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Iniciativa de “la Franja y la Ruta» en el Perú: Impacto, oportunidades y retos

Resumen:

La “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (IFR) constituye una de las más importantes estrategias de la República Popular China (RPC) para lograr la hegemonía económica y el liderazgo mundial. En la actualidad, muchos países -entre ellos el Perú- negocian y coordinan su ingreso y participación en este proyecto a fin de obtener beneficios para sus ciudadanos; sin embargo, la asimetría existente obliga a estar mejor preparados para generar beneficios tangibles. Al respecto, en este artículo se presenta una evaluación de los impactos, oportunidades y desafíos que tendrá el Perú ante lo que significa su participación en la IFR, marcando pautas para la obtención de resultados esperados en un entorno global de crisis y necesidades, así como de pugnas entre los Estado Unidos y la RPC por el liderazgo económico. Para ello, se ha obtenido y analizado información diversa que ha permitido conocer tanto la magnitud del esfuerzo como las pretensiones globales chinas, interpretadas desde el punto de vista geopolítico.

El articulo proyecta una visión a futuro sobre cómo será el orden mundial a partir del ascenso de una nueva potencia económica en el Asia, desplazando el centro de gravedad mundial hacia dicha región, y cómo los países en desarrollo deben estar prevenidos y disponer de estrategias adecuadas para recibir grandes inversiones en infraestructura y otras áreas. La realidad nacional y el contexto actual muestran resultados no muy alentadores para el caso peruano, país que debe de asumir una posición clara con respecto a la necesidad de obtener las mayores ventajas de la IFR; de esta manera, se evitará repetir experiencias negativas de bonanza falaz y crecimiento sin desarrollo.

Palabras clave: Impacto, intereses nacionales, hegemonía, geopolítica, desafío.

Introducción

En los últimos años, reconocidos analistas anuncian la proximidad de un cambio en el orden internacional, plasmado a través del ascenso de la República Popular China (RPC) y de la constante disminución del poder relativo de los Estados Unidos, ya que este último viene mostrando mayor dedicación a problemas internos y una actitud proteccionista[1]. Precisamente, la “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (IFR) es una de las más notorias muestras del incremento de poder e influencia de la RPC, concentrándose en la cooperación y el desarrollo de infraestructura a nivel mundial. Dicha iniciativa se ha posicionado como una de las más importantes estrategias de política exterior china y el proyecto insignia de la administración del presidente Xi Jinping, la cual -pese a tener opiniones contrapuestas y muy polarizadas- despierta el interés generalizado por parte de los países en recibir estas inversiones, a pesar de involucrar de igual manera una serie de riesgos que deben ser analizados y minimizados[2].

A la fecha, esta iniciativa comprende 138 países y 30 organizaciones internacionales, por lo que un conocimiento más profundo de esta estrategia china y de lo que involucra servirá para capitalizar las oportunidades que presenta. En ese sentido, se debe reconocer que cualquier iniciativa de esta magnitud no podrá tener un impacto significativo en los intereses del Perú sino se logran implementar aquellas condiciones mínimas para que los beneficios se vean reflejados en el desarrollo y el bienestar de la población. Por ello, el análisis del impacto, las oportunidades y los retos que presenta la IFR deberán ser abordados con cautela, privilegiando siempre los intereses del país.

En este artículo se analizan las posibles consecuencias que traerá consigo la IFR para esta parte del mundo y, en especial, para el Perú. Asimismo, se presentan algunas propuestas o lineamientos a emprender para que los impactos y oportunidades tengan un efecto positivo en el desarrollo del país, mitigando cualquier efecto respecto a la Seguridad Nacional. Para ello, inicialmente, se expondrán los antecedentes de la IFR y los alcances estratégicos de su implementación en Asia y en otras regiones de influencia. Seguidamente, se mostrarán algunos planteamientos y teorías geopolíticas que sustentan las razones de la implementación de la IFR en esta zona geográfica. Finalmente, se analizará la situación regional y local con respecto a la IFR y el contexto actual en las relaciones comerciales para precisar su impacto en el país desde la perspectiva de los intereses nacionales.

Antecedentes y diseño de la IFR

El Plan Marshall, que en la década de los cincuentas logró la recuperación de Europa brindándole adecuados niveles de desarrollo y bienestar, es –quizás- una de las iniciativas de gran impacto que se pueden comparar con la IFR debido a la magnitud de las inversiones proyectadas y la cantidad de población involucrada. Guardando las distancias, el Plan Marshall presentaba objetivos políticos claros ante el avance del comunismo soviético; por lo tanto, una de las principales diferencias con la IFR es que esta última privilegia los objetivos económicos por sobre las coincidencias políticas con los países involucrados, respetando la situación política y el tipo de gobierno de cada país participante[3].

En el año 2013, el presidente chino Xi Jinping pronunció un discurso durante su visita a Kazajistán, manifestando que la forma de pensar en el mundo cambiaría e invitando a los países del centro de Asia a trabajar innovadoramente con la RPC para construir un cinturón económico con el objetivo de consolidar vínculos de cooperación y desarrollo[4]. Lo que Xi Jinping expresó ese día fue la proclamación oficial del proyecto de la “Ruta de la Seda”, que más tarde se consolidó como la IFR. Esta propuesta está basada en la conexión y la conectividad; para ello, las vías terrestres y marítimas deben consolidarse como grandes ejes o corredores económicos, sin dejar de lado la vía aérea. Por esta razón, el plan proyectado define diversos medios (ferrocarriles, carreteras, transporte marítimo, aviación, tuberías y una red informática integrada y aeroespacial) mediante los cuales se estructura el objetivo de la conectividad de infraestructura[5]. Adicionalmente, se contemplan corredores por donde se implementarán los medios descritos anteriormente, entre los que destacan el corredor económico denominado Puente Terrestre Euroasiático (que unirá la Gran China con Europa en un tramo continuo), el corredor económico China-Mongolia-Rusia, el corredor económico China-Asia Central-Asia Occidental, el corredor económico China-Península de Indochina, y el corredor económico Bangladesh-China-India-Myanmar. Asimismo, se prevé un corredor adicional, aún en estudio, denominado la Ruta Polar de la Seda, el cual pretende llegar al norte de Europa a través del eje marítimo que bordea todo el norte de Rusia y que limita con el Ártico, ya que en los meses de verano –debido también al calentamiento global- se habilita el acceso de embarcaciones de carga[6].

De esta manera, la RPC lograría conectarse con el mundo, ofreciendo un control efectivo que brinde la tranquilidad y fluidez a su producción. Lo interesante de este gran sistema que unirá Asia y Europa es que la inversión que China ha previsto realizar para su implementación tiene un efecto de retorno en el tiempo. Es decir, los acuerdos permiten recuperar -de manera gradual y efectiva- todas las inversiones en infraestructura que las empresas chinas ejecuten a lo largo de los corredores, no afectando la economía de la RPC. Por consiguiente, las grandes empresas chinas, principalmente del rubro construcción, ya están preparadas para esta tarea, generando riqueza para China de acuerdo al ritmo de avance del proyecto. Sin lugar a duda, la IFR es un negocio rentable.

Construyendo una nueva hegemonía

Diversos especialistas manifiestan que la IFR debe ser observada como una iniciativa hacia el exterior y una estrategia para el interior de la RPC[7]. Al respecto, la zona interior de China es la zona menos beneficiada por el crecimiento económico habido en el país, identificándose una menor industrialización y una baja densidad poblacional para los promedios chinos. A esto se agrega una geografía accidentada que la aleja aún más de las zonas de mayor desarrollo en la costa[8]. En ese sentido, el gobierno de la RPC ha formulado planes para la reactivación del interior del país; sin embargo, los resultados no convencen a la clase dirigente y se estima que la IFR será el motor que active el desarrollo a través de los corredores económicos, disminuyendo las inquietudes. De esta manera, serán las industrias de la zona interior de China las encargadas de la producción que requerirán sus vecinos y Eurasia en los próximos años, tratando de interpretar el pensamiento de Xi Jinping cuando se refirió a tener otra mirada del mundo a partir de la implementación de la IFR.

Los beneficiarios directos de esta iniciativa son todos los países que participen, siempre y cuando se adapten rápidamente a esta avalancha de inversiones; no obstante, la RPC ha previsto todo y avanza en un proceso de potenciación de sus capacidades militares, ya que el soporte de seguridad es fundamental puesto que la economía -por sí sola- no asegura el éxito, debiendo brindarle las condiciones de protección para que se desenvuelva con confianza. China aparece en el contexto internacional no por coincidencia ni coyuntura, sino por el trabajo de proyección estratégica que fue definida por Deng Xiaoping en la década de los setentas y que ha sido escrupulosamente continuada por los subsiguientes presidentes de la RPC.

La participación de los países en la IFR debería ser entendida como una búsqueda de mayores márgenes de autonomía y -por ende- el reemplazo de los socios tradicionales, tales y como Estados Unidos y Europa[9]. En ese sentido, la RPC busca reducir la dependencia estadounidense de los países participantes en la IFR, desarrollando una hegemonía económica y -con el tiempo- asegurando la dependencia china no solo de los países de América Latina sino, también, de una gran cantidad de países a nivel mundial. Al respecto, Robert Cox, un eminente analista político canadiense, define a la hegemonía económica como la capacidad de un Estado de conseguir una amplia aceptación de principios generales, los cuales aseguran la supremacía y -al mismo tiempo- ofrecen perspectivas de satisfacción para los Estados menos poderosos[10].

De acuerdo con las “Perspectivas y Acciones para la IFR” definidas en la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma[11], la IFR se desarrolla bajo diversos principios básicos, todos ellos alineados con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas: apertura a la cooperación, armonía e inclusividad, dinámica de mercado y la búsqueda de beneficios mutuos[12]. De esta manera, en el contexto internacional se viene construyendo una presencia más fuerte por parte de la RPC en el campo económico, lo que se presume será el soporte que sustente posibles avances en otros campos como el militar, el político y hasta el cultural, lo cual no se debe obviar.

Se consolida una periferia mundial

Joseph Nye, ilustre politólogo americano, elaboró una relación de las grandes hegemonías a lo largo de la historia. Esta relación se inicia a partir del siglo XVI con el poderío de España para luego ser desplazada por Holanda en el siglo XVII y esta, a su vez, por Francia en el siglo XVII. Posteriormente, en el siglo XIX, Inglaterra se consolida como una gran potencia debido a su poder naval, ejerciendo un control en el comercio mundial; seguidamente y al término de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se consolida como la primera potencia, iniciándose una pugna con su rival político, la Ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, quien encontró su colapso en la carrera por alcanzar y desplazar a los Estados Unidos[13].

En la actualidad, se aprecia una pugna mundial entre los Estados Unidos y la RPC, la misma que incluye la carrera por conquistar la valorada región de Eurasia, que alberga el 75% de la población mundial y concentra la mayor parte de la riqueza física del mundo. Sin embargo, si bien es conocido el objetivo, las formas de obtenerlo son diferentes en su aplicación para cada país. En ese sentido, Estados Unidos estaría poniendo en práctica las ideas de Alfred Mahan, historiador y estratega naval estadounidense, las cuales dan prioridad al control de las rutas marítimas, mientras que la RPC estaría aplicando las ideas del geógrafo, académico y político inglés, Halford John Mackinder, buscando -a través de la IFR- una mayor influencia en Eurasia para contrarrestar el poder marítimo estadounidense, garantizando con ello un rápido acceso a cualquier parte del mundo[14].

La teoría del heartland de Mackinder plantea que aquel Estado que controle Eurasia, heartland o “área pivote”, controlará el resto del mundo: “Quien gobierna Europa del Este domina el heartland; quien gobierna el heartland domina la Isla del Mundo; quien gobierna la Isla del Mundo domina el Mundo[15]. En efecto, el diseño de la IFR orienta todo su esfuerzo geopolítico y geoestratégico hacia la región de Eurasia, a través de una penetración del comercio de sus productos y de la construcción de infraestructura para su conexión. De esta manera, China ejercería una hegemonía sobre dos de los principales continentes del mundo: Europa y Asia, conformándose un anillo interior entre África, la zona del medio oriente, los países del sur de Asia y Oceanía. No obstante, ¿dónde se ubica América? La lógica indica que se constituirá en el anillo exterior de la gran isla mundial; es decir, que en los próximos años la periferia del mundo será América, incluyendo a su principal integrante, los Estados Unidos.

La completa implementación de la IFR podría generar un cambio del centro de gravedad mundial y una nueva forma de funcionar global, para lo cual es necesario analizar todas las estrategias que permitan que la nueva “periferia mundial” logre aprovechar el desarrollo del cual, probablemente, gozarán los países del otro lado del mundo. En ese sentido, los países latinoamericanos deben generar las condiciones y adoptar las medidas que les permitan la industrialización a través de los beneficios de la IFR, ya que –de lo contrario- tendrán que seguir conformándose con ser la fuente de materias primas mundial, aprovechando en menor medida y de modo más lento todas las ventajas que presenta esta ambiciosa iniciativa.

La IFR y el impacto en los intereses del Perú

El análisis de la situación comercial es fundamental para comprender la importancia que representa la RPC para el Perú ya que, actualmente, es no solo su mayor socio comercial, sino también su principal inversionista, especialmente en el sector minero. No obstante, esto tiene una explicación: China necesita materias primas y el Perú es una fuente importante de estas, especialmente minerales y alimentos. Si bien es cierto que las condiciones favorables establecidas bajo el amparo de la Constitución Política del Perú fomentan las inversiones con una diferencia cualitativa con respecto a nuestros vecinos, la importancia que tiene el Perú para la RPC se resume en ser una fuente de materias primas.

Sin embargo, las inversiones chinas en el Perú se vienen diversificando y ahora incluyen las inversiones en infraestructura portuaria a gran escala, habiéndose identificado que las áreas de Chancay, al norte de Lima, y de Corío, en la región Arequipa, tienen un fuerte potencial para la construcción de mega puertos. Por un lado, la creación de infraestructura portuaria es vital para los intereses chinos ya que permite la salida de materias primas de manera más fluida, reduciendo costos al centralizar las cargas en embarcaciones de gran capacidad. Por otro lado, la posición geográfica del Perú -central y occidental en la costa del Pacífico-, facilita el ingreso de los productos chinos para su distribución desde puertos Hub hacia las principales ciudades de Sudamérica, utilizando para ello vías terrestres, aéreas o marítimas a puertos menores.

Actualmente, la elección de un puerto de ingreso y la inversión en infraestructura viene dándose en el puerto de El Pireo, en Grecia, el cual se constituirá en la puerta de ingreso de la producción china a Europa. En ese sentido, la construcción del Puerto de Chancay es un proyecto que ha venido ejecutándose con retrasos, principalmente por la pandemia; en el caso de Corío, aún se mantiene en fase de proyecto en espera de la decisión política que permita su implementación. Indudablemente, estos nuevos puertos facilitarán la descentralización y constituirán ejes de desarrollo regional los cuales, junto al puerto de El Callao, impulsarán el acercamiento a China.

Como se ha mencionado, la minería es la principal atracción por parte de la RPC y uno de los motivos por el cual orienta su mirada al Perú. Por ello, la RPC ha realizado la más grande inversión minera en el país, al comprar por cinco mil millones de dólares el Proyecto Mineros de cobre “Las Bambas”, en el año 2014. Asimismo, en cuanto a inversiones futuras, existen proyectos de construcción de redes ferroviarias que enlacen el continente sudamericano, lográndose una conexión interoceánica entre el Pacífico y Atlántico. Por lo tanto, es importante que los gobernantes tomen decisiones favorables y oportunas para atraer las inversiones chinas. En esa dirección, la IFR debe engancharse con los proyectos ya propuestos por la RPC en el Perú. Estas inversiones son de interés mutuo y crearán polos de desarrollo que impulsarán el crecimiento económico del país.

No obstante, las relaciones del Perú con la RPC aún se muestran desarticuladas. En la actualidad, el Ministerio de Comercio Exterior y el Ministerio de Relaciones Exteriores asumen la responsabilidad de generar interés con reglas claras de inversión, pero esto no es suficiente. El compromiso debe de involucrar a diversos sectores de la sociedad, desde el académico hasta la población en general, quienes deben comprender lo que la RPC representa para el futuro del mundo y del Perú, pero también comprender los riesgos implícitos en estas inversiones.

El desafío para el Perú

La RPC requiere de un centro de comercio de escala mundial que le permita concentrar toda la producción regional para ser trasportada y utilizada por sus industrias; asimismo, necesita de un lugar de ingreso con las condiciones y facilidades adecuadas que le den fluidez para mantenerse competitivo en el mercado, mediante el abaratamiento de los costos de fletes. Esta es una oportunidad que el Perú no debe dejar pasar. Sin embargo, el aprovechamiento de los beneficios de la IFR en el Perú debe incluir a la población, principalmente a la del interior del país. Para ello, es imprescindible el desarrollo de corredores económicos que lleven el progreso a la población de la sierra y de la selva del país.

En ese sentido, la RPC ha abierto las posibilidades del beneficio muto, por lo que el Perú debe desarrollar una estrategia país que le permita materializar el impacto deseado, no debiendo limitarse a la extracción de materias primas y al ingreso de manufacturas a bajo costo -que destruirán la industria nacional-, sino dando los pasos requeridos para revertir un comportamiento de país primario exportador. Por ejemplo, Costa Rica constituye un caso especial de aprovechamiento de la inversión China: la anterior especialización primario-exportadora dio paso a una especie de “maquina inteligente” centrada en la producción de partes y piezas de equipos electrónicos, insumos médicos y aeronáuticos, una especialización basada en la manufacturación de bienes con alto valor agregado inducidos por “cadenas globales de valor” determinada por las grandes potencias[16].

Lo que la RPC ha iniciado con sus vecinos a lo largo de los corredores económicos de la IFR en Asia, lo experimenta con Costa Rica al conferirle una estructura no primarizada, sino secundarizada: una industria subsidiaria, dependiente del capital extranjero, convertida en una plataforma de exportación y desligada por primera vez de un desarrollo agrario nacional[17]. En esta parte del mundo, las condiciones y beneficios no cubren las expectativas de lo que la RPC aspira, por lo que la opción costarricense viene a convertirse en una alternativa de solución, tratando –en todo momento- de evitar una dependencia económica.

Este es el verdadero desafío que deberá enfrentar el Perú: evitar la dependencia económica que ponga en peligro la Seguridad Nacional y que límite su soberanía. Para ello, no solo se debe impulsar la diversificación de inversiones en el Perú sino, también, concientizar a la población sobre la gran oportunidad que se presenta. En ese sentido, la imagen del país requiere ser trabajada con el compromiso de todos, porque es el respaldo que tiene un país como sustento en un mundo globalizado y competitivo. Asimismo, la conflictividad social, la inestabilidad política y la corrupción imperante definitivamente no ayudan en la construcción de una imagen de país con opciones de crecimiento.

Conclusiones

Paso a paso, la RPC va consolidándose como una potencia económica y todo hace presagiar que es cuestión de tiempo para que desplace a los Estados Unidos por lo que, para países como el Perú, resulta indispensable desarrollar un Estado fuerte y construir una relación bien estructurada con la nueva potencia económica mundial. Al respecto, en el año 2009, el prestigioso economista estadounidense Michael Porter fue invitado al Perú en un momento en el que la economía nacional mostraba un crecimiento notable y continuo. Sin embargo, en dicha visita, Porter apreció un Estado inexistente, poco sensible a las necesidades y apático para enfrentar los desafíos modernos. El experto economista esgrimió algunas ideas con respecto a la situación del Perú y su solución, mencionando -en esa ocasión- que las causas del problema peruano son estructurales, con un Estado sin capacidad de gestión y no acorde con los requerimientos y necesidades de su población, además de una ausencia de autocorrección[18]. La situación descrita le exige al país la construcción de un orden político funcional, moderno e inteligente, que permita el crecimiento económico en un ambiente de libertad y de prevalencia legal; es decir, un Estado fuerte, en donde se exija y se practique el cumplimiento de la ley y la rendición de cuentas.

Actualmente, el Perú adolece de una política efectiva de competitividad, presentando una economía sin rumbo definido. El Estado es incapaz de promover la generación de riqueza y, mucho menos, de cumplir con su eficiente distribución. Asimismo, se padece de un atraso en la creación de tecnología, lo cual es sumamente grave ya que este aspecto constituye el motor de cambio de un modelo económico a otro. Por otra parte, la RPC no dejará de ingresar al Perú por su necesidad de materias primas y su capacidad de inversión; sin embargo, se debe tener en cuenta de que dichas inversiones no vienen necesariamente a crear industrias o empresas, sino también a comprar negocios ya existentes e invertir para la obtención de mayores ganancias.

La participación del Perú en la IFR no asegura -por si sola- que pase a ser un país del primer mundo. A pesar de que lo niveles de pobreza monetaria puedan reducirse, el ordenamiento es primordial ya que la informalidad no necesariamente significa emprendimiento[19]. El objetivo del ingreso del Perú a la IFR debe enfocarse en disminuir las diferencias sociales y las brechas económicas que arrastra de manera estructural desde su nacimiento como República. La búsqueda de un enfoque integral para generar un mayor desarrollo ha de darse en base a la adopción concertada de medidas y acciones que garanticen la efectividad de las estrategias para que las necesidades de la población sean atendidas.

Al final de cuentas, todos los esfuerzos se deben orientar a alcanzar el tan ansiado bienestar de la sociedad, a través del desarrollo en un ambiente de plena seguridad para el Estado, la sociedad y los individuos[20]. De no identificarse claros resultados por alcanzar, a través de medios y procedimientos, no será posible la implementación de actividades que impliquen la mejora de los niveles de vida de la población. Por consiguiente, la política definida con respecto a la implementación de la IFR en el Perú debe basarse en las aspiraciones de la colectividad, cautelándose siempre los intereses nacionales al ser estos irrenunciables.

Notas Finales:

  1. Vallejo, La Iniciativa de la Franja y la Ruta de la República Popular China: implicancias para la política exterior peruana (2020), tesis para obtener el grado académico de maestro en Diplomacia y Relaciones Internacionales. Lima: Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar, 13.
  2. Ibíd., 14-15.
  3. Zottele, et al, Aproximaciones a la franja y la Ruta (Veracruz: Centro de Estudios China- Veracruz, 2020), 92.
  4. Bravo, “Los desafíos de la Nueva Ruta de la seda para América Latina: entre la autonomía y la dependencia”. Perspectivas Revistas de Ciencias Sociales (5, no. 10, 2020), 174-175, https://doi.org/10.35305/prcs.v0i10.384 (Consultado el 06 de junio de 2021).
  5. Zottele, et al, Aproximaciones a la Franja y la Ruta., 122.
  6. Ibíd., 125.
  7. Busilli, “Belt and Road Initiative (BRI): la iniciativa estratégica de Xi Jinping” Cuadernos de Política Exterior Argentina Nueva Época (2020), 70-72.
  8. Goodman, Handbook of the Politics of China (Massachusetts: Edward Elgard Publishing Limited, 2015).
  9. Laufer, “El Proyecto chino la Franja y la Ruta y América Latina: ¿Otro norte para el sur?”. Revista Interdisciplinaria de Estudios Sociales (20, 2020), 18 https://ceiso.com.ar/ries/index.php/ojs/article/view/laufer-ries20 (Consultado el 06 de julio de 2021).
  10. Goldstein, International relations (Nueva York: Longman, 2004), 99.
  11. CNDR: máxima autoridad en el tema de planificación económica en China.
  12. Vallejo, La Iniciativa de la Franja y la Ruta de la República Popular China, 56-57.
  13. Novak, et al, La Política exterior peruana en el siglo XXI: Agenda y propuestas (Lima: Pontifica Universidad Catolica del Perú y Konrad Adenauer Stiftung, 2015).
  14. Rosales, trans., Geopolítica y geoestratégia Liderazgo y Poder (Bogota: Universidad Militar Nueva Granada, 2015), ensayos, 63-65.
  15. J. Mackinder Halford, “El pivote geográfico de la historia”. Conferencia pronunciada ante la Real Sociedad Geográfica (Londres, 25 de enero de 1904); en The Geographical Journal (23, nº. 4, 1975) trad. Marina Díaz Sanz, 421-437, en CAEN, Planteamientos doctrinarios y metodológicos del desarrollo, la seguridad y la defensa nacional. Centro de Altos Estudios Nacionales- Escuela de Posgrado (Lima, 2007).
  16. Laufer, “El Proyecto chino la Franja y la Ruta y America Latina., 16.
  17. Ibíd., 17.
  18. E. Michael Porter, “Claves de una estrategia competitiva”. Seminario Internacional (Lima: Interbank y Universidad del Pacifico, 2009).
  19. Ibíd.
  20. CAEN, Planteamientos doctrinarios y metodológicos del desarrollo, la seguridad y la defensa nacional. (Lima: Centro de Altos Estudios Nacionales- Escuela de Posgrado Lima, 2007).

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Las ideas contenidas en este análisis son responsabilidad exclusiva del autor, sin que refleje necesariamente el pensamiento del CEEEP ni del Ejército del Perú

Imagen: CEEEP