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Modelo de Planeamiento Militar Bilateral para la Cooperación en Seguridad entre Perú y Estados Unidos

El presente artículo ha sido publicado originalmente en la Revista Seguridad y Poder Terrestre:

Vol. 5 Núm. 1 (2026): enero a marzo

Resumen

A través de un análisis documental de acuerdos vigentes y de la normativa nacional e internacional aplicable, complementado con la revisión especializada sobre cooperación en seguridad, se examina la complementariedad de tres instrumentos: la Primera Brigada de Asistencia para las Fuerzas de Seguridad (1st Security Force Assistance Brigade, 1st SFAB), la Guardia Nacional de West Virginia (NGWV) y las Fuerzas Especiales del Ejército de los EE. UU. (SF) Los resultados demuestran que la fragmentación histórica de los esfuerzos de cooperación ha restringido la consolidación de capacidades institucionales sostenibles. En respuesta a esta limitación, se propone un modelo de planeamiento que articula el marco DOTMLPF-P con las funciones de la guerra mediante cinco etapas operativas, configurando un esquema de planificación aplicable al Plan de Transformación Institucional (PTI) al 2034 del Ejército del Perú (EP). Finalmente, el estudio sostiene que la cooperación militar debe alinearse con las prioridades estratégicas nacionales, a fin de evitar dependencias operativas y fortalecer la institucionalización de los procesos de desarrollo de la fuerza.

Palabras clave: cooperación para la seguridad, planeamiento militar bilateral, desarrollo de capacidades militares, amenazas transnacionales

Introducción

El Perú tiene el potencial de convertirse en un referente regional en seguridad, capaz de transformar la cooperación militar en autonomía estratégica. Este proceso se desarrolla en un escenario en el que las Fuerzas Armadas (FF. AA.) han ampliado su rol más allá de la defensa externa tradicional, como consecuencia de la convergencia de amenazas de carácter transnacional, las cuales demandan capacidades operativas e institucionales más flexibles, interoperables y resilientes.

El entorno de seguridad demanda resultados concretos e inmediatos que el actual esquema de cooperación con Estados Unidos (EE. UU.) no garantiza por sí solo, ni en términos de desarrollo de capacidades ni de apropiación nacional, circunstancia que genera riesgos de sostenibilidad cuando la asistencia externa disminuye. Históricamente, la cooperación militar en el Perú ha sido relevante; no obstante, con frecuencia ha carecido de una estructura institucional que garantice su sostenibilidad. Aunque la situación presenta particularidades entre los Institutos Armados, todos comparten una problemática común: la inexistencia de un modelo definido de asociación estratégica.

La estructura del artículo se organiza del siguiente modo: en primer lugar, se caracteriza el complejo entorno de seguridad regional y se examina cómo la cooperación internacional se configura como herramienta estratégica; posteriormente, se analiza la influencia de estos mecanismos en el desarrollo de capacidades militares, identificando los principales problemas estructurales; en una tercera sección, con base en la literatura especializada y en la experiencia en gestión de cooperación internacional, se propone un modelo de planeamiento de acuerdos que integra los principales instrumentos de cooperación con enfoques de análisis de capacidades, orientado a contribuir de manera efectiva al PTI al 2034 del EP.

El trabajo sostiene que la efectividad de la cooperación militar entre el EP y USARSOUTH depende de la adopción de un enfoque integrador. En ese marco, resulta necesario articular las capacidades convencionales de la 1st SFAB, la cooperación estratégica desarrollada con la NGWV y el alcance operativo especializado de las SF, con el propósito de generar capacidades sostenibles que contribuyan directamente al logro de los objetivos de seguridad compartidos por ambos países.

1. Seguridad Nacional y Cooperación Internacional

1.1. Contexto de Amenazas Transnacionales

Las amenazas han evolucionado a un ritmo que exige medidas de seguridad innovadoras y urgentes. La rápida transformación de fenómenos complejos, como el crimen organizado transnacional (COT), ha desbordado las capacidades institucionales de respuesta del Estado peruano, comprometiendo gravemente la estabilidad y el desarrollo nacional.[1] Esta tendencia se confirma con datos oficiales que indican que la minería ilegal se ha consolidado como una de las principales economías ilícitas del país, superando incluso al narcotráfico, mientras que las denuncias por ciberdelitos se cuadruplicaron entre 2018 y 2021.[2]

