Autor

La Violencia Yihadista en Mozambique y la Respuesta Internacional

Alba Vega Tapia y Jesús Díez Alcalde[1]

Resumen

En los últimos años, el accionar yihadista en Mozambique ha evolucionado rápida y dramáticamente, mostrando una escalada de ataques, violencia y brutalidad que no tiene indicios de mejorar. El profundo descontento social, el sentimiento de frustración y la falta de expectativas se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para que arraigue este movimiento yihadista, provocando una crisis humanitaria sin precedentes en una de las regiones más empobrecidas de África y evidenciando la rápida extensión del yihadismo en África. La cooperación internacional ha comenzado a desplegar misiones militares en Mozambique; no obstante, las medidas en el ámbito de la seguridad no serán suficientes para acabar con esta amenaza internacional que se ha asentado en el norte del país. En este contexto, resulta necesario que el gobierno nacional implemente acciones y programas para acabar con el subdesarrollo y la frustración social que ahoga a la población local. De lo contrario, el agravamiento de las necesidades y sufrimiento de la población estimulará la propagación del yihadismo no solo en Mozambique sino en toda la región, haciendo más complicada su erradicación definitiva.

Palabras Clave: Yihadismo, Mozambique, Al-Shabaab, cooperación internacional.

Introducción

En el año 2017, tras su primer ataque en Mocimboa da Praia, el yihadismo se hizo visible en Mozambique; sin embargo, sus orígenes se remontan muchos años atrás. En torno al año 2000, un grupo de jóvenes —muchos de ellos con influencia externa al haber cursado estudios superiores en países africanos y del Golfo— se separó del Consejo Islámico de Mozambique (CISLAMO) para formar la secta fundamentalista Ansar al Sunna, también conocida como Al Sunnah wa Jama’ah (ASWJ) o, de manera local y coloquial, como Al-Shabaab (“los jóvenes”, en idioma árabe), la cual no tiene conexión reconocida con su homónima somalí.

Desde su formación, el grupo consiguió captar rápidamente a un buen número de adeptos debido a la articulación de un discurso fuertemente anti-estatal, la promesa de una vida mejor, así como la concesión de créditos y empleos para los militantes y sus familias, entre otras prebendas[2]. Igualmente, a partir del año 2017, el grupo empezó el reclutamiento forzoso, principalmente de mujeres y niños.

En ese contexto, desde hace décadas, la provincia norteña de Cabo Delgado reúne las condiciones propicias para la germinación y la propagación del ideario extremista, debido a la confluencia de una serie de factores tales como los altísimos niveles de pobreza, las escasas expectativas de vida, las tradicionales tensiones étnico-religiosas y un arraigado sentimiento de marginalización de las etnias musulmanas[3]. Adicionalmente, la corrupción generalizada y la economía ilícita han convertido a Cabo Delgado en núcleo regional del tráfico de migrantes, madera, piedras preciosas y marfil, lo que ha fomentado el asentamiento de extensas y difusas redes criminales nacionales y trasnacionales[4].

La campaña de terror yihadista en el norte de Mozambique

El 5 de octubre de 2017, una treintena de hombres armados atacaron varias dependencias policiales en Mocimboa da Praia, punto focal del origen de ASWJ. Este ataque armado fue el primero atribuido a ASWJ, marcando el inicio de su acción violenta de carácter yihadista. Desde entonces, la milicia yihadista ha incrementado de manera exponencial tanto el rango geográfico de actuación, como la frecuencia e impacto de sus ataques, así como la sofisticación, complejidad, coordinación y crueldad de los mismos. Esto ha quedado demostrado en sus principales acciones violentas, como es el caso del ataque en Mocimboa da Praia, en agosto de 2020, o el perpetrado en Palma, en marzo de 2021, esta última ubicada a escasos kilómetros de las instalaciones del proyecto gasístico liderado por la empresa francesa Total. Se calcula que, desde el comienzo de la actividad terrorista en el año 2017, Al Shabaab de Mozambique ha causado más de 2.600 víctimas mortales y más de 700.000 desplazados internos[5].

Figura 1: Situación humanitaria. Elaboración propia

 

Además de los ataques tierra adentro, la dimensión marítima en la que opera ASWJ es otro factor determinante de la estrategia yihadista en Mozambique. Desde marzo de 2020, el grupo ha demostrado un creciente control del espacio marítimo para atacar a sus objetivos[6].

Figura 2: Ataques yihadistas en provincia de Cabo Delgado. Fuente: DSN

 

El entramado de Al Shabaab/ASWJ

Respecto a su estructura, la organización yihadista estaría liderada por un “Consejo Supremo”, como órgano superior encargado de la toma de decisiones relativas a la estrategia armada y los asuntos ideológicos. Entre sus miembros existen milicianos extranjeros con experiencia en actividades terroristas y enfrentamientos con fuerzas estatales de seguridad. Por otro lado, la milicia se organiza en células que, aunque subordinadas al Consejo, son autónomas para tomar decisiones logísticas y sobre la consumación de ataques y atentados[7].

