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La pandemia de COVID-19: ¿Es una amenaza a la seguridad nacional e internacional?

Resumen

La aparición del virus SARS-COV-2, nos recuerda que las pandemias son enfermedades infectocontagiosas y constituyen amenazas que afectan al principal elemento o recurso que tiene una nación, me refiero a su población, por ello también afecta a la seguridad nacional, porque la multidimensionalidad de la seguridad se sustenta en el enfoque de la seguridad humana y es una responsabilidad fundamental de todos los Estados la protección de la salud y vida de sus ciudadanos. Y como esta amenaza como otras, es de carácter transnacional, también afecta a la seguridad internacional. En ese sentido, para prevenir el grave impacto de futuros problemas de esta magnitud, las políticas públicas de los Estados deberán priorizar su orientación hacia la persona humana.

Análisis

Hoy vivimos en un mundo globalizado, donde no existe fronteras físicas, solo existen límites políticos, pero con espacios o fronteras geoeconómicas de crecimiento e intereses comunes, por eso es difícil detener una pandemia, porque es un problema global, y esta emergencia sanitaria ha sido tratada por cada Estado de acuerdo con sus capacidades nacionales, las instituciones internacionales están ausentes y cada país en este momento se encuentra en su etapa de contención de este virus. La velocidad y la forma o manera en la que el virus SARS-COV-2 se ha propagado en el mundo y en todos los rincones es una de las características y debilidades que tiene la actual era de mayor interconexión mundial en la historia de la humanidad (La globalización). Si decimos que no estuvimos alertados, sería injusto, porque un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en setiembre 2019, en su prólogo en forma literal: «que los brotes han ido en aumento en las últimas décadas y el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte». Se dice que: «el pasado es el prólogo del futuro», entonces nos enfrentamos a una amenaza muy real, una pandemia fulminante, mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría contagiar a millones y matar miles de personas y cuya paralización producto de una crisis sanitaria global, afectaría con gran impacto a la economía mundial. Una pandemia mundial de esta escala sino la mitigamos a tiempo, sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad en forma generalizada.

Hoy podemos ver que un problema de salud como una pandemia (emergencia sanitaria), puede significar una amenaza para la seguridad nacional e incluso internacional, por su carácter transnacional, pero todo depende de lo rápido que se actúe en el más alto nivel de decisión y de que tan rápido se activen los protocolos y se declare como tal, pero hay una variable que se debe tener en cuenta siempre «que tan preparado está un determinado país para enfrentar un problema de esta magnitud y naturaleza».

En un mundo globalizado, los problemas de salud deberían ser una prioridad para los Estados y gobiernos, cualquier enfermedad puede propagarse rápidamente y no hay espacio geográfico inmune a este virus, por lo que una crisis sanitaria, como la pandemia de covid-19, es una amenaza para la seguridad nacional, porque además de los trágicos niveles de mortalidad que afecta a la población, una pandemia de este tipo causa pánico, y puede ser detonante para una grave crisis económica, que puede conllevar a una crisis política y por último una grave crisis de inestabilidad social, que en resumen podría desestabilizar toda una nación, por ende afectar la seguridad nacional y tener graves consecuencias para la salud, educación y trabajo de los ciudadanos, así como un impacto negativo en la economía con graves consecuencias: recesión económica, inestabilidad social y repercusión política.

En la declaración sobre Seguridad en las Américas, celebrada en México 2003, se estableció que la nueva concepción de la seguridad en el Hemisferio es de alcance multidimensional, es decir, un nuevo enfoque a la seguridad declarado por los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) en esta Conferencia Especial. En ella las amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad en el hemisferio son de naturaleza diversa y de alcance multidimensional, el concepto y los enfoques tradicionales se ampliaron, que incluyen aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales, reafirmando que el fundamento y razón de ser de la seguridad es la protección de la persona humana.

La Política de Seguridad y Defensa Nacional del Estado peruano (2017), tiene un enfoque de carácter multidimensional, encuadrado en la seguridad humana, y relacionado con el Desarrollo Humano, como un proceso de desarrollo e incremento sostenido y sustentable de las condiciones económicas, sicosociales, políticas, científicas, tecnológicas, ambientales, etc., que permitan alcanzar crecientes niveles de bienestar general, es decir: “Alcanzar niveles de desarrollo sostenible que contribuyan a garantizar la seguridad nacional”. En nuestro país, la Seguridad Nacional tiene un enfoque de carácter multidimensional para hacer frente a las amenazas, preocupaciones y desafíos que enfrenta y afecta al Perú, particularmente al ciudadano y su entorno, como lo expresa la Constitución Política del Perú, Articulo 1: La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado y la garantiza mediante acciones, de carácter multisectorial y permanente, en todos los niveles de gobierno, a fin de coadyuvar a alcanzar el Bienestar General y propiciar el Bien Común.

El desarrollo de esta pandemia en el Perú y en el mundo, está afectando la convivencia social y la calidad de vida de las personas; y las acciones para poder contrarrestarla no están logrado los resultados que la comunidad exige, porque hay un ciclo variable imprevisible en la pandemia. La capacidad de los Estados para solucionar este problema es insuficienteporque no solo es la correcta y eficiente administración de los recursos del Estado, sino también exige la eficacia de las políticas públicas. En este sentido, es de particular importancia aprovechar adecuadamente la capacidad de gestión del sector privado, con el objetivo de satisfacer y solucionar las necesidades de los ciudadanos, o mitigar los efectos y consecuencias de la actual pandemia. Además, se debe generar o fortalecer la capacidad de articular e impulsar la implementación de todos los planes de acción para hacer frente a esta amenaza, con los Ministerios, Organismos Públicos, Gobiernos Regionales, Locales, Empresas Privadas, Colegios Profesionales, ONG, etc. El carácter multidimensional y transversal, conlleva que estos actores participen de manera articulada, de tal manera que la estrategia estatal promueva la actuación interinstitucional, multisectorial e intergubernamental.   