Estos efectos se agravan por la vulnerabilidad geográfica del Perú frente a fenómenos naturales, los cuales han generado emergencias cuyo número aumentó significativamente entre 2014 y 2023. En conjunto, dichos eventos afectaron a 16,2 millones de personas entre 1990 y 2020, de las cuales 511 000 perdieron sus hogares.[3]

Este escenario genera un círculo vicioso en el que no solo se deteriora la competitividad económica, sino que se debilita la seguridad debido a la ineficacia gubernamental.[4] Como consecuencia, las FF. AA. se ven sobrecargadas con tareas de seguridad interna que demandan una actuación conjunta, integrada e intersectorial, funciones para las cuales con frecuencia no cuentan con la preparación ni las capacidades suficientes. Frente a esta brecha, la cooperación internacional se presenta como un instrumento indispensable —aunque insuficiente por sí solo— para fortalecer las capacidades que el Estado aún no ha logrado desarrollar de manera autónoma.

1.2. Cooperación Internacional como Herramienta Estratégica

Esta coyuntura de inestabilidad ha impulsado una tendencia creciente hacia el desarrollo de capacidades flexibles, interoperables y resilientes mediante mecanismos de cooperación internacional, los cuales históricamente han mostrado una brecha entre la visión estratégica y la ejecución táctica. En este marco, EE. UU. reconoce que fortalecer las capacidades de los países socios constituye una prioridad global orientada a compartir responsabilidades en la preservación de la seguridad y la estabilidad duradera.[5]

Bajo esta lógica, la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS 2025) pone a disposición 20 000 expertos dedicados a consolidar la cooperación internacional, priorizando la transparencia y el fortalecimiento de la gobernanza por encima de la simple transferencia de equipamiento.[6] Este enfoque de “espectro completo” busca sincronizar la voluntad política con planes operativos capaces de generar capacidades autónomas y sostenibles en los países socios,[7] transformando la asistencia reactiva en un mecanismo proactivo que garantice el retorno estratégico de la inversión.[8]

De igual forma, la reciente publicación de las Estrategias de Seguridad Nacional (ESN) 2025 y de Defensa Nacional (EDN) 2026 de EE. UU. sitúa al hemisferio occidental como un espacio prioritario dentro de la competencia geopolítica contemporánea, enmarcada en una reinterpretación estratégica de la doctrina Monroe.[9] En ese contexto, el Perú ha sido designado por el gobierno estadounidense como aliado principal no perteneciente a la Organziación del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), condición que amplía los beneficios vinculados a los programas de asistencia y cooperación internacional.[10]

Por tanto, el escenario actual de cooperación para la seguridad entre ambos países presenta oportunidades relevantes y exige maximizar los resultados para enfrentar desafíos complejos en materia de seguridad. Este imperativo demanda examinar tanto los avances alcanzados como los obstáculos persistentes que aún limitan la consolidación de una cooperación verdaderamente estratégica.

2. Cooperación para la Seguridad: Retos y Avances

2.1. Fragmentación Institucional en la Gestión de la Cooperación

La cooperación internacional para la seguridad, denominada en el Perú Cooperación Técnica Internacional (CTI) en el ámbito de seguridad y defensa, ha operado de manera fragmentada en el nivel estratégico, condicionada por enfoques históricos de no alineamiento anclados en el paradigma westfaliano. Este, centrado de forma rígida en la soberanía territorial como límite a la cooperación, enfrenta actualmente la necesidad de transitar hacia un enfoque de seguridad compartida que responda a amenazas comunes.[11]

El Perú promulgó en 2012 la política de CTI bajo responsabilidad del Ministerio de Relaciones Exteriores (RREE). No obstante, su implementación presenta desafíos de integración por parte del Ministerio de Defensa (MINDEF), del Ministerio del Interior (MININTER) y de otros sectores encargados de incorporar un enfoque multidimensional. Esta situación se explica por la limitada articulación entre los actores institucionales, tal como lo señala la Política Nacional Multisectorial de Seguridad y Defensa Nacional al 2030 (PNMSDN 2030).[12]

Las normas de CTI se orientan principalmente a proyectos de desarrollo más que al ámbito de seguridad, lo cual restringe la capacidad del país para prevenir y responder amenazas transnacionales. Como señala César Augusto Jordán Palomino, exdirector de Cooperación Internacional del Perú, las actividades vinculadas a seguridad y defensa son gestionadas de forma independiente por el MINDEF, según su ámbito de competencia,[13] lo que evidencia la inexistencia de una entidad articuladora de la CTI desde una perspectiva de seguridad integral.

