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La Cancillería y la Guerra Híbrida: El caso Lavrov en los conflictos rusos del Siglo XXI

Resumen

 En este artículo se muestra y analiza la importante labor del Canciller ruso Serguei Lavrov, como elemento medular de la estrategia desarrollada por el Kremlin en sus conflictos del Siglo XXI. En ese sentido, se destaca la importancia del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso para la dirección y ejecución de esta estrategia, cuya base teórica se ha denominado “Doctrina Gerasimov”. Asimismo, se citan los conceptos fundamentales, las fuentes y los procedimientos operativos de esta doctrina, a la que occidente –primigeniamente- denominó Guerra Híbrida. Para ello, se presentan dos de los conflictos en los que ha participado Rusia en el transcurso del Siglo XXI, como son la ciberguerra de Rusia a Estonia, en el año 2007, y el conflicto entre Rusia y Ucrania, en el año 2014.

Palabras claves

Ministerio de Asuntos Exteriores – Guerra Híbrida – Doctrina Gerasimov – Kremlin

Introducción 

En la historia moderna, la relación entre la cancillería y las fuerzas armadas de un país –principalmente durante una crisis de carácter externa- suele ser de coordinación estratégica. Ambas instituciones trabajan en la consecución del objetivo político nacional y desarrollan acciones en sus respectivos campos, si bien bajo direcciones separadas pero estrechamente coordinadas. Sin embargo, en la Rusia del Siglo XXI, esta relación entre política exterior y defensa se ha visto alterada. La Cancillería ha dejado de lado su rol usual de coordinación para asumir un rol directivo, tanto en el planeamiento como en la ejecución de las acciones para enfrentar un conflicto. Esto viene sucediendo bajo los preceptos de la Doctrina Gerasimov; es decir, la aplicación de la Guerra Híbrida adaptada al contexto internacional, a la realidad geográfica, al potencial combativo y a los intereses nacionales rusos.

En este artículo se analiza la labor directoral que cumple el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso en el desarrollo de este modelo de guerra, resaltando el rol que cumple el Canciller Serguei Lavrov. Para ello, se precisan los conceptos asociados a la Doctrina Gerasimov y se analizan las principales acciones de Lavrov durante los conflictos rusos contra Estonia, en el año 2007, y contra Ucrania, desde el año 2014.

Doctrina Gerasimov: La guerra híbrida en Rusia

En el año 2007, el Teniente Coronel Fran Hoffman, Marine estadounidense, fue el primero en mencionar el concepto de Guerra Híbrida y definirla como “la incorporación de un abanico de distintas formas de guerra, incluyendo capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, desorden criminal, así como actos terroristas que comprenden la coerción y la violencia indiscriminada”.1 A partir de allí, se desarrollarían un sinnúmero de definiciones posteriores por parte de teóricos de todas partes del mundo, siendo los rusos quienes -de manera rauda- tomarían el protagonismo.

Para el año 2013, el general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia y primer viceministro de Defensa, publicaría en la revista especializada rusa VPK un primer ensayo titulado “El valor de la ciencia está en la capacidad de prever lo que sucederá o podría suceder en el futuro: Los nuevos desafíos exigen repensar las formas y métodos de llevar a cabo las operaciones de combate.” Tanto en este trabajo como en posteriores, Gerasimov evidenciaría las diferentes y atípicas acciones operativas que ya venía desarrollando Rusia y que continuaría desplegando a lo largo de sus conflictos en el siglo XXI. Por ello, diversos especialistas denominaron a esta filosofía como la “Doctrina Gerasimov”, ya que en ella se basaba la estrategia desarrollada por Rusia en sus distintos conflictos durante el presente siglo.

Esta forma de hacer la guerra por parte de Rusia tiene una visión estratégica muy particular. El concepto operativo se desarrolla mediante lo que Makotczenko determina como “la adopción de medidas militares y no militares.” Por una parte, las medidas militares son las mismas que se aplican en una guerra convencional, basándose en el poder combativo relativo de una nación. Por otra parte, las medidas no militares se muestran operativamente a través de acciones en forma de coalición y formación de la presión política y diplomática, sanciones económicas, bloqueo económico, cese de relaciones diplomáticas y búsqueda del apoyo de los medios informativos, entre otras.2 Como se observa, se conjugan una serie de factores y dimensiones, entre las cuales la política exterior a través de las acciones diplomáticas en la Comunidad Internacional.

