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La cultura de prevención en la gestión de riesgo de desastres

Resumen

En la década de los noventa con la declaración del “Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales – DIRDN” los conceptos de prevención y mitigación empezaron a cobrar importancia sobre los enfoques centrados solamente en la respuesta para enfrentar los desastres. Es así que se toma conciencia de la importancia de invertir en prevención a fin de reducir las vulnerabilidades de la población.

En nuestro país los desastres de origen natural producidos por fenómenos climáticos extremos como heladas y friajes, se encuentran calendarizados, sin embargo constituye una tarea pendiente la articulación y coordinación en los tres niveles de gobierno para enfrentar esta realidad.

Asimismo, todos los años somos testigos en los meses de verano, de inundaciones y deslizamientos en masa, que afectan viviendas en laderas de los ríos y quebradas; a pesar de ello, no hemos avanzado en prevención y en concientizar a la población.

Análisis y relación con el Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (PLANAGERD)

Debemos entender que un fenómeno de origen natural intenso sólo se convierte en desastre si afecta a grupos humanos, sus construcciones y sus medios de vida. Es preocupante que en el Perú, las concentraciones urbanas sean cada vez menos seguras y con una creciente urbanización no planificada que afecta a las personas de menos recursos.

De otro lado, no podemos dejar de lado que, en el Perú hasta la fecha no existe una Ley de Ordenamiento Territorial, motivo por el cual existen construcciones sin control alguno.

Existen una serie de temas que debemos tomar como ejemplo, a fin de demostrar que en nuestro país carecemos de una cultura de prevención, y sólo nos limitamos a ser reactivos y actuar cuando el desastre se produce.

Dentro de las falencias en prevención de desastres podemos citar:

–    Falta de un sistema de gestión integral;

–    Alta rotación del personal del sector público que ha sido capacitado en Gestión del Riesgo de Desastres;

–    Falta de ejecución de obras;

–    Recursos económicos insuficientes destinados a prevención de desastres; y

–    Ausencia de legislación que impida la ocupación de territorio de alto riesgo.

En opinión de los expertos lo más aconsejable es que exista un Sistema Integrado de Atención de Riesgos, vale decir, un modelo de gestión pública integrado e interconectado con un presupuesto que sea utilizado de manera eficiente.

El Plan de la Reconstrucción con Cambios – RCC por ejemplo, no incluyó ninguna medida de largo plazo según el reporte del Banco Mundial. Como ya todos sabemos para la RCC se invirtió 23,000 mil millones de soles con la finalidad de rehabilitar el país; sin embargo poco o nada se hizo al respecto.

Dentro de las estrategias a largo plazo recomendadas por el BID destacan:

–    Planificación y manejo de cuencas;

–    Fiscalización del desarrollo urbano;

–    Reducción de viviendas informales;

–    Fortalecimiento de los Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales; y

–    Concientización a la población.

La sensibilización es una de las tareas que los tres niveles de gobierno no han asumido plenamente. Una población informada es una comunidad consciente de sus derechos y responsabilidades, poniendo a la seguridad e integridad de las personas por encima de todo.

Dentro de la parte normativa, la Gestión del Riesgo de Desastres está regulada mediante la Ley N°29664, Ley del SINAGERD y su reglamento, la Política de Estado N°32 sobre Gestión del Riesgo de Desastres y Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres – PLANAGERD 2014 – 2021.

De acuerdo a, la matriz de Objetivos Estratégicos y Específicos del PLANAGERD 2014 – 2021, no se está cumpliendo con evitar y reducir las condiciones de riesgo de los medios de vida de la población con un enfoque territorial, y tampoco se está fortaleciendo la participación de la población y sociedad organizada para el desarrollo de una cultura de prevención.

En este sentido, es conveniente, tomar como ejemplo una sociedad realmente organizada como la japonesa, pese a que la realidad peruana es distinta, sin embargo, se puede adecuar o replicar alguna de las acciones que ellos realizan.

Línea de tiempo en acciones preventivas realizadas por Japón

Hace 30 años que ellos invierten en prevención, tienen una gestión integral del riesgo y realizan la concientización desde la edad temprana como en el parque de Rinkai, donde los estudiantes del nivel escolar interiorizan la importancia de la prevención.

Asimismo, dentro de los factores positivos desarrollados en Japón destacan:

–    Presupuesto asignado para la prevención, mitigación y reconstrucción frente a desastres

–    Política púbica de prevención y seguros para atender la reconstrucción;

–    Construcciones sismo resistentes y gestión integral del riesgo; y

–    Cultura de prevención que involucra a todos los medios de comunicación.

Conclusiones

  1. La prevención de desastres naturales tiene por objetivo reducir la vulnerabilidad de la sociedad a los desastres y corregir las causas que la originan debido a la actividad humana, siendo la alerta rápida especialmente importante para la prevención a corto plazo. Por este motivo, es necesario orientar esfuerzos para construir comunidades fuertes y menos vulnerables, aplicando planes de preparación y prevención; así como elaborando mapas de riesgo comunitarios y planes de contingencia para una mejor y más rápida respuesta.
  2. Es preciso evitar y reducir las condiciones de riesgos de los medios de vida de la población con enfoque territorial mediante Edificaciones seguras ante el riesgo de desastres; Desarrollo de medidas de intervención para la protección física ante peligros; y Servicios públicos seguros ante emergencias y desastres.
  3. Respecto a las medidas no estructurales urge crear una cultura de prevención en los ciudadanos mediante la educación en todos los niveles de educación tanto escolar como universitaria, talleres participativos poniendo énfasis en poblaciones vulnerables y difusión radial entre otros.
  4. Finalmente, la innovación en la gestión del riesgo de desastres constituye un factor clave para el desarrollo de los países; y debe orientarse a generar e impulsar la elaboración de instrumentos, programas, agendas y/o documentos para la articulación y coordinación entre las entidades técnico-científicas y la academia, con las entidades de los tres niveles de gobierno.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: Agencia Andina