Esta situación es confirmada por la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), entidad que supervisa los compromisos de CTI orientados al desarrollo, mientras que el RREE gestiona la cooperación antártica y el MINDEF concentra las iniciativas vinculadas a defensa.[14] Adicionalmente, representantes de la Dirección General de Relaciones Internacionales (DGRI) del MINDEF han señalado que la CTI en seguridad y defensa requiere mecanismos más flexibles y adaptables para aprovechar oportunidades en contextos de inestabilidad política.[15] En síntesis, el enfoque de cooperación para la seguridad en el Perú presenta una marcada fragmentación normativa que limita la integración estratégica. Ante esta debilidad institucional, la relación bilateral con EE. UU. aparece como un espacio propicio para construir mecanismos de cooperación orientados a resultados.

2.2. Marco Bilateral de Cooperación en Seguridad

La cooperación entre Perú y EE. UU. debe sustentarse en un equilibrio entre procesos eficientes de desarrollo de la fuerza y la eficacia de las capacidades destinadas a enfrentar amenazas comunes. De acuerdo con la normativa estadounidense, la cooperación internacional constituye un pilar estratégico y un “instrumento de primer recurso” para alcanzar objetivos de política exterior mediante el fortalecimiento de las capacidades de los socios extranjeros frente a desafíos compartidos.[16]

Esta orientación se materializa mediante fondos del Departamento de Estado de los Estados Unidos (DOS) establecidos bajo el Título 22, entre los que se encuentran el Financiamiento Militar Extranjero (FMF), las Ventas Militares al Extranjero (FMS) y la Educación y Entrenamiento Militar Internacional (IMET), entre otros programas de asistencia. De forma complementaria, el Departamento de Defensa dispone de recursos bajo el Título 10, que incluyen el Fondo de Desarrollo de Capacidades (CDF, Sección 2282) y el Fondo de Asociaciones contra el Terrorismo (CTPF), además de otros mecanismos de cooperación dirigidos a fortalecer las capacidades de las fuerzas socias.[17]

Este equilibrio de cooperación resulta esencial para enfrentar desafíos de seguridad como el tráfico ilícito de cocaína en el Perú, cuya producción potencial alcanzó 513,5 toneladas métricas en 2020, alimentando una economía ilegal que distorsiona los mercados regionales.[18] Esta amenaza, junto con otras de carácter transnacional, ha llevado al gobierno peruano a considerar la seguridad y defensa nacional como primer eje estratégico en la Política General de Gobierno 2025-2026.[19]

En respuesta al deterioro del entorno de seguridad, el Perú declara estados de emergencia recurrentes en diversos distritos fronterizos y autoriza el ingreso de fuerzas especiales estadounidenses para realizar actividades de cooperación en apoyo a las FF. AA. y a la Policía Nacional del Perú (PNP).[20] Pese a ello, el fortalecimiento de estos mecanismos requiere un ajuste empírico basado en la capacidad de absorción institucional del país, con el fin de garantizar que los esfuerzos resulten sostenibles y no se limiten a respuestas superficiales frente al avance del crimen organizado.[21]

La cooperación entre Perú y EE. UU. se encuentra actualmente en un proceso de fortalecimiento impulsado por la voluntad política de ambas partes, evidenciada en la reunión celebrada el 10 de diciembre de 2025 en la ciudad de Lima, orientada a abordar de manera conjunta los desafíos de seguridad.[22] En consecuencia, esta relación debe consolidarse mediante una gestión estratégica de largo plazo que traduzca la orientación política en iniciativas de cooperación militar destinadas al desarrollo y empleo de capacidades, conforme a los roles constitucionales de las FF. AA.: defensa exterior, apoyo a la gestión del riesgo de desastres, apoyo al desarrollo nacional, apoyo al orden interno y apoyo a la política exterior.

3. Integración Estratégica de la Cooperación Militar

El alineamiento entre los distintos niveles de decisión y los actores involucrados en la cooperación internacional resulta indispensable para la generación de capacidades militares. Esta convergencia institucional permite que dicho mecanismo se configure como una herramienta estratégica, evitando que se limite a un apoyo táctico de carácter aislado.[23] En este sentido, la cooperación militar no puede reducirse a la simple transferencia de equipamiento; por el contrario, requiere el fortalecimiento continuo de la gestión institucional con el propósito de asegurar la adecuada absorción y la sostenibilidad de las capacidades desarrolladas.[24]

La ausencia de este enfoque estructural incrementa el riesgo de dispersión de esfuerzos en materia de cooperación militar.[25] Mediante una adecuada articulación entre políticas públicas y gestión institucional, los Estados pueden transformar la asistencia técnica en capacidades de defensa autónomas, eficaces y sostenibles en el tiempo.[26] De esta manera, la sincronización entre voluntad política y ejecución técnica en el ámbito militar permite obtener un retorno estratégico de la inversión realizada por las partes.[27] Por consiguiente, la cooperación militar constituye un componente esencial de la cooperación para la seguridad, ámbito en el cual los esfuerzos castrenses deben optimizarse para asegurar la viabilidad y coherencia de los acuerdos estratégicos vigentes.