Al tiempo que se extendía la amenaza en Mozambique, en mayo de 2018, surgieron los primeros indicios de su vinculación con Daesh[8]. Sin embargo, no fue hasta junio de 2019 cuando Daesh reivindicó de manera oficial su primer ataque en Mozambique. A partir de ese momento, este grupo se atribuyó la autoría de distintas acciones violentas; no obstante, la relación exacta de ASWJ con Daesh, así como con el resto de estructuras de la autodenominada Provincia del Estado Islámico en África Central (ISCAP), sigue siendo muy imprecisa.

Estrategia gubernamental de lucha contra el yihadismo

Inicialmente, se cuestionó la reacción gubernamental frente a la amenaza de ASWJ, al considerarla tardía, poco contundente y sin cohesión, lo que conecta con la propia descoordinación imperante en el seno del partido gobernante Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), que rige el país desde su independencia en 1975.

Al convulso escenario político —aún marcado por una larga guerra civil (1977-1992) y una violencia recurrente en el norte del país— se une la baja preparación y el precario equipamiento de las Fuerzas de Defensa y Seguridad (FDS) desplegadas sobre el terreno, especialmente de las Fuerzas Armadas de Defensa de Mozambique (FADM). Muchos militares apenas tienen experiencia de combate y proceden del sur del país, por lo que gran parte desconocen las costumbres sociales y el idioma de la zona, lo que —generalmente— provoca el rechazo total de la población local y dificulta la lucha contra los secuaces de Al Shabaab.[9]

Respuesta internacional a la amenaza yihadista

Desde su aparición en Mozambique, el riesgo de que la violencia yihadista se extienda más allá de la provincia de Cabo Delgado, tanto a las provincias vecinas como a toda la región del África meridional, es cada vez mayor. La dimensión internacional del grupo terrorista ASWJ ha sido manifiesta, ya que se han identificado extremistas extranjeros en la cúpula de la organización, así como en los campos de entrenamiento y en los canales de financiación, incluso antes de divulgarse su presunta conexión con Daesh. Estas evidencias han motivado la implicación de la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC)[10], organización regional que agrupa a 16 países, así como el involucramiento de países como Ruanda, Portugal (antigua potencia colonial y país aliado de Mozambique) y Estados Unidos, y la participación directa de la Unión Europea para tratar de solucionar el problema que se presenta en esta región de África.

En el marco de su objetivo fundamental de garantizar la paz, la seguridad y la buena gobernanza en toda región, en julio de 2021, la SADC desplegó una Fuerza de Reserva en Mozambique de aproximadamente 3.000 soldados. Desde entonces, esta Fuerza ha apoyado a los militares y agentes de seguridad mozambiqueños en la lucha contra el terrorismo en la provincia de Cabo Delgado. Al respecto, el presidente de turno de la SADC, Cyril Ramaphosa, con motivo de la renovación de esta misión regional el pasado 6 de octubre, indicó que se han logrado progresos y, como región, se ha contribuido de forma significativa a garantizar la paz y la seguridad en Mozambique; sin embargo, señaló que aún queda más terreno por cubrir[11]. Hasta la fecha, se ha recuperado el control de las principales ciudades, pero los yihadistas siguen agazapados entre una amedrentada población local.

Asimismo, en julio de este año, Ruanda envió más de 1.000 soldados; no obstante, de acuerdo a las declaraciones del presidente ruandés, este número se ha elevado a 2.000 soldados[12]. Aunque su participación ha sido muy cuestionada por no ser un país miembro de la SADC, su apoyo ha sido determinante para recuperar la ciudad de Mocimboa da Praia, que se encontraba en manos de los rebeldes yihadistas desde agosto de 2020. Por su parte, Portugal ha desplegado 60 militares para adiestrar a las unidades especiales nacionales; mientras que, en septiembre de este año, Estados Unidos concluyó el segundo periodo de adiestramiento para mejorar las capacidades de los comandos mozambiqueños en el combate contra el terrorismo y la prevención del extremismo violento[13].

Por último, el pasado 15 de octubre, el Consejo de la Unión Europea acordó el lanzamiento de una Misión de Formación Militar de la Unión Europea en Mozambique (EUTM Mozambique) que comenzó su despliegue en el país el 3 de noviembre y que espera alcanzar su plena capacidad operativa a mediados de diciembre de 2021[14]. Esta misión, liderada por un general portugués y con un mandato inicial de dos años, contará con unos 140 militares europeos distribuidos en dos centros de formación (uno de formación de comandos especiales y otro para marinos) y no intervendrá en operaciones militares (misión no ejecutiva).

