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El giro de Nicaragua hacia China: ¿Qué significa para la región?

El cambio diplomático nicaragüense de Taiwán a la República Popular China (RPC), anunciado el 9 de diciembre, fue casi inevitable, pero acelerará una tendencia preocupante a una forma de populismo autoritario financiado por China en las áreas del hemisferio occidental más cercanas a Estados Unidos (EE.UU.). Esa creciente amenaza -en una parte del hemisferio que alguna vez se consideró políticamente aliado o al menos compatible con EE. UU.- también incluirá riesgos secundarios debido a una mayor presencia de otros rivales estadounidenses, como Rusia e Irán, el incremento de los flujos de drogas y otras actividades del crimen organizado, y la disminución de la cooperación en materia de seguridad. Sin lugar a duda, esa combinación tendrá graves consecuencias estratégicas para EE. UU.

En ese sentido, EE. UU. ha recibido diversas llamadas de atención sobre los crecientes desafíos estratégicos en su entorno más cercano, con el cual su seguridad y prosperidad están íntimamente conectadas a través de lazos comerciales, geográficos y familiares. Pulsando, cada vez, el botón de alarma.

El momento del anuncio del giro diplomático de Nicaragua a la RPC, coincidiendo con la Cumbre para la Democracia de la administración Biden, probablemente no fue un accidente. Por el contrario, es un duro recordatorio de que los gobiernos centroamericanos y otros tienen opciones muy reales para aliarse con actores extra-hemisféricos que amenazan a EE.UU., si es que EE. UU. los trata con desprecio o desinterés. Los días en los que EE. UU. se daba el lujo de presionar a sus obedientes socios centroamericanos (ya sea por corrupción, democracia o inmigración) han terminado. Washington ya no puede darse el lujo de no actuar estratégicamente.

El movimiento sandinista revolucionario de Daniel Ortega cambió las relaciones de Taiwán a la RPC en diciembre de 1985, seis años después de la toma del poder en Managua. Fue el gobierno de Violeta Chamorro el que restableció las relaciones con Taiwán tras su elección de 1990 y la restauración de la democracia nicaragüense. Es posible que el mundo nunca sepa cuánto extorsionaron los Ortega a Taiwán para su beneficio personal, además de lo que Taiwán le dio a Nicaragua como país, a cambio de no reanudar las relaciones con la RPC después de que los sandinistas regresaron al poder en 2007. Es muy poco probable que Taiwán abandone a uno de los pocos aliados globales que le quedan, por más antidemocrático y abusivo de los derechos de los nicaragüenses que los Ortega han demostrado ser. Por lo tanto, es probable que la RPC haya ofrecido a los Ortega un trato mucho mejor, cuyos detalles podrían salir a la luz en las próximas semanas.

Consecuencias para Nicaragua

Con base en los anteriores giros diplomáticos a la RPC por parte de Costa Rica (2007)[2], Panamá (2017)[3], República Dominicana[4] y El Salvador[5] (2018), es probable que los Ortega y los empresarios relacionados con ellos viajen a la RPC para la firma de una serie de memorándums de entendimiento no necesariamente transparentes. Estos memorándums probablemente incluirán referencias a la aprobación expedita de acuerdos fitosanitarios y otras medidas para facilitar la importación de una cantidad simbólica de café y fruta nicaragüense, beneficiando a selectos amigos de Ortega en el sector exportador, como sucedió en otros países centroamericanos.

En el ámbito educativo, los funcionarios chinos y nicaragüenses probablemente anunciarán un nuevo Instituto Confucio en Managua, junto con becas Hanban para estudiantes nicaragüenses bien conectados, y quizás el apoyo chino al Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua para establecer sus operaciones en la RPC.

Adicionalmente a tales gestos simbólicos, los memorándums de entendimiento no transparentes probablemente abrirán el camino para importantes proyectos de infraestructura en sectores desde puertos y carreteras hasta electricidad, diseñados por empresas chinas, construidos por trabajadores chinos y financiados por préstamos bancarios chinos.

No está claro si el giro diplomático revivirá el Canal de Nicaragua[6], una alternativa propuesta al Canal de Panamá que recibió el interés del multimillonario chino Wang Jing y la aprobación del gobierno de Ortega en 2013, pero que desde entonces ha languidecido. Sin embargo, será un tema de mucha especulación, particularmente si Wang y su empresa Xinwei vuelven al centro de atención con Paul Oquist, un funcionario nicaragüense que jugó un papel clave en el desarrollo del proyecto[7]. El hecho de que el hijo de Daniel Ortega, Laureano, (quien jugó un rol importante en el proyecto del canal) también lideró la negociación secreta en Tianjin[8], China, sugiere que la resurrección del proyecto del canal podría estar sobre la mesa en algún momento.