Existe una larga tradición de asociación militar entre el Perú y EE. UU. que hace imperativo asumir el reto de asegurar el desarrollo de capacidades. Sin embargo, esta condición no está garantizada ni por los compromisos con la NGWV (1996) ni por las reuniones bilaterales entre ejércitos (2016), ya que han sufrido históricamente constantes modificaciones que dificultan la identificación y el sostenimiento de los objetivos de cooperación.[28] Esta situación crea la necesidad de un modelo que integre las prioridades estratégicas, las necesidades institucionales y los instrumentos de la cooperación militar.

3.1. Complementariedad de los Instrumentos y Enfoques para la Cooperación Militar

3.1.1. Marco Doctrinario Militar

En el ámbito militar, la adopción de nuevos conceptos estratégicos resulta fundamental. El EP aprobó en 2024 el Manual MT 3-3.1.1, titulado “Cooperación Internacional para la Seguridad”, documento que armoniza la doctrina institucional con los paradigmas contemporáneos de cooperación para la seguridad. Este constituye una guía orientadora para el desarrollo de capacidades dentro de un marco de cooperación internacional coherente con la política exterior del Perú.[29]

Para ello, resulta indispensable definir con precisión las prioridades institucionales y las brechas de capacidad que requieren apoyo externo, con el propósito de alcanzar un planeamiento estratégico efectivo. En ese contexto, el EP debe coordinar estrechamente con el componente militar del país cooperante, en este caso USARSOUTH, a fin de articular los esfuerzos institucionales con los instrumentos de cooperación disponibles y evitar la dispersión de iniciativas.

Para que este proceso alcance resultados tangibles, cada iniciativa de cooperación debe generar efectos concretos en el sistema institucional. Bajo esta perspectiva, los instrumentos de cooperación pueden actuar como catalizadores del desarrollo de capacidades cuando se articulan con los enfoques DOTMLPF-P y las funciones de la guerra.

La Tablla 1 lustra de manera referencial cómo los componentes doctrinales y operacionales pueden organizarse para fortalecer la respuesta institucional frente a Escenarios de Control del Riesgo (EGR) asociados a desastres naturales.

Tabla 1

Articulación de dimensiones DOTMLPF-P para la respuesta institucional ante desastres naturales

Dimensión Mando y control (C2) Sostenimiento (logística) Inteligencia y vigilancia Movimiento y maniobra
Doctrina Protocolos conjuntos para la toma de decisiones en situaciones de crisis con estándares internacionales Manuales de logística de emergencia y gestión de cadenas de suministro en zonas de desastre Procedimientos para el uso de sensores y drones en operaciones de búsqueda y rescate Tácticas de despliegue rápido de unidades de ingeniería en terrenos colapsados
Organización Creación de células de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) para coordinar con agencias civiles como el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) Estructuración de batallones de asistencia con capacidades modulares de apoyo logístico Unidades de reconocimiento especial orientadas a la evaluación de daños en tiempo real Unidades polivalentes capaces de transitar de operaciones de combate a misiones de asistencia humanitaria
Entrenamiento Ejercicios de simulación de escritorio basados en escenarios de sismos y aluviones Capacitación técnica en mantenimiento de equipos de purificación de agua y generación de energía móvil Formación en análisis de imágenes satelitales y cartografía de zonas de riesgo Entrenamiento en operaciones de evacuación aeromédica y rescate en estructuras colapsadas
Material Sistemas de comunicaciones interoperables Plantas de potabilización, hospitales de campaña y puentes modulares Drones de alta autonomía y cámaras térmicas para la detección de sobrevivientes Vehículos anfibios y maquinaria pesada de ingeniería
Educación y liderazgo Formación de oficiales en GRD en instituciones de EE. UU. Certificación en gestión de recursos y administración de suministros críticos durante emergencias Especialización en interpretación de datos meteorológicos y geoespaciales Toma de decisiones bajo presión extrema con enfoque en operaciones de defensa civil
Personal Oficiales de enlace permanentes con la West Virginia National Guard (WVNG) especializados en gestión de desastres Especialistas en logística humanitaria y técnicos en mantenimiento de equipos Analistas de riesgos y operadores de sistemas no tripulados Equipos de respuesta rápida con entrenamiento médico de combate aplicado a civiles
Instalaciones Centros de Operaciones de Emergencia Almacenes regionales preposicionados de ayuda humanitaria Estaciones de recepción de datos y centros de procesamiento de información Bases de apoyo avanzado con pistas de aterrizaje reforzadas para operaciones de carga pesada
Política Acuerdos para la respuesta inmediata ante desastres Políticas de transparencia en la gestión de donaciones y recursos extranjeros Normativa sobre el empleo de medios militares para vigilancia en áreas restringidas Normativa de apoyo militar a la autoridad civil para el empleo de la fuerza

