institucional al 2034 el cual -en su primera fase- pretende alcanzar la Visión del Ejército, en ese horizonte de tiempo. El PTI, en su primer nivel de planeamiento, contempla 16 objetivos estratégicos, 86 acciones estratégicas y diversos indicadores que permitirán medir el logro de los objetivos y el desempeño de la organización. Asimismo, el PTI aprobado guiará la implementación del proceso de transformación institucional y permitirá el inicio del planeamiento del segundo nivel (a cargo de los Comandos y Divisiones de Ejercito); así como, el posterior planeamiento del tercer nivel (a cargo de los Elementos de los Comandos y de las Grandes Unidades de Combate).

Al igual que en muchos países, los esfuerzos de las instituciones públicas peruanas actualmente se enfocan en mitigar los efectos de la pandemia. Sin embargo, todo hace presagiar que este problema no se solucionará rápidamente y, aunque suene incómodo, se deberá aprender a convivir con él. Es decir, la vida continuará, pero con mayores restricciones. Consecuentemente, el Ejército del Perú deberá continuar con su desarrollo y concentrar sus esfuerzos en el proceso de transformación iniciado si es que se desea aprovechar alguna oportunidad después de esta crisis. Por una parte, las acciones estratégicas deberán ser implementadas tanto por las Direcciones del Estado Mayor General del Ejército, como por los Comandos y Divisiones de Ejército. Por las circunstancias que se viven, el cumplimiento de las metas originales constituirá un reto para aquellos líderes que realmente están comprometidos con el proceso de transformación. Por otra parte, los Comandos y Divisiones de Ejército deberán continuar con el planeamiento del segundo nivel, ya que las acciones estratégicas que formulen complementarán el PTI y guiarán el planeamiento del tercer nivel a cargo de sus elementos subordinados. Como se puede apreciar, las acciones por realizar son diversas y demandarán un gran esfuerzo, siendo uno de los aspectos más cruciales la asignación de los recursos financieros de la institución, de acuerdo con las prioridades contempladas en el Plan de Transformación.

El cambio de la cultura organizacional es fundamental para el éxito del proceso de transformación, ya que el principal esfuerzo ha de enfocarse en el cambio de la mentalidad de sus miembros. En este sentido, tanto la Dirección de Personal del Ejército como el Comando de Educación y Doctrina del Ejército cumplen un rol fundamental, toda vez que las nuevas normas que forjen la cultura organizacional deberán ser formuladas, difundidas, interiorizadas y cumplidas por los miembros de la institución. Esta tarea no es fácil, debido a que se intenta cambiar el patrón de suposiciones básicas compartidas por la organización durante muchos años.

La situación de emergencia que se vive debería ayudar a las instituciones públicas, incluyendo al Ejército, a aprender de los errores cometidos. Para ello, un adecuado programa de lecciones aprendidas constituye una herramienta clave para una mejora continua, ya que permite identificar, recopilar, analizar, difundir y archivar no sólo las lecciones, sino también las mejores prácticas, al tiempo que facilita compartir el conocimiento y la experiencia adquirida. Este programa se deberá dar tanto en el nivel táctico (para mejorar las tácticas, técnicas y procedimientos vigentes) como en el nivel estratégico de la institución (para revisar procedimientos, corregir Directivas y determinar claramente los roles y responsabilidades).

Asimismo, esta emergencia tendría que servir, de ser necesario, para revisar el desarrollo de la fuerza dentro del proceso de transformación, identificando aquellas capacidades que el Ejército debería incrementar para cumplir eficazmente sus misiones y reforzar la capacidad de respuesta del Estado. Por ejemplo, la capacidad de contar con una sanidad militar con los recursos y la preparación requeridos es primordial ya que esta constituye la reserva de sanidad estratégica del país. En la actualidad, los países que cuentan con una sanidad militar robusta vienen empleando esos recursos en apoyo del sistema de salud, operando hospitales militares de campaña debidamente equipados y con personal de salud preparado para enfrentar la pandemia. No obstante, para el desarrollo de esta y otras capacidades se requiere de una adecuada asignación de recursos por parte del Estado.

Es aquí donde la línea de esfuerzo de sensibilización del proceso de transformación cobra un rol trascendental, ya que permitirá mostrar los beneficios de este proceso tanto para la sociedad como para los diferentes sectores y organismos del Estado. Dichos esfuerzos deberán centrarse en hacer que los decisores políticos comprendan que la asignación de recursos para el adecuado desarrollo de capacidades en el Ejército no constituye un gasto, sino una inversión para el futuro que fortalecerá la capacidad de respuesta del Estado frente a situaciones de crisis.

Conclusión

Esta pandemia muestra la necesidad de fortalecer el sistema de salud peruano, pero también la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta del Estado para afrontar situaciones de emergencia. Muchos ciudadanos desconocen la importancia de contar con un Ejército debidamente equipado y entrenado, reconociendo su utilidad únicamente cuando se encuentran viviendo situaciones de crisis.

Sin embargo, el principal problema radica cuando son los propios decisores políticos los que no la reconocen ni valoran oportunamente, limitando su necesario desarrollo. El proceso de transformación del Ejército del Perú constituye una valiosa oportunidad para que el Estado fortalezca su capacidad de respuesta, siendo necesario que el Gobierno asegure la oportuna y adecuada asignación de recursos para que esta institución castrense desarrolle sus capacidades y pueda actuar de manera eficiente en contextos de alta complejidad como es el actual. Ahora más que nunca, el proceso de transformación debe continuar. “Mayor esfuerzo hacia la misma meta…sigamos avanzando”.


[1] La República, “Coronavirus en el Peru”, accedido 22 de abril de 2020, https://larepublica.pe/coronavirus-en-el-peru/.

[2] Defensa.com, “Fuerzas Armadas del Peru en lucha frontal contra el Covid-19”, 26 de marzo de 2020, accedido 19 de abril 2020, https://www.defensa.com/peru/fuerzas-armadas-peru-lucha-frontal-contra-covid-19-galeria.

[3] Plataforma Digital Única del Estado Peruano, “Aeronaves de las Fuerzas Armadas han realizado cerca de 50 vuelos en apoyo a la lucha contra del COVID-19”, accedido 19 de abril de 2020, https://www.gob.pe/institucion/mindef/noticias/112047-aeronaves-de-las-fuerzas-armadas-han-realizado-cerca-de-50-vuelos-en-apoyo-a-la-lucha-contra-del-covid-19.

[4]  Peru21, “Martín Vizcarra llama a la reserva del Ejército de los tres últimos años para cuidar las calles”, 26 de marzo de 2020, accedido 19 de abril de 2020, https://peru21.pe/politica/coronavirus-en-peru-martin-vizcarra-llamaremos-a-la-reserva-del-ejercito-licenciada-en-los-anos-2018-2019-y-2020-covid-19-coronavirus-peru-fuerzas-armadas-noticia/?ref=p21r.

[5]  El Peruano, “Pedirán prisión preventiva para agresores de policías y militares en estado de emergencia”, 27 de marzo de 2020, accedido 19 de abril de 2020, http://www.elperuano.pe/noticia-pediran-prision-preventiva-para-agresores-policias-y-militares-estado-emergencia-93569.aspx.

[6] Paul E. Vera, “Transformación Militar: Esfuerzo y Compromiso Institucional”, Military Review (Edición Hispanoamérica. Tercer Trimestre 2019), https://www.armyupress.army.mil/Portals/7/military-review/Archives/Spanish/Vera-Transformacion-militar-SPA-Q3-2019.pdf  pp. 34-45.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: Ejército del Perú