Asimismo, la sorpresiva reaparición de Wang Jing en noviembre de 2021 para abogar por la continuación del proyecto del canal, después de haber estado fuera de la atención pública desde marzo de 2020[9], indica que pudo haber tenido conocimiento interno de las negociaciones secretas entre su amigo Laureano y la RPC en ese momento, viéndolo como una oportunidad para volver a poner sobre la mesa su proyecto del Canal. Como mínimo, las relaciones diplomáticas con la RPC harán que el canal sea mucho más factible, aunque no sea una realidad inmediata. Independientemente de los proyectos y préstamos que prometan los nuevos patrocinadores chinos de Ortega, habrá mucho dinero de la RPC para mantener a Ortega, a la vicepresidenta Rosario Murillo y a sus cómplices en el poder, incluso si Nicaragua es finalmente sancionada por EE.UU. y expulsada del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA). Al igual que en Venezuela, la corrupción y la falta de transparencia de Nicaragua permitirán a la élite gobernante desviar gran parte de los nuevos fondos chinos para uso personal y para convencer a los actores clave del ejército nicaragüense, incluyendo a otras partes de la estructura de poder, de que los Ortegas permanezcan en el poder.

Por otra parte, es razonable esperar que el régimen sandinista (anti-estadounidense y populista) pueda llevar la cooperación militar con sus nuevos patrocinadores chinos mucho más lejos en comparación con otros gobiernos pro-estadounidenses como Panamá, El Salvador y República Dominicana. Históricamente, han sido los gobiernos populistas de izquierda en la región (incluidos Venezuela, Ecuador bajo Rafael Correa, Bolivia bajo Evo Morales y Argentina bajo los peronistas) los que han comprado la mayor cantidad de equipamiento militar chino, como los cazas K-8 y los vehículos blindados de Venezuela, los más de 700 camiones militares y vehículos blindados de Ecuador, los helicópteros y vehículos blindados de Bolivia, y la posibilidad de que Argentina compre el caza FC-1 de China. Asimismo, estos regímenes populistas de izquierda han implementado las arquitecturas de seguridad chinas más preocupantes, como la Tarjeta de Identidad de la Patria en Venezuela, el ECU-911 en Ecuador y el BOL-110 en Bolivia. Por lo tanto, si bien es prematuro anticipar el establecimiento de una instalación militar china en Nicaragua, es probable que la nueva relación involucre alguna forma de cooperación militar que causará un profundo malestar en Washington.

Implicaciones regionales

Las consecuencias más graves del giro de Nicaragua van más allá de la relación entre Nicaragua y China. Dado que Nicaragua es también uno de los socios más cercanos de Rusia en la región, la afluencia de dinero chino puede dar a los Ortega nuevos recursos y audacia para expandir la cooperación en seguridad y otras actividades provocativas con Rusia. Eso, a su vez, generará preocupación en toda la región, particularmente en Colombia y Costa Rica. De hecho, la postura actual de Rusia hacia una invasión de Ucrania puede aumentar su interés en estrechar los lazos con Nicaragua. Por ello, establecer relaciones con adversarios estadounidenses en el hemisferio occidental complicaría el tablero de ajedrez estratégico para Washington, al igual que Rusia se acercó a Nicaragua y otros aliados en América Latina en el contexto de la crisis de sucesión respaldada por Rusia en Georgia en el año 2008, y con la escalada de tensiones con los separatistas respaldados por Rusia en la región de Donbass en Ucrania en el año 2013.

Adicionalmente, el giro de Nicaragua a la RPC también cambiaría el equilibrio regional. Al norte de Nicaragua, es probable que el gobierno recientemente elegido de Xiomara Castro en Honduras cumpla su promesa de campaña de cambiar las relaciones de esa nación con la RPC, aunque recientemente el vicepresidente Salvador Nasrallah sugirió que Honduras se quedaría con Taiwán por ahora. La visita a Honduras del subsecretario de Estado de EE. UU., Brian Nichols, probablemente reforzó la esperanza del nuevo gobierno de Castro de mantenerse del lado de Washington y trabajar con EE. UU. en temas como la corrupción. Castro sabe que, a raíz del giro de Nicaragua, un cambio de Honduras –en estas circunstancias- complicaría la relación del nuevo régimen con Washington en un momento delicado, lo que podría llevar a Honduras a posponer su propio cambio. No obstante, en el corto plazo, el cambio de Nicaragua probablemente incrementará el alto precio que Honduras intentará extraer de sus patrocinadores taiwaneses para que no reconozcan a la RPC.

En términos económicos, el hecho de que los tres países del Golfo de Fonseca reconozcan a China creará sinergias para los proyectos logísticos impulsados por la RPC, mejorando las posibilidades de un nuevo puerto en La Unión, el corredor mejorado del canal seco desde la isla Tigre hasta la costa atlántica de Honduras y una conexión con Nicaragua.

Desde el punto de vista político, los giros de Nicaragua y posiblemente de Honduras dejarán a Guatemala y Belice como los únicos gobiernos de Centroamérica que no reconocen a la RPC[10]. Asimismo, creará un grupo de regímenes (El Salvador, Honduras y Nicaragua) empoderados por el dinero chino con la libertad y la motivación para burlarse de la censura de EE. UU. con respecto a la democracia, la corrupción, la inmigración y la cooperación antidrogas. Aunque el gobierno de Castro puede jugar bien con Washington por un tiempo, a largo plazo, la nueva configuración dejará a la Administración Biden mirando incómoda a Alejandro Giammattei en Guatemala, a quien simplemente rechazó al no invitar a su cumbre democrática y al no brindar una recepción a nivel del poder ejecutivo durante su visita a los EE. UU.

En México, la nueva configuración probablemente alentará al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a continuar radicalizando la política exterior de su país de una manera que sea a la vez menos cooperativa con EE. UU. y más atenta con sus vecinos centroamericanos, a lo que México ha dedicado históricamente especial atención cuando no se centra en Washington. De hecho, en México las firmas chinas ya están posicionadas en la Cuenca Perdido y la refinería Dos Bocas en el sector petrolero, los campos de litio de Bacanora en el desierto de Sonora, Zuma Energy y el tren turístico Maya, entre otros. En ese contexto, la repentina apertura de Honduras y Nicaragua a proyectos de infraestructura financiados por China puede plantear la perspectiva del liderazgo chino en proyectos de integración regional que alguna vez fueron discutidos por los EE. UU., pero estructurados de manera muy diferente por los chinos, prometiendo el desarrollo y la integración económica del sur de México con Centroamérica.

Por otro lado, el resurgimiento de Nicaragua como actor económico y político -a pesar de los intentos de EE. UU. de aislarlo- reforzará la creciente corriente de regímenes populistas, izquierdistas y anti-estadounidenses en otras partes del hemisferio. Esta creciente lista ahora incluye a Venezuela, Cuba, Bolivia, Argentina, Perú y posiblemente Chile si se mantiene el liderazgo de Gabriel Boric en las encuestas para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 19 de diciembre en Chile[11]. Todos los nuevos gobiernos populistas y de izquierda buscarán los mercados, los préstamos y las inversiones de China, y posiblemente estén dispuestos a cooperar con la RPC y otros rivales extra-hemisféricos de EE. UU. en formas no empleadas por sus predecesores democráticos. En unos meses, las elecciones en Costa Rica (febrero de 2022), Colombia (mayo de 2022) y Brasil (octubre de 2022) podrían complicar aún más la situación, teniendo EE. UU. que enfrentar una región que se opone o no coopera con su agenda en diversos grados.

Respuesta de Estados Unidos

Es evidente que Estados Unidos necesita volver al juego. Esto incluye, pero no se limita necesariamente a:

  • EE. UU. debe incrementar el financiamiento dedicado a la región, centrado en garantizar que los aliados democráticos de EE. UU. y el libre mercado tengan éxito, pero no se deben limitar solo al financiamiento de proyectos verdes, o aquellos que benefician específicamente a mujeres, indígenas u otros grupos desfavorecidos.
  • Si bien EE. UU. debe continuar presionando por la democracia y la lucha contra la corrupción, debe hacer un mejor trabajo apoyando y defendiendo abiertamente a sus aliados, y no buscando castigarlos por sus imperfecciones en el contexto de una amenaza tan importantes como China, Rusia y otros actores extra-hemisféricos. Estados Unidos necesita mostrar más respeto a Colombia, Guatemala y Brasil, entre sus otros aliados en la región.
  • Asimismo, EE. UU. necesita expulsar inmediatamente a Nicaragua del DR-CAFTA e intensificar las acciones en otras áreas contra el régimen de Ortega, incluidas las sanciones del Tesoro de los EE. UU. y las investigaciones del Departamento de Justicia cuando sea posible. Esto incluye medidas contra otros regímenes autoritarios, como el de Maduro en Venezuela, para enviar un mensaje claro sobre la determinación de EE. UU. En ese sentido, EE. UU. puede incorporar a sus aliados europeos y asiáticos de ideas afines para intensificar esta campaña.
  • Igualmente, EE. UU. debe coordinar activamente con Taiwán para diseñar una estrategia que le permita trabajar abierta y estrechamente con él, a fin de desalentar enérgicamente nuevos giros diplomáticos a través de incentivos económicos, presión diplomática, intercambio de inteligencia y otras formas de coordinación.
  • Al mismo tiempo, EE. UU. debe ampliar su apoyo a la seguridad y su compromiso público con Taiwán en Asia, dado que el avance de la RPC en Nicaragua y el probable giro que se avecina en Honduras pueden envalentonar a la RPC para actuar con una agresión creciente contra Taiwán en su propio vecindario, incluida la acción militar.
  • Finalmente, EE. UU. debe repensar urgentemente su concepto estratégico para relacionarse con los Estados del hemisferio occidental[12]. EE. UU. ya no puede darse el lujo de intimidar o regañar a sus socios en la región, debido a que nunca se ha enfrentado a un hemisferio tan dispuesto políticamente a resistir o trabajar en su contra, o tan plenamente habilitado por el dinero de un adversario para hacerlo.

Notas Finales:

  1. El autor es profesor de investigación sobre América Latina en el U.S. Army War College. Las opiniones expresadas en este documento son estrictamente suyas.
  2. Ben Blanchard y Ralph Jennings, “Costa Rica switches allegiance to China from Taiwan”, reuters.com, June 6, 2007, https://www.reuters.com/article/us-china-costarica/costa-rica-switches-allegiance-to-china-from-taiwan-idUSPEK14344320070607
  3. Elida Moreno y Philip Wen, “Panama establishes ties with China, ditches Taiwan in win for Beijing”, reuters.com, June 12, 2017, https://www.reuters.com/article/us-panama-china/panama-establishes-ties-with-china-ditches-taiwan-in-win-for-beijing-idUSKBN194054
  4. Austin Ramzy, “Taiwan’s Diplomatic Isolation Increases as Dominic Republic Recognizes China”, nytimes.com, May 1, 2018, https://www.nytimes.com/2018/05/01/world/asia/taiwan-dominican-republic-recognize.html
  5. Chris Horton, “El Salvador Recognizes China in Blow to Taiwan”, nytimes.com, August 21, 2018, https://www.nytimes.com/2018/08/21/world/asia/taiwan-el-salvador-diplomatic-ties.html
  6. Nicholas Muller, “Nicaragua’s Chinese-Financed Canal Project Still in Limbo”, thediplomat.com, August 20, 2019, https://thediplomat.com/2019/08/nicaraguas-chinese-financed-canal-project-still-in-limbo/
  7. Ibid.
  8. Helen Davidson, “Nicaragua cuts ties with Taiwan and pivots to China”, theguardian.com, December 10, 2021, https://amp.theguardian.com/world/2021/dec/10/nicaragua-cuts-ties-with-taiwan-and-pivots-to-china
  9. “Wang Jing reaparece e insiste con el canal interoceánico por Nicaragua”, confidencial.com, November 11, 2021, https://www.confidencial.com.ni/politica/wang-jing-reaparece-e-insiste-con-el-canal-interoceanico-por-nicaragua/
  10. Republic of China – Taiwan, “Allies Index”, Ministry of Foreign Affairs, https://en.mofa.gov.tw/AlliesIndex.aspx?n=1294&sms=1007
  11. Atlas Intel, “Encuesta Atlas: Chile, Elección Presidencial 2021 – Segunda Vuelta”, atlasintel.org, December 1 -4, 2021, https://cdn.atlasintel.org/16a81493-d71b-4aaa-872a-112294e7af5f.pdf
  12. Evan Ellis, “The Defense Department’s Role in Addressing Extra-Hemispheric State Rivals in Latin America and the Caribbean”, theglobalamericans.org, December 8, 2021, https://theglobalamericans.org/2021/12/the-defense-departments-role-in-addressing-extra-hemispheric-state-rivals/

 

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: CEEEP