Fuente: Elaboración propia a partir del Manual MT 3-3.1.1 “Cooperación Internacional para la Seguridad” del Ejército del Perú.

3.2. Complementariedad de Instrumentos de Cooperación

En la búsqueda de este marco, la 1st SFAB se configura como uno de los ejes principales de cooperación, al facilitar la gestión institucional y la generación de capacidades. No obstante, el apoyo proporcionado por esta unidad presenta limitaciones para desarrollar capacidades orientadas al apoyo a la autoridad civil. Por esta razón, resulta necesario complementar dichos esfuerzos mediante la participación de WVNG, con el propósito de abordar desafíos asociados a la seguridad integral. En este contexto, estos instrumentos de cooperación de EE. UU. pueden contribuir de manera efectiva a la preparación del EP para el cumplimiento de sus roles constitucionales.

Existen otros mecanismos de cooperación, entre los que se incluyen las SF y diversas agencias civiles de seguridad estadounidenses capaces de apoyar al Perú mediante donaciones, programas de entrenamiento, intercambio de inteligencia y empleo especializado de fuerzas, entre otras modalidades de asistencia. Sin embargo, la participación de estos actores requiere autorización política para operar en entornos complejos de seguridad.

Todos los instrumentos de cooperación deben institucionalizarse con el propósito de fortalecer el desarrollo y el empleo de capacidades militares. Por ende, SFAB, WVNG y SF deben integrarse dentro del planeamiento de las reuniones bilaterales, siguiendo una lógica que permita priorizar capacidades en función de los recursos disponibles de ambas partes.

En la Figura 1 se muestra la articulación de los esfuerzos del EP con los tres mecanismos de cooperación estadounidenses, organizados en tres ejes estratégicos que convergen en una zona central orientada a satisfacer necesidades operativas, estratégicas e institucionales de gobernanza. En el eje de crisis, las SF aportan capacidades especializadas para entornos complejos mediante capacitación puntual, asesoría técnica y acciones de contrainsurgencia táctica. En el eje de defensa externa, la 1st SFAB proporciona cooperación institucional y operacional, a través de actividades de planeamiento, entrenamiento de armas combinadas e interoperabilidad multinacional. Por su parte, en el eje de seguridad interna, la WVNG desarrolla una relación de largo plazo basada en confianza estratégica, orientada al fortalecimiento del liderazgo, la profesionalización militar y la continuidad institucional más allá de los ciclos de rotación.

Figura 1. Complementariedad de los instrumentos de cooperación militar

Fuente: Elaboración propia basada en el marco normativo estadounidense (ATP 3-96.1, FM 3-05 y DoDI 5111.20).

3.2.1. Complementariedad de la Brigada de Asistencia para las Fuerzas de Seguridad

La SFAB constituye uno de los instrumentos más especializados de la cooperación militar estadounidense orientados al desarrollo de capacidades convencionales. Su fortaleza radica en el empleo de personal altamente capacitado que actúa como asesor militar, preparado para operar en entornos de seguridad complejos.[30]

Estas brigadas, integradas por aproximadamente 816 efectivos, concentran un capital humano de élite que les permite asesorar a fuerzas socias desde el nivel táctico hasta el operacional.[31] Asimismo, esta organización ha acumulado experiencia en 54 países socios, mediante el despliegue de 60 equipos multifuncionales, generando un impacto que trasciende las actividades de entrenamiento al consolidar vínculos profesionales entre instituciones militares.[32]

La experiencia comparada demuestra que el impacto de la SFAB se incrementa de manera significativa cuando sus actividades se integran a los objetivos estratégicos del país socio. Un ejemplo representativo se observó en la misión de la 1st SFAB en Túnez, donde se logró una transición estratégica exitosa al alinear las inversiones estadounidenses con el compromiso del MINDEF para gestionar la cooperación, lo que permitió fortalecer la sostenibilidad de los esfuerzos internacionales.[33]

La Figura 2 ilustra de manera esquemática las etapas que estructuran el ciclo de integración aplicado por la SFAB en los procesos de cooperación orientados al desarrollo de capacidades.