Otro experto ruso, Nikolaevich, conceptualizó a la Doctrina Gerasimov como una combinación de distintos métodos de presión, entre las que se distinguen la militar, la político-diplomática, la económico-social, la de información-psicológica y la de información-técnica, así como de actos de terrorismo y extremismo, incluyendo el empleo de servicios especiales, fuerzas especiales, fuerzas cibernéticas, fuerzas públicas y la diplomacia.3 Como se puede apreciar, en esta definición se incluyen de nuevo las acciones en el campo diplomático como parte de las acciones operativas de una estrategia total.

En ese sentido, la ejecución de las medidas no militares van de la mano con las medidas militares, las cuales -en lo posible- nunca deben llegar a ser agresiones violentas o impositivas. Esto último, debido a que uno de los principales objetivos del Kremlin es salvaguardar la buena imagen y prestigio del Estado ruso, mostrándolo como Gobierno justo y vigilante de sus intereses ante la comunidad internacional.  Por ello, la principal herramienta utilizada es la disuasión coercitiva que se manifiesta a través del despliegue de fuerzas convencionales u operaciones de fuerzas especiales puntuales y específicas. Esta es la forma en la que Rusia ha procedido en sus conflictos durante el siglo XXI. Es en este tipo de estrategia, que el Ministro de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov, a través de sus declaraciones en medios de comunicación y organismos internacionales, se convierte en una especie de “director de orquesta” de las acciones (tanto de nivel estratégico como de nivel operacional) de las fuerzas operativas rusas durante las crisis y los conflictos.

Lavrov en la ciberguerra ruso-estonia, la primera de su tipo en la historia militar

La primera ciberguerra de la historia ocurrió el año 2007, luego del retiro de la  Estatua llamada el “Soldado de Bronce” del centro de la ciudad de Tallin, capital de la República de Estonia. Colocada el año 1947 por el gobierno soviético, esta estatua simbolizaba para el sector ruso parlante y pro ruso de la población, la victoria soviética sobre el ejército nazi durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, para el sector mayoritario de estonios, la estatua era el recuerdo de la ocupación comunista que duró casi cinco décadas. En esta sociedad altamente polarizada, la violencia desmedida no tardaría en manifestarse mediante protestas y enfrentamientos en las calles, ocasionando un fallecido, 43 heridos y casi 1000 ciudadanos detenidos, además del inicio de una crisis diplomática entre la república báltica y Rusia.4

Una vez conocidos los hechos, el Kremlin -liderado por el ex agente de la KGB Vladimir Putin- comenzó a desarrollar una estrategia empleando medios no militares, de acuerdo a la doctrina de Guerra Híbrida. Previamente, el ministro Lavrov había salido a declarar en medios internacionales, calificando el retiro de la estatua como de una muestra de blasfemia e insulto a la memoria de aquellos que liberaron a Europa del nazismo.5 Asimismo, Lavrov manifestó que Estonia estaba quebrando los derechos fundamentales de sus ciudadanos de descendencia rusa y que, por ello, el primer ministro de ese país debía renunciar.6 Esta fue la primera acción de Lavrov que buscaba delimitar los próximos movimientos político-militares de Rusia en este escenario.

Posteriormente, el ministro ruso anunciaría abiertamente lo que -tal y como se conocería después- fue la muy bien planificada y programada acción de medios no militares, declarando ante sus medios locales que Rusia debía reaccionar sin histeria, pero también dar pasos serios que demostrasen su postura ante esta acción, agregando que esta sería la manera en que Rusia actuaría.7 Poco después, se daría inicio a la ciberofensiva rusa sobre el sistema informático y tecnológico de Estonia.

Al respecto, el Ministerio de Defensa estonio dividió los ciberataques rusos en dos fases.8 La primera fase, implementada del 27 al 29 de abril de 2007, buscaba obtener el favor y el apoyo de los ciudadanos estonios pro-rusos. Para ello, diversas páginas webs rusas indicaban el modo en que ellos debían proceder y difundían propaganda criticando el accionar de la policía de Estonia contra los ciudadanos pro-rusos y estonios de ascendencia rusa, tratándose mayormente de noticias falsas.9 La segunda fase, implementada a partir del 30 de abril de 2007, consistió en una ofensiva dirigida a objetivos de sabotaje debidamente seleccionados. Durante esta fase, todas las entidades estatales y servicios informáticos bancarios fueron atacados, causando severos daños en lo político, económico, comercial y telecomunicacional del país.10 Para lograrlo, los rusos debieron contar tanto con recursos humanos especializados, denominados ciberguerreros, como con medios tecnológicos de punta.

Pese a que el Ministro de Defensa estonio Jaak Aaviksso declaró que Estonia se encontraba bajo un ciberataque11 y otras autoridades manifestaron que existían pruebas de que los rusos estaban detrás de la ciberofensiva,12 el Kremlin nunca lo admitió oficialmente. Al mismo tiempo, Lavrov continuaba el juego de declaraciones y mensajes oficiales, mientras que Estonia reaccionaba con una ciberdefensa tardía que incluyó la llegada de especialistas de la OTAN y de los Estados Unidos (EE. UU.). Las acciones del Gobierno estonio tuvieron que fijarse a largo plazo, debido a que los daños ocasionados así lo exigían. De igual manera, Estonia tuvo que desarrollar alianzas internacionales, específicamente con las corporaciones tecnológicas y de redes más importantes en el mundo para disminuir los daños sufridos en sus sistemas.

En los meses siguientes, Lavrov fue el encargado de buscar la conciliación, reuniéndose con su colega estonio, Umas Paet, en un escenario todavía de tensión y afrentas. Sin embargo, de manera paralela a esta aparente búsqueda de solución, la embajadora de Estonia en Rusia, Marina Kaljurand, tuvo que abandonar Moscú al verse acosada y perseguida durante varios días por activistas de organizaciones juveniles.13 Esto, como se entenderá, era parte de la acción sincronizada del Gobierno ruso en el marco de su estrategia de Guerra Hibrida, cuya clave radica en la identificación de objetivos estratégicos y el empleo encubierto de medios que –en tiempo de paz- violan la soberanía de otro Estado.14

De esta manera, se evidencia que en sus declaraciones Lavrov había sido desde conciliador, como corresponde usualmente a un diplomático en funciones, hasta amenazador y coercitivo, al más puro estilo de un general en plena batalla, mostrando que las directivas emanadas desde el Kremlin se cumplen y se concatenan con todas las acciones llevadas a cabo por las fuerzas rusas empleadas para este fin.

 Lavrov en la guerra con Ucrania del 2014

A comienzos del año 2014, se producen en Ucrania una serie de protestas contra el líder político Viktor Yanukovich, quien había decidido aletargar las conversaciones de integración con la Unión Europea (UE). Yanukovich fue acusado por la población de mantener un estrecho vínculo con la Federación Rusa, al haber recibido la promesa pública de un sustancial apoyo económico que permitiría salir de la grave crisis económica por la que Ucrania atravesaba a raíz del desplome de la producción industrial.

Los protestantes, apoyados por el ejército nacional, buscaban la pronta adhesión de Ucrania a la UE. Sin embargo, un sector relevante de ucranianos, identificados con el régimen ruso, no aprobaban estos reclamos. Estos últimos se ubicaban principalmente en la zona suroriental del país, en regiones como Crimea, donde la gran mayoría de la población está compuesta por rusoparlantes y ucranianos pro-rusos, quienes se oponían radicalmente a la adhesión de Ucrania a la UE. En esta ocasión, el escenario era más incierto que el de Estonia, debido a que la población a favor de Rusia era mayor en número que la opositora, y además se encontraba claramente territorializada.

Para evitar lo que ya se visualizaba como una guerra civil, el parlamento ucraniano exigió reformas drásticas a la política gubernamental, ocasionando la renuncia de Yanukovich el 22 de febrero de 2014. A partir de ese momento, el Gobierno de Putin iniciaría una serie de acciones enmarcadas en la noción de Guerra Híbrida. Tras esta renuncia, el parlamento ucraniano decidió nombrar un presidente interino, cargo que recaería en el economista Oleksandr Turchínov, quien de inmediato acusó a Rusia de querer provocar un conflicto para invadir y anexarse Crimea. La zona de Crimea históricamente significa para Rusia un sector estratégico relevante, tanto por su población, en su gran mayoría es rusa o pro-rusa, como por la ubicación del puerto de Sebastopol, donde se ubica la mayor y más poderosa flota naval rusa. La acusación del nuevo líder ucraniano sirvió al Kremlin para tomar acción y movilizar tropas al sector fronterizo entre ambos países.

De inmediato, Lavrov saldría a declarar que Rusia no tenía ninguna intención ni interés en cruzar las fronteras de Ucrania, pero que sí estaba dispuesta a proteger los derechos de los ruso-parlantes que vivían allí, y para ello se valdría de todos los medios políticos, diplomáticos y jurídicos disponibles.15 De esta manera, el Ministro ruso proyectaba y defendía tanto la injerencia como el poder de la Federación Rusa en lo que ellos denominan su área de influencia.16

Tras diversos enfrentamientos, el 11 de marzo de 2012, las autoridades locales de Crimea y la Ciudad de Sebastopol declararon unilateralmente su independencia de Ucrania, proclamando la República de Crimea, la cual fue reconocida únicamente por Putin. Sin embargo, de manera previa a la declaración, estas autoridades locales contaron con el apoyo de fuerzas especiales rusas (camufladas con uniformes del ejército ucraniano), de la artillería de campaña y naval de las fuerzas armadas rusas, de los agentes de inteligencia, así como de diferentes acciones de guerra híbrida por parte del Kremlin.

Días después, el 18 de marzo de 2014, luego de realizarse un referéndum en la región, Serguéi Aksiónov (autoproclamado Primer Ministro de la República autónoma de Crimea), Vladímir Konstantínov (Presidente del Consejo Supremo de Crimea), Vladimir Putin (Presidente de Rusia) y Anatoli Chali (Alcalde de Sebastopol) firmaron un tratado de adhesión de Crimea y Sebastopol a la Federación Rusa. Este documento buscó ser legitimado a través de un referéndum en toda Crimea, que tuvo como resultado el apoyo masivo al retorno ruso. Ante estos hechos, Lavrov declararía que Rusia respetaría la voluntad de la población de Crimea,17 mediante lo cual –indirectamente- el Kremlin anunciaba que sus objetivos iniciales de conquista territorial y garantía de la intangibilidad de sus bases en esta zona se habían logrado.

Como es obvio, aquello originaría la protesta internacional, sobre todo por parte de la UE y los EE. UU. quienes iniciaron diversas acciones en el plano de las relaciones internacionales y la política exterior, como sanciones económicas y el rechazo o el desaforo de Rusia de reuniones acordadas por la comunidad internacional.  En abril de ese año, Lavrov saldría nuevamente a declarar, de manera coercitiva, que Rusia no haría cosas estúpidas como respuesta a las sanciones que le habían impuesto, aunque si persistía la presión económica se analizaría nuevamente la situación.18 A partir de aquí, Rusia buscaría bajar el nivel de tensión ya que su propósito de anexar Crimea seguía firme.

Tras las sanciones de occidente a Rusia, Lavrov tuvo una serie de reuniones con John Kerry, secretario de Estado de los EE.UU., en diferentes ciudades de Europa, buscando acuerdos que distendieran la situación. Mientras tanto, las acciones militares continuaban, llegando más tropas rusas a la frontera ucraniana y a Crimea. En el mes de setiembre, con el fin de generalizar el problema, Lavrov declararía que la situación en Ucrania era el resultado de la crisis que vivía el sistema de seguridad europeo.19 Por consiguiente, la aplicación de la Doctrina Gerasimov era más evidente que nunca, buscando -esta vez- el retorno a la normalidad en las relaciones con Europa.

Luego de algunos meses, Lavrov declararía, de forma sentenciosa, que Moscú no renunciaba a la cooperación con la UE, pero que las relaciones no volverían a ser como antes.20 Todo ello, con el fin de acelerar acuerdos económicos con los líderes de Occidente que dejaran atrás el estigma de Ucrania. Sin embargo, en el año 2016, la estrategia rusa cambiaría radicalmente. En esa ocasión, Lavrov declararía que Rusia no ocultaba nada, mostrando como prueba a los detenidos y sus declaraciones, así como los escondites con armas y municiones que se hallaron en Crimea. Asimismo, manifestaba que no podían mostrar todo por televisión, pero que tenían pruebas irrefutables de que había existido una subversión, planificada desde hace mucho tiempo por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, con el fin de desestabilizar la situación en Crimea.21 Con esto, el Kremlin buscaba dar un giro a la situación, acusando a Ucrania de ser un Gobierno terrorista, por el cual la UE y los EE. UU. Sancionaban, injustamente, a Rusia. Una vez más, el Ministro de Asuntos Exteriores ruso jugaba un rol protagónico en el nuevo objetivo de su país, siempre bajo las acciones que dicta la Doctrina Gerasimov.

Tras la descripción y el análisis de Estonia y Ucrania, se puede afirmar que las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, respecto a las acciones de su gobierno, han tenido tres finalidades. Primero, buscar mantener impoluta la imagen rusa como país respetuoso del Derecho Internacional, y de nación justa y pacífica. Segundo, mostrar a Rusia como una nación de gravitación global y actor protagónico dentro de la Comunidad Internacional. Tercero, defender a Rusia de forma inmediata de cualquier agresión transmitida a través de medios de comunicación o redes por parte de otros países, asumiendo -en ese caso- una actitud ofensiva.

Asimismo, respecto a la labor cumplida por el Canciller ruso Serguei Lavrov, se puede aseverar que esta ha tenido tres objetivos fundamentales. Primero, mostrar ante la Comunidad Internacional que Rusia es una nación protectora de sus ciudadanos en el exterior. Segundo, mostrar a Rusia como una nación soberana y hegemónica en la región, cuyas decisiones pasan por custodiar sus áreas de influencia e interés. Tercero, mostrar a Estonia y a Ucrania como naciones agresoras,  que no cumplen con el Derecho Internacional Humanitario.

Conclusiones

Lavrov ha sido el pilar fundamental de la ejecución de la política exterior rusa. Su voz, en toda la comunidad internacional, es la voz de Rusia. Para muchos, Lavrov ha sido el soldado más auténticamente incondicional de su país.22 Además, desde su cargo, ha dirigido la ejecución de la estrategia rusa en sus conflictos de este Siglo. Sus  declaraciones han significado el paso anterior a las acciones y operaciones de todas las fuerzas comprometidas en ejecutar la Guerra Híbrida rusa, según la Doctrina Gerasimov.  De esta manera, a través de su desempeño al servicio de su nación, Lavrov demuestra que el Ministro de Asuntos Exteriores o Canciller es el auténtico Jefe de Estado Mayor General de las Operaciones y Acciones de la Guerra Híbrida del Siglo XXI.

 Notas finales

1 Frank Hoffman, Conflict in the 21st Century: The rise of hybrid wars. (Arlington VA: Potomac Institute for Policy Studies, 2007), 9.

2 Miguel Makotczenko, “Una nueva visión de la estrategia militar en la concepción del general de la Federación Rusa, Valery Gerasimov,” Visión Conjunta (11, no.  21, diciembre de 2009),21, http://190.12.101.91/jspui/bitstream/1847939/1336/1/VC%2021-%202019%20Makotczenko.pdf .

3 Nikolaevitch, (2019) “Doctrine of General Gerasimov and Hybrid War,” Asociación de Información Spetsnaz (Ministerio de Defensa Rusia,2019) 3.

4 El País, “Crisis entre Rusia y Estonia por la retirada de un monumento soviético en Tallín,” El País (27 de abril de 2007), https://elpais.com/internacional/2007/04/27/actualidad/1177624812_850215.html

5 Europa press, “Rusia/Estonia.- Lavrov tacha de «blasfemia» la posible retirada en Estonia de un monumento en memoria del Ejército Rojo,” Europa Press(Madrid: 18 de abril de 2007), https://www.europapress.es/internacional/noticia-rusia-estonia-lavrov-tacha-blasfemia-posible-retirada-estonia-monumento-memoria-ejercito-rojo-20070418212049.html

6 Andrzej Kozlowski,  “Comparative analysis of cyberattacks on Estonia, Georgia and Kyrgyzstan,”  European Scientific Journal (3, febrero de 4), 238.

7 El País, 27 abril 2007 Crisis entre Rusia y Estonia por la retirada de un monumento soviético en Tallín. El País Recuperado de  https://normasapa.com/como-referenciar-articulos-de-periodico/comment-page-7/

8 Nestor Ganuza, “La situación de la Ciberseguridad en el ámbito internacional y en la OTAN,” Cuadernos de estrategia (no. 149, 2008)

9 Iris Paredes, Ataques en el ciberespacio bajo el derecho humanitario y políticas de ciberseguridad como forma de defensa. (España: Universidad de Alcalá de Henares, 2018), Trabajo de fon de Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos, 40.

10 Ibid.

11 Andreas Schmidt, “The Estonian Cyberattacks,” The fierce domain – conflicts in cyberspace 1986-2012 (Washington D.C.: Atlantic Council, 2013) ed. Jason Healey

12 Damien MacGuinnes, “Cómo uno de los primeros ciberataques de origen ruso de la historia transformó a un país,” BBC News (06 de mayo de 2017), https://www.bbc.com/mundo/noticias-39800133

13 Juan Pablo Duch, “Buscan Rusia y Estonia una solución negociada al conflicto que los enfrenta,” La Jornada(Mexico: 05 de mayo de 2007),  https://www.jornada.com.mx/2007/05/05/index.php?section=mundo&article=030n1mun

14 Mariano Bartolomé, “El empleo actual del concepto Guerra en las Relaciones Internacionales,” Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad (12, no.  2, julio-diciembre, 2017), 56.

15 Deutsche Welle, “No tenemos la intención de cruzar las fronteras de Ucrania,” DW Minds (29 de marzo de 2014), https://www.dw.com/es/rusia-no-tenemos-intenci%C3%B3n-de-cruzar-las-fronteras-de-ucrania/a-17530532

16 Mira Milosevich, “Mapa de la presencia e influencia de Rusia en el mundo desde el año 2000,” Real Instituto Elcano (20 de noviembre de 2020,  http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/milosevich-mapa-de-la-presencia-e-influencia-de-rusia-en-el-mundo-desde-2000

17 Deutsche Welle, “No tenemos la intención de cruzar las fronteras de Ucrania,”

18 Reuters Staff, “Rusia dice no hará ‘cosas estúpida’ por sanciones ante crisis en Ucrania,” Reuters (30 de abril de 2014), https://www.reuters.com/article/internacional-ucrania-rusia-chile-idLTASIEA3T06620140501

19 Noticias ONU, “Rusia: la situación de Ucrania es resultado de la crisis del sistema de seguridad europeo,” Noticias ONU (26 de setiembre de 2014),  https://news.un.org/es/story/2014/09/1312801

20 Agencia EFE, “Lavrov asegura que la relaciones con la Unión Europea no volverán a ser ‘como antes’,” RTVE (22 de noviembre de 2014), https://www.rtve.es/noticias/20141122/lavrov-asegura-relaciones-union-europea-no-volveran-ser-como-antes/1052620.shtml

21 Xavier Colás, “Ucrania la guerra sin dueño,” El Mundo (16 de agosto de 2016),  https://www.elmundo.es/internacional/2016/08/16/57b1eefcca4741554c8b460c.html

22 Emilio J. Cárdenas, (2020) “Sergueï Lavrov, el eterno canciller ruso,” El Diario Exterior (11 de febrero de 2020), https://www.eldiarioexterior.com/siria-malos-contra-malos-41908.htm08/03/sergue-lavrov-el-eterno-canciller-50315.htm

 

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

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