A modo de conclusión: una respuesta integral frente al yihadismo

La violencia yihadista en Mozambique ha evolucionado rápida y dramáticamente desde el primer ataque de Mocimboa da Praia en el año 2017, con una escalada de ataques, violencia y brutalidad que no tiene indicios de doblegarse. El profundo descontento social, el sentimiento de frustración y la falta de expectativas se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para que arraigue este movimiento yihadista que, hasta el momento, ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes en la provincia de Cabo Delgado, una de las regiones más empobrecidas de África, y ha puesto en evidencia la rápida extensión del yihadismo en África.

La cooperación internacional ha comenzado a desplegarse en Mozambique; pero las medidas en el ámbito de la seguridad serán exiguas para enfrentar por sí solas a esta amenaza internacional que se ha asentado en el norte del país. Como en otros escenarios tanto dentro como fuera de África, es necesario que el gobierno nacional implemente acciones y programas para acabar con el subdesarrollo y la frustración social que ahoga a la población local. De lo contrario, el agravamiento de las necesidades y el sufrimiento de la población estimularán la propagación del yihadismo no solo en Mozambique sino en toda la región, lo que hará aún más complicada su erradicación definitiva.

Notas Finales

  1. Este análisis —que recoge la situación actual en el país— está basado en el documento “Mozambique: la amenaza yihadista se expande en el sur de África” (Autores: Alba Vega Tapia y Jesús Díez Alcalde), publicado en el Instituto Español de Estudios Estratégicos en mayo de 2021,véase https://www.ieee.es/publicaciones-new/documentos-de-opinion/2021/DIEEEO52_2021_ALBVEG_Mozambique.html.
  2. Saide Habibe, Salvador Forquilha y Joâo Pereira, Radicalização Islâmicano Norte de Moçambique O Caso de Mocímboa da Praia (Maputo: Instituto de Estudos Sociais e Económicos, Setiembre 2019), https://www.iese.ac.mz/wp-content/uploads/2019/09/cadernos_17.pdf
  3. Eric Morier-Genoud, “A Insurgência Jihadi em Moçambique: Origens, Natureza e Início,” Instituto de Estudos Sociais e Económicos (10 de marzo de 2021), https://www.iese.ac.mz/cadernos-iese-no-21-emg/
  4. Simone Haysom, Where crime compounds conflict: Understanding northernMozambique’s vulnerabilities (Ginebra: Global Initiative Against Transnational Organized Crime, Octubre de 2018), https://globalinitiative.net/wp-content/uploads/2018/10/TGIATOC-North-Mozambique-Report-WEB.pdf
  5. “Mozambique: Cabo Delgado Emergency Situation, Flash Update #3,” Reliefweb (9 de abril de 2021), https://reliefweb.int/report/mozambique/mozambique-cabo-delgado-emergency-situation-flash-update-3-9-april-2021
  6. Tyler Lycan y Lexie Van Buskirk, What we know about maritime environmental crime (Stableseas, One earth future y Safesaes,julio de 2021), https://www.stableseas.org/post/what-we-know-about-maritime-environmental-crime
  7. Sunguta West, “Ansar al-Sunna: A New Militant Islamist Group Emerges in Mozambique,” The Jamestown Foundation (14 de junio de 2018), https://jamestown.org/program/ansar-al-sunna-a-new-militant-islamist-group-emerges-in-mozambique/
  8. Ibíd.
  9. Abdisaid M. Ali, “Islamist Extremism in East Africa,” Africa Center for strategic studies (9 de Agosto de 2016), https://africacenter.org/publication/islamist-extremism-east-africa/
  10. Southern African development Community, https://sadc.int/
  11. https://www.sanews.gov.za/south-africa/sadc-renews-military-intervention-mozambique
  12. Antoni Castel, “Ruanda se aventura más allá de los Grandes Lagos,” El Periódico de España (21 de octubre de 2021), https://www.epe.es/es/politica-exterior/20211021/ruanda-aventura-grandes-lagos-12317715
  13. “U.S. Department of Defense Conducts Combat and Lifesaving Training with Mozambican Defense Forces,” US Embassy in Mozambique (10 de setiembre de 2021), https://mz.usembassy.gov/u-s-department-of-defense-conducts-combat-and-lifesaving-training-with-mozambican-defense-forces/
  14. “La Misión de Formación Militar de la UE en Mozambique, lista para iniciar sus operaciones,” Consejo de la Unión Europea (15 de octubre de 2021), comunicado de prensa, https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2021/10/15/eu-military-training-mission-in-mozambique-set-to-start-its-operations/

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: Elaboración propia

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