Figura 2. Pasos del ciclo de integración de la SFAB

Fuente: Elaboración propia, considerando la información tomada del manual ATP 3-96.1

En el caso del Perú, la cooperación militar resulta coherente con el Plan de Campaña del Comando Sur de EE. UU., cuya estrategia principal se orienta a la lucha contra amenazas transnacionales en el hemisferio occidental.[34] En ese marco, las actividades de cooperación entre la 1st SFAB y el EP se fortalecieron mediante las reuniones bilaterales,[35] orientadas al entrenamiento combinado entre los equipos de asesores y determinadas unidades de combate, entre ellas la Primera Brigada de Caballería – Sullana. A partir de esta incorporación, la 1st SFAB puede desempeñarse como una fuerza de economía capaz de acompañar progresivamente los procesos de desarrollo de capacidades en tiempos de paz y el empleo de la fuerza en escenarios de conflicto.[36]

El éxito de los asesores de la SFAB no radica únicamente en la transferencia de destrezas tácticas, pues su valor estratégico se vincula con la capacidad de completar el ciclo de integración institucional, proceso que contribuye al fortalecimiento organizacional.[37] En consecuencia, el empleo eficiente de la 1st SFAB en apoyo al PTI 2034 del EP requerirá establecer, en coordinación con USARSOUTH, objetivos medibles, verificables y debidamente presupuestados, con el propósito de cerrar las brechas convencionales previamente priorizadas.

La Figura 3 muestra un ejercicio de entrenamiento combinado desarrollado entre unidades del EP y asesores de la 1st SFAB, actividad que ilustra la aplicación práctica de los mecanismos de cooperación descritos.

Figura 3. Ejercicio de entrenamiento SFAB-2025 entre la 1ra Brig de Cab y la 1st SFAB

Fuente: Imagen tomada de la Oficina de Informaciones de la 1ra Brig Cab, 19 de noviembre del 2025.

3.2.2. Complementariedad de la Guardia Nacional de West Virginia

El State Partnership Program (SPP), implementado a través de las Guardias Nacionales, se configura como uno de los pilares más estables, previsibles e institucionalizados de la cooperación militar de EE. UU. con países socios. Este programa se estableció en 1993 con la participación inicial de 15 naciones y se ha expandido hasta involucrar a 93 países en 2022,[38] con el propósito de desarrollar capacidades militares no convencionales mediante el intercambio de expertos y la ejecución de actividades orientadas al fortalecimiento institucional.

Un ejemplo concreto lo constituye la asociación entre el Estado de West Virginia y el Perú, la cual ha permitido que la WVNG contribuya al fortalecimiento de la interoperabilidad funcional mediante más de 30 actividades de cooperación realizadas en 2024.[39] El valor estratégico del SPP radica en su capacidad para combinar continuidad y flexibilidad, cualidades esenciales para el desarrollo de capacidades sostenibles con impacto multidimensional en la seguridad integral.

Esta alianza estratégica produce resultados tangibles y medibles. Entre ellos destacan la profesionalización de oficiales y suboficiales mediante talleres de liderazgo desarrollados en la Escuela Técnica del Ejército (ETE), así como el fortalecimiento de la operatividad logística a través del mantenimiento preventivo de vehículos HMMWV destinados a misiones de paz de la Organizacipon de las Naciones Unidas (ONU).[40] De igual manera, esta cooperación ha facilitado la transferencia de conocimientos técnicos especializados, como la capacitación en evacuación aeromédica y en gestión de desastres, lo que mejora la capacidad de respuesta de unidades relevantes, entre ellas la Primera Brigada Multipropósito.[41]

Dicha colaboración supera el ámbito técnico al fortalecer el compromiso humanitario, evidenciado en la participación conjunta en la respuesta a catástrofes y crisis sanitarias en el Perú, incluida la distribución de vacunas contra la COVID-19. Con el propósito de consolidar esta relación, se estableció en 2021 la figura del Oficial de Asuntos Bilaterales de la WVNG en la Embajada de EE. UU. en Lima,[42] iniciativa orientada a contribuir a la sostenibilidad de las reformas institucionales en el país.

Existe una relación histórica entre la WVNG y las fuerzas militares peruanas orientada al fortalecimiento de las capacidades de apoyo a la autoridad civil, vínculo que trasciende los ciclos políticos y presupuestales. El SPP dispone de recursos que permiten a la WVNG, mediante personal permanente y altamente experimentado, desarrollar capacidades institucionales y operativas vinculadas a la seguridad interna del Perú.

3.2.3. Complementariedad de las Unidades de Fuerzas Especiales

La cooperación en seguridad basada en las SF adquiere legitimidad y eficacia cuando se emplea de manera limitada y respaldada por una clara voluntad de cambio institucional. El apoyo especializado de estas unidades se desarrolla en contextos sensibles para enfrentar amenazas críticas que afectan la seguridad de un país socio.[43] Esta modalidad de cooperación no sustituye la voluntad política del Estado receptor.

Un ejemplo ilustrativo se observa en la cooperación estadounidense en Pakistán, donde se destinaron aproximadamente 13 000 millones de dólares para operaciones en áreas tribales con participación de las SF. No obstante, la ausencia de un compromiso político firme impidió avances sustanciales en la lucha contra los grupos insurgentes.[44] En contraste, la experiencia en Colombia demuestra la utilidad de estas unidades para apoyar el orden interno en entornos complejos: la presencia de menos de 800 efectivos estadounidenses permitió asesorar en la transformación de las capacidades locales y contribuir a la desarticulación de redes narcoterroristas.[45] De este modo, el éxito de la cooperación depende principalmente de la voluntad política y de la institucionalización de los procesos, más allá de la magnitud de los recursos financieros o del número de efectivos desplegados.

En el empleo de las SF resulta esencial el respeto irrestricto de los derechos humanos con la finalidad de preservar los valores democráticos.[46] Este principio evidencia que su despliegue requiere un compromiso gubernamental orientado a garantizar que la fuerza socia desarrolle capacidades sostenibles una vez concluida la asistencia externa.[47] Para que SF operen como multiplicador de seguridad, su ejecución táctica debe integrarse a una estrategia que priorice resultados de largo plazo.

En el caso del Perú, las SF podrían constituirse en un componente relevante para el desarrollo y empleo de la fuerza en situaciones críticas. Este proceso se inició con autorización política en 2025 y se consolidó posteriormente mediante la Resolución Legislativa N.º 32526 (2026), la cual estableció el marco legal para el ingreso de equipos especiales, entre ellos unidades SEAL de la Marina, con el propósito de entrenar a comandos de élite del Perú.

La sofisticación de este apoyo supera el ámbito de la fuerza letal. Por ejemplo, equipos especializados estadounidenses aportan conocimientos técnicos para la gestión de relaciones institucionales y la conducción de operaciones de información orientadas a proteger la narrativa del Estado. En el plano operativo, estas unidades fortalecen el entrenamiento de fuerzas peruanas destinadas a combatir delitos de alto impacto, entre ellos el tráfico ilícito de drogas (TID), el tráfico ilegal de armas y la trata de personas.[48]

Adicionalmente, esta cooperación puede contribuir al fortalecimiento de la capacidad operativa intersectorial en regiones fronterizas que requieren mayor vigilancia frente al TID y armas.[49] Por lo tanto, la participación de las SF debe garantizar que el empleo de la fuerza se integre a planes de campaña conjuntos o multisectoriales, alineando el desarrollo de capacidades institucionales con el objetivo de asegurar sostenibilidad estratégica.

3.3. Complementariedad del DOTMLPF-P y las Funciones de la Guerra

El EP debe institucionalizar la interoperabilidad mediante acuerdos que permitan aprovechar de manera eficaz las capacidades ofrecidas por 1st SFAB y WVNG, incorporando al mismo tiempo las lecciones derivadas de la cooperación con las SF. Este proceso requiere articular la respuesta ante crisis, la seguridad interna y la defensa externa dentro de un marco coherente de desarrollo de capacidades.

En esta situación, los instrumentos de cooperación deben aplicar el enfoque DOTMLPF-P para identificar y cerrar brechas estructurales, mientras que el enfoque de funciones de la guerra permite abordar las lagunas operativas vinculadas al empleo de la fuerza. Desde esta perspectiva, DOTMLPF-P permite explicar las razones por las cuales una capacidad determinada no existe o carece de sostenibilidad institucional. Por su parte, las funciones de la guerra posibilitan operacionalizar y validar dicha capacidad mediante procesos de entrenamiento, ejercicios y evaluación operativa.