Esta pandemia a nivel mundial, en la actualidad está constituyendo una seria amenaza a la seguridad nacional de los Estados, vemos como una crisis sanitaria de alcance global, con graves repercusiones en la situación económica, política, y   social a nivel internacional, influyen en los aspectos primordiales de la salud, educación y trabajo, en una mayor incidencia en países con menores recursos o en países que se retrasaron en la aplicación y desarrollo de políticas, planes y estrategias para combatir o mitigar esta pandemia. Por ser esta una amenaza de carácter transnacional, de dimensión y alcance multidimensional, considero que es prioritaria la atención de esta problemática por parte de los Estados. En el caso de nuestro país, se ha articulado una política nacional multisectorial para mitigarla (es necesario evaluar la eficiencia y efectividad de estas medidas), mediante el desarrollo de estrategias articuladas de carácter multidimensional y de aplicación e implementación multisectorial, para prevenirlas y combatirlas, porque no solo es responsabilidad del Sector Salud (conductor de la política nacional multisectorial de salud), aunque cuyas competencias y funciones presentan mayor consistencia de coordinación y articulación intersectorial para su seguimiento y evaluación de su cumplimiento, requiere la participación de todos los sectores y organismos del Estado involucrados o intervinientes en apoyo a resolver este problema prioritario y estructural; esta lucha contra el covid-19 es una tarea fundamental y prioritaria del Estado Peruano y de todos sus ciudadanos.

Esta pandemia, es una amenaza global de carácter común y transnacional, por eso que todos los esfuerzos de carácter global muy poca efectividad tendrían en la aplicación e implementación de una política o estrategia, sin el dinamismo y una mayor coordinación, cooperación, y comunicación estratégica permanente de todos los países y de organizaciones internacionales afines, organismos de cooperación y desarrollo internacional, por lo que sería conveniente la implementación de una mesa Técnica de Cooperación Internacional.

Esta pandemia, ha tomado al mundo por sorpresa y al Perú con una limitada capacidad para poder dar una respuesta eficiente y eficaz; la infraestructura hospitalaria no ha sido eficiente ni suficiente; los recursos humanos y materiales del sistema de salud son muy limitados para responder y atender la gran cantidad de personas infectadas, la escasez de medicamentos básicos para su tratamiento y sin una vacuna para impedir la propagación y contagio de este virus. Además de estas limitaciones del sistema de salud, en el mundo se ha buscado frenar el contagio, inicialmente dictando medidas de emergencia, como la inmovilidad social, cerrando fronteras aéreas, marítimas y terrestres, cerrando economías y otras restricciones, lo que ha conllevado al incremento de costos económicos y sociales muy altos.

Hoy en día, se requiere una mayor eficiencia y eficacia en la gestión pública, quizás no es el momento de pedir rendiciones de cuentas (más adelante será el momento), ni menos de cambiar un sistema social y económico, pero sí de responder eficientemente a esta crisis, donde los cambios, las medidas y reformas improvisadas pueden resolver las necesidades urgentes y temporales, pero representan respuestas vulnerables a las causas sistémicas fundamentales que  deben de solucionarse dentro de la estructura gubernamental de cada país. Todos coincidimos que el mundo no será el mismo cuando venga la calma y que debe haber un cambio en las estructuras de funcionamiento de los países, las estructuras gubernamentales, sociedades civiles, y poner la confianza de sus líderes y la cohesión social como prioridad.

Conclusiones

Los resultados de la lucha global contra esta pandemia, marcará el camino que tendrán que seguir los Estados en el futuro, para estar preparados y poder proteger frente a la próxima crisis sanitaria a nivel global a todos los ciudadanos y su entorno,  para ello la lucha contra estas amenazas transnacionales es también y debe ser un pilar de la Política y Estrategia de la Seguridad Nacional en todos los países, porque no se podrá aspirar a la prosperidad económica, ni progreso social, si nuestros ciudadanos no están con buena salud, educación y trabajo. Esta crisis constituye una oportunidad para fortalecer los espacios de relaciones internacionales, porque las fortalezas o esfuerzos de carácter nacional, muy poca efectividad tendría en la aplicación de una política o estrategia nacional, ante esta amenaza global, sin el dinamismo, cooperación, colaboración, coordinación y comunicación estratégica permanente entre los países, así como el apoyo de la comunidad internacional, porque  como hemos analizado, las pandemias no solo se constituyen en una amenaza a la seguridad nacional, sino también deben considerarse como una amenaza a la seguridad internacional.

En el futuro, para prevenir problemas de esta magnitud, las políticas públicas priorizarán su orientación hacia la persona humana, para ello los Estados deberán desarrollar estudios prospectivos, que permitan identificar escenarios mediante el análisis de las tendencias y variables estratégicas para realizar el máximo de acciones preventivas para estar bien preparados y tomar las mejores decisiones ante la ocurrencia de eventos inesperados como una pandemia.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú