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La guerra: continuidad y cambio

Resumen

Los Conflictos, como lucha de voluntades con motivo de la disputa por un interés u objetivo, o la Guerra cuando la violencia es generalizada transformándose en un  hecho Socio-Político, nace desde el fondo de la civilización, desde los tiempos prehistóricos el hombre estuvo condicionado por el alimento y por el hábitat, elementos indispensables para su supervivencia como especie. La escasez de recursos y la conformación de los valores sociales impuso la modalidad y la “forma” de la guerra, a la cual muy acertadamente Clausewitz la homologaba al camaleón, teniendo en cuenta los constantes cambios adaptativos que dicha especie animal realiza para preservar su integridad física.[1]

La propia estructura cultural y social determinó el tipo de guerra que se libraría, en sus aspectos estratégicos y tácticos, cabalgadas y moldeadas por el proceso civilizatorio de cada etapa histórica, constituyendo la matriz evolutiva de los conflictos que perduran hasta hoy, potenciados y acelerados por la revolución de las tecnologías de la información y su penetración en el proceso valorativo de las sociedades y la toma de decisiones de las élites gobernantes.

Palabras Claves: Guerra, escasez, cultura, civilización, información, conocimiento, Revolución Tecnológica, Estado-Nación.

Análisis

La Guerra es «un conflicto de violencia variable entre naciones, bloques de naciones o grupos sociales organizados políticamente que, respaldados por el empleo de la fuerza, buscan imponer o salvaguardar sus objetivos políticos o sus intereses espirituales y materiales esenciales”.[2]

En este sentido, guerra no es sinónimo de «operaciones militares«. Para que haya guerra no se requiere una “declaración de guerra”, ni tampoco la existencia de una condición reconocida como «estado de guerra«. La guerra puede ser librada por grupos controlados por el estado, o por grupos no estaduales.

El objetivo de la guerra no es necesariamente eliminar al enemigo. De hecho, la «cumbre de la habilidad» consiste en someterlo, sin eliminarlo. El enemigo estará sometido cuando se comporte de la forma en que nosotros -los agresores o defendidos- deseamos que se comporte. Para intentar someter una voluntad hostil, debemos tener un claro conocimiento de los específicos comportamientos no hostiles que intentamos imponer o de los comportamientos hostiles que deseamos impedir.[3]

La naturaleza de lo que constituye una amenaza ha cambiado. Solíamos sentirnos amenazados por el poderío de una potencia extranjera, por sus armas y sus ejércitos. En la actualidad nos sentimos amenazados por la propia descomposición de la trama social y por los conflictos violentos internos, muchas veces fomentados desde el exterior, canalizados y potenciados por los medios de comunicación que llegan y moldean a diario la percepción de las élites y del pueblo mismo. En términos globales y a la luz de la moderna doctrina europea estratégica se denominan en general “Conflictos Híbridos[4], donde se combinan medios convencionales y otros de naturaleza diversa que no responden a los paradigmas tradicionales, como por ejemplo grupos insurgentes, fundamentalismos religiosos o étnicos, reivindicaciones sociales, que conducen inexorablemente al llamado “Estado Fallido”[5], cuyo efecto más significativo es la pérdida de poder relativo y la propagación del conflicto interno al ámbito regional.

Pueden llevarnos a la violencia actores de todos los estratos y condiciones sociales, inadaptados a las normas de la civilización en curso. Este hecho implica la total inversión de la ecuación ordinaria de poder. Los miedos aumentan en la medida en que aumenta el contacto con un mundo global. Los delitos que se cometen en el centro de la ciudad, se repiten en proximidades de nuestras casas. Todos estos problemas derivan de la “Revolución de la Información”, porque una revolución de esta naturaleza crea un mundo completamente nuevo. Si queremos operar en este nuevo mundo, debemos percibir la dinámica de la sociedad del conocimiento y de la guerra y, consecuentemente, actuar sobre esa realidad.[6]

La primera civilización de la información sucumbió ante la primera globalización, hace diez mil años atrás, junto con el mamut lanudo, el visón gigante, el mastodonte y el tigre de dientes de sable. Había sido una forma de vida dominante durante miles y miles de años. En  las sucesivas civilizaciones, hasta alcanzar las más recientes, se produjeron globalizaciones en cada uno de aquellos momentos históricos. Progresivamente fueron más frecuentes y cada vez más amplias, hasta llegar al presente estadio planetario. El estadío de globalización se entiende por aquella expansión de los cinco factores de poder en que se divide su estructura: Político, Económico, Social, Tecnológico y Militar. Si bien recién en 1904 el hombre llegó a conocer hasta el último confín de la tierra, y las comunicaciones a partir de la Revolución Industrial provocaron un acelerado avance en la etapa civilizatoria, desde que el hombre necesito de alimento y fue nómade hasta el desarrollo de la agricultura, siempre tendió a expandir su poder y ese motivo fue el motivo de la creación de los grandes imperios (Egipto, Persia, Cartaginés, Romano, Griego, Británico) y más aun con el descubrimiento de América en 1492, la expansión del poder siempre provocó globalizaciones, en mayor o medida, y el mundo conocido se fue expandiendo desde los albores de la humanidad.

Las civilizaciones se basaron siempre en la información. Si la gente de aquella época se asemejaba a los cazadores-recolectores recientes, sobrevivieron gracias a lo que sabían y no a lo que poseían. Se adaptaron a su realidad circunstancial porque conocían el lugar dónde estarían los animales y el momento apropiado para recoger alimentos vegetales. El mundo que percibían era un mundo de abundancia, había recursos suficientes para todos. La condición social de un individuo se basaba en historias, canciones y conocimientos, más que en lo que se poseía. No había guerras entre los cazadores-recolectores puestos que:

  • Era imposible quitarle el conocimiento a otra persona por medio de la fuerza,
  • Poseían muy poco,
  • Lo que poseían lo compartían.

La extinción masiva de herbívoros hizo que repentinamente el mundo perceptible de la abundancia se transformara en un mundo perceptible de escasez[7]. Hubo una hambruna masiva. No era suficiente saber dónde crecía alguna planta o por dónde pasarían los animales. Fue necesario poseer, controlar y restringir los recursos. La caza y la recolección se transformaron en un modo de vida marginal, practicado sólo por unos pocos. La gente comenzó a desarrollar culturas basadas en la posesión de bienes materiales y en no compartir la información. Quien con su fuerza podía quitarles cosas a otros, obtenía una mejor posición relativa.

En el nuevo mundo perceptible -el mundo de la escasez- la seguridad se basaba en la posesión de bienes materiales. La gente utilizaba los conocimientos que poseía sobre las cosechas para cultivar en el lugar que deseara: agricultura. Otros utilizaban sus conocimientos sobre animales para reunir y domesticar manadas de animales: pastoreo.  En ambos estilos de vida, la gente consolidaba su identidad como grupo y se sentían seguros, porque eran miembros de un grupo. El paradigma era la pertenencia al grupo.

La guerra es una respuesta a la escasez. Sus formas reflejan el grado de escasez que cada grupo experimenta.

Los nómadas atravesaron períodos de escasez y se convirtieron en guerreros. Aplicaban sus conocimientos referidos a cómo matar y reunir o dividir grupos, para matar y dispersar a sus oponentes. Debido a que la escasez por la que atravesaban no era constante y dado que además no cultivaban, no sentían la necesidad de poseer un espacio físico. Por lo tanto, su forma de luchar era cruel y breve. Es el origen remoto del actual terrorismo.

Los agricultores se asentaron y cultivaron. Con el crecimiento de las poblaciones, comenzaron a experimentar la escasez de tierras y se expandieron a otros espacios, para ocupar más y más territorios. Desarrollaron un estilo de guerra basado en la ocupación y defensa de una porción de territorio. Primero construyeron fortificaciones, probablemente contra los guerreros y luego, con la aparición de una nueva tecnología de información -la escritura-construyeron ciudades e imperios. Se aferraron a la tierra, pues la riqueza provenía de ella. Desarrollaron guerras defensivas y más tarde guerras imperiales. Es el origen remoto de los imperios dominantes actuales, cuyo paradigma es EEUU.

La escasez conduce a la jerarquía. Dicha carencia de bienes, impone la necesidad social de satisfacerlos, y a través de los líderes de cada grupo u organización social, comienzan a surgir las dos variables de la Política, como manejo del poder (en su relación de mando y obediencia), Una es la diplomacia o la negociación, a través del intercambio y del provecho común, y la otra es la Polemología, el factor de fuerza y violencia cuya máxima expresión es la Guerra. Los más fuertes pueden quitarles cosas a los más débiles. Pueden obtenerse tributos de extraños o de los miembros más débiles del grupo. Aquellos que tienen la capacidad de utilizar su información, su poder y su carisma para obtener una posición de liderazgo, pueden restringir los medios de supervivencia a los miembros del grupo perturbador.

La transición entre los pequeños grupos de agricultores y las civilizaciones más complejas, comienza de la misma manera en todo el mundo. De pronto, uno de estos pequeños grupos de agricultores, similares entre si, tiene la capacidad de crecer y dominar a los grupos cercanos. Es capaz de elaborar proyectos de irrigación y de librar una guerra. Ese grupo posee alguno de los sistemas de símbolos: caracteres cuneiformes sumerios, jeroglíficos egipcios, sistema quipu incaico o caracteres chinos. La escritura presenta una metáfora de organización que da lugar a la percepción de que las cosas pueden clasificarse y organizarse. El paradigma de la clasificación y de la organización es la revolución de la información.

El sistema de símbolos posibilitó la administración: controlar la pertenencia al grupo e imponer contribuciones. El tamaño del grupo aumentó. Las contribuciones  tomaron la forma del servicio militar o del trabajo en proyectos del Estado.   Con la escritura surgieron la habilidad organizativa y la estructura de clases. La escritura presentó una metáfora ordenada y lineal. La gente se dio cuenta de que podía organizar las cosas y las personas de un modo mejor y más ordenado, las cosas y las personas podían contarse y clasificarse. El historiador militar John Keegan señala que el poder militar de las primitivas sociedades hidráulicas no se basaba en ninguna superioridad tecnológica o de mano de obra, sino en la organización. La escritura se convirtió en un modo de mantener la información en privado. Ciertos grupos podían dominar a otros grupos basándose en su superioridad para acceder a la información. Con la escritura el acceso a la información se limitó a aquellos que sabían leer -la elite- y por lo tanto su poder quedó consolidado. Surgieron diferencias entre la manera de pensar de quienes sabían leer y quiénes no. Este hecho convalidó y perpetuó la estructura de clases. Eran importantes la identidad de la clase y la identidad del grupo. Se desarrolló una elite dividida en tres partes:

  • El rey, el faraón, el inca o cualquier otro gobernante político, era considerado un Dios o un representante de Dios.
  • Los gobernantes eran aconsejados por los sacerdotes y los escribas que controlaban la información. A menudo se encargaban de los proyectos del Estado y de llevar el registro de los impuestos.
  • El ejército defendía al grupo de ataques extranjeros y mantenía la población bajo control.

Para estos grupos, el objetivo de la guerra era expandirse, conquistar más tierras, esclavizar y obtener tributos de los conquistados. Con aciertos y equivocaciones, conflictos con otras ciudades-estados y con los bárbaros (herederos de la tradición guerrera de los nómadas), esta visión del mundo y esta manera de vivir y de luchar se extendió por varias ciudades-estados y luego imperios, hasta culminar en el Oeste con Roma.

Se libraban guerras contra los pueblos nómadas o contra las otras ciudades-estados o imperios. El tipo de enemigo que debía enfrentarse influía en la manera en que se desarrollaba el ejército. Si la amenaza provenía de guerreros nómadas, se desarrollaba entonces una guerra defensiva, como sucedió en China, donde el énfasis se concentró en las estructuras defensivas (la Gran Muralla) y en la hostilidad hacia el invasor. La noción de batallas decisivas no evolucionó. Si la amenaza provenía de un igual, se intensificaban las tácticas y las estrategias y éstas evolucionaban. Si no existía tal amenaza, no era necesario entonces un gran desarrollo militar y, como sucedió con los Aztecas del Nuevo Mundo, la guerra se tornaba prácticamente ceremonial. La guerra no desapareció porque la elite necesitaba controlar la violencia organizada en caso de una rebelión popular.

Los nómadas mantuvieron una visión del mundo parecida a la de los cazadores-recolectores. Formaron grupos sociales relativamente igualitarios basados en el parentesco, o mantuvieron alianzas entre los grupos dirigidos por un líder carismático. Hicieron la guerra utilizando sus conocimientos sobre cómo matar y reducir una manada de animales,  para enfrentarse con otros hombres. Con el correr del tiempo continuaron evolucionando. Inventaron el carro de guerra, la caballería y el estribo. Sus invenciones fueron adoptadas por aquellos a quienes atacaban. Los nómadas no sentían la necesidad de poseer una porción de territorio, porque los nómadas no cultivaban. Arribaban a un lugar, se apoderaban de lo que podían transportar y partían. Si los nómadas decidían establecerse y tenían éxito, adoptaban la estructura política existente en el lugar y formaban parte del sistema agrícola, como sucedió con los Normandos en Francia, los Jatos en las Islas Británicas, los Manchurianos en China.

Cuando los agricultores atacaron a los cazadores-recolectores o a los nómadas, el resultado fue el imperialismo. Cuando la línea de los nómades atacó a los cazadores-recolectores, el resultado fue la esclavización del vencido. Cuando la línea de los nómades atacaba a una sociedad similar, el perdedor era convertido en esclavo o debía pagar un tributo al ganador.

Sólo cuando los agricultores más experimentados se enfrentaron entre sí -tanto ofensiva como defensivamente- la naturaleza de la guerra «progresó». Si la línea de los nómades atacaba sorpresivamente a la línea de los agricultores, la sociedad agrícola defensiva desarrollaba fortificaciones más sofisticadas. Si la línea de los agricultores competía con sus iguales, independientemente del resultado, se producía un notable aumento en el desarrollo de las tecnologías, tácticas, estrategias y organización militar.

La revolución en la producción y el traslado del poder económico desde Europa hacia los Estados Unidos tuvo repercusiones políticas y militares. La proporción en el cambio social y en el cambio económico, hizo que la gente se sintiera insegura.

Las guerras constituían, en parte, una cuestión económica y en parte una reacción conservadora por parte de aquellos que aún mantenían una identidad grupal-étnica-clasista, contra el mundo individualista-pluralista, surgido de la Revolución de la Electricidad.

Las guerras de la Revolución de la Electricidad, por ejemplo la II Guerra Mundial, se ganaron en la línea de la producción y en los laboratorios de investigación, mucho más que en el campo de batalla. Y de esos laboratorios surgieron las tecnologías de la siguiente Revolución de la Información.

Ahora nos encontramos inmersos en otra Revolución de la Información, y existen semejanzas con sus predecesoras.

La ecuación de poder se ha modificado para beneficiar a la civilización de la información más intensiva. La Revolución de las Macro computadoras, al igual que la antigua Revolución de la Prensa y la antigua Revolución de la Electricidad, permitieron que las potencias dominantes -los Estados Unidos y la URSS- extendieran su control administrativo. La URSS no permitió la libertad de información o la libertad de la tecnología de información. Los Estados Unidos si lo hicieron. Como consecuencia de ello, la industria electrónica de los Estados Unidos superó ampliamente la de la URSS.[8]

La esencia de la Revolución Digital, es el control local. El paradigma soviético del control central impidió que se originara la noción de una tecnología de información local. Como resultado, la economía soviética se derrumbó, debido a que sus sistemas productivo, ecológico y social, traspasaron los límites administrativos de su infraestructura de información.[9]

Ese colapso, al igual que la caída de Roma, dio origen a una situación altamente competitiva entre los herederos de las tradiciones del Imperio Bizantino -quienes se encuentran inmersos aún en el paradigma de la identidad grupal- y aquellos que han heredado el paradigma de la individualidad y la competencia.

Conclusiones

Hoy estamos en presencia de una nueva Guerra Mundial. Aquellos viejos agricultores, convertidos en imperio global, frente a los nómadas actuales, innominados y dispersos en la totalidad del planeta, el crimen organizado y el terrorismo internacional.

Es una lucha novedosa en su naturaleza y métodos y en sus macro consecuencias, pero muy antigua en su estructura conceptual.

Es fundamental tener claridad conceptual estratégica. Siendo ésta la teoría de la acción política, es atemporal y meta ideológica. Y como subsistema del Planeamiento Estratégico poseer una adecuada, oportuna y actualizada Inteligencia Estratégica, que nos brindará el conocimiento útil para la toma de decisiones, en un mundo absolutamente acelerado e informatizado en todos sus procesos. La etapa civilizatoria que nos toca vivir es la del conocimiento, y aquellos Estados anquilosados en fórmulas anticuadas y obsoletas, quedará relegados por aquellos que apuesten a la innovación tecnológica y al desarrollo de modelos productivos de última generación.

Comprender cabalmente nuestra etapa histórica, es la única forma en que se podrá despejar la niebla de incertidumbre que envuelve a  América Latina en profunda crisis estructural. Los arquetipos como, San Martín, el mismo Bolívar, Grau y Bolognesi, ellos aportan su sabiduría y claridad, nos dan la luz. Se tiene el deber de recuperar los valores fundacionales de la Patria y adaptarnos al mundo en presencia, tal como es, dinámico y cambiante. De lo contrario sucumbiremos, como aquellas civilizaciones primitivas que se negaron a entender, desde su cultura, la dinámica de la Civilización, impulsada por la Información y catalizada por la Guerra.

Esta ha evolucionado en su aspecto tecnológico, táctico en el más amplio sentido de la palabra, pero los aspectos polemológicos y estratégicos no han cambiado, los autores clásicos como Sun Tzu, Jomini, Clausewitz, Liddell Hart, Mao Tse Tung, Beaufré, siguen vigentes, porque los principios de la guerra y su fin último “quebrar la voluntad de resistencia del enemigo”, será eterno porque están enraizados en la propia naturaleza humana, que a lo largo de los siglos no ha podido evitar la sangre en la Política, que es la Guerra. Esta evoluciona y cabalga a los procesos civilizatorios, cada vez más acelerados, y es responsabilidad primaria de los Estados Nación, estudiar su naturaleza conceptual, para preverla, y si de todas formas se produce ganarla. Los actores y la tipología mutan al compás y al ritmo de la tecnología, pero las causas profundas permanecen desde el fondo de la historia. Entender éste proceso es el principio de la victoria, negarlo es el comienzo del fin del Estado Nación.

Referencias

2009. J. Auel. “Política y Estrategia Internacional Contemporánea”. 2009. Ed. IIFD. Miami – EE. UU.

2010. J. Auel. “Cultura y Civilización. La Guerra: continuidad y cambio”. Dic 01. www.ieeba.org

Barón de Montesquieu. “Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos”. Ed. Tecnos. Madrid. España. 2019.

1984. v Clausewitz: “On War”. Ed 1984. Princeton University Press. New Jersey.

Van Cleveld, M. “The Transformation of War”. The Free Press. New York, 1991.

Arther Ferrill. “Los Origenes de la Guerra (desde la Edad de Piedra hasta Alejandro Magno)” Ediciones Ejército, Estado Mayor del Ejército. Madrid, 1987.

[1] CLAUSEWITZ, Carl von -«De la Guerra«- Biblioteca del Oficial, Círculo Militar – Buenos As – 1968.

[2] Escuela Superior de Guerra, Ejército Argentino. «Bases para el pensamiento estratégico» , Tomo I, Estrategia General,  ESG – Buenos Aires,  1995. Definición de la PC 00-02 «Diccionario para la acción militar conjunta”

[3] Barón de Montesquieu.“Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos”. Ed. Tecnos. Madrid. España. 2019.

[4] B. Gutiérrez de León. “El concepto de lo híbrido: de las estrategias hibridas a la zona gris”. XXVII Curso Internacional de Defensa. Cátedra Miguel de Cervantes. 04 Oct 19. Cpage.mpr.gob.es

[5] Ministerio de Defensa de España, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Cuadernos de Estrategia número 120, “Nuevos Riesgos para la Sociedad del Futuro” Capítulo VI, “Los Estados Fallidos”

[6]  H. J. Auel. La amenaza híbrida en la quinta campaña”. Jul 20. www.ieeba.org

[7] https://www.clarin.com/sociedad/afirman-grandes-herviboros-sudamerica-extinguieron-cacerias-homo-sapiens_0_Zg5VfjXFC.html

[8] Centro Superior de Estudios dela Defensa Nacional, CEDESEN, España, Cuaderno de Estrategia 112, “La Violencia del siglo XXI, las nuevas dimensiones de la Guerra”

[9] KENNEDY, Paul -«Hacia el Siglo XXI«- Plaza y Janés – Barcelona 1993.

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: Israel Palacio en Unsplash