La interacción entre ambos enfoques permite articular los componentes doctrinales, organizacionales y operacionales necesarios para el desarrollo integral de la fuerza, configurando un marco analítico en el que estas herramientas resultan complementarias e interdependientes.

La Fgura 4 representa la relación conceptual entre el enfoque DOTMLPF-P y las funciones de la guerra, mostrando cómo ambos marcos analíticos contribuyen al análisis y desarrollo de las capacidades militares.

Figura 4. Complementariedad de los enfoques de análisis de capacidad militar

Fuente: Elaboración propia.

4. Hacia un Modelo de Planeamiento de Acuerdos Militares

4.1. Consideraciones para un Modelo

Todo modelo debe facilitar el proceso de planeamiento con el propósito de traducir las intenciones estratégicas en acciones medibles que aseguren resultados verificables. En ese marco, el planeamiento de acuerdos bilaterales entre ejércitos debe considerar un enfoque territorial de las amenazas bajo un liderazgo definido, priorizando y articulando las capacidades por desarrollar.

El modelo propuesto se estructura en cinco pasos: (1) determinar el objetivo común, (2) designar la unidad o sistema responsable, (3) definir el marco metodológico, (4) identificar los instrumentos de cooperación disponibles, e (5) implementar las condiciones habilitantes necesarias para la sostenibilidad del proceso.

El primer paso corresponde al “para qué” de la cooperación, mediante la identificación de amenazas compartidas que requieren atención prioritaria. Entre ellas se encuentran: operaciones convencionales vinculadas a fuerzas de paz, operaciones de estabilización regional, lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (TID), combate al tráfico ilegal de armas, enfrentamiento de la trata de personas, respuesta al Crimen Organizado Transnacional (COT), seguridad fronteriza, GRD y ciberseguridad.

El segundo paso se refiere al “quién”, lo que implica designar la unidad o sistema que asumirá la responsabilidad específica de integrar los esfuerzos institucionales y coordinar con otros sistemas para asegurar la efectividad de la cooperación.

El tercer paso corresponde al “cómo”, representado por el marco metodológico orientado al análisis y cierre de las brechas de capacidad identificadas. Para esta meta, se emplean de manera complementaria el enfoque DOTMLPF-P y las funciones de la guerra, herramientas analíticas que permiten evaluar tanto las dimensiones estructurales como las operativas del desarrollo de capacidades.

El cuarto paso aborda “con qué” se ejecutará la cooperación, lo que supone seleccionar e integrar las herramientas disponibles conforme a su finalidad estratégica, entre ellas 1st SFAB, WVNG, SF y otros programas de cooperación estadounidenses aplicables.

El quinto paso comprende las condiciones habilitantes, encargadas de asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos mediante normas, mecanismos de seguimiento y procesos de mejora continua que garanticen la legitimidad y coherencia estratégica del modelo. Este proceso debe desarrollarse bajo control político y legal, de modo que alinee las prioridades estratégicas de ambas partes, evite dependencias estructurales y fortalezca la gestión de la fuerza frente a escenarios convencionales y no convencionales.

El modelo descansa sobre tres pilares fundamentales. El primero consiste en la identificación de brechas de capacidad alineadas con los requerimientos del PTI 2034, evitando limitar el análisis a las capacidades que el socio externo ofrece. El segundo pilar se centra en la sincronización de esfuerzos, integrando los instrumentos de cooperación mencionados con los procesos institucionales del EP. El tercer pilar corresponde a la interoperabilidad, orientada a operar con estándares internacionales sin comprometer la autonomía en la toma de decisiones estratégicas.

Figura 5. Modelo de planeamiento de acuerdos militares

Fuente: Elaboración propia.

4.2. De la Operación Puntual al Desarrollo Institucional

En situaciones en las que el nivel estratégico-operacional asuma la conducción de los acuerdos de cooperación relacionados con el empleo de equipos especializados estadounidenses, resulta necesario que el EP incorpore un enfoque de aprendizaje continuo. Este implica sistematizar las lecciones derivadas de la experiencia operativa mediante el análisis de la fuerza desde la perspectiva de las funciones de la guerra.

La desagregación de la experiencia operacional permite identificar prácticas efectivas y asimilarlas a través de ajustes doctrinales, organizacionales y de entrenamiento. De este modo, el empleo de la fuerza deja de concebirse como un evento aislado orientado únicamente al logro de efectos inmediatos y pasa a convertirse en un insumo estratégico para la preparación y el empleo futuro de la fuerza.

Conclusiones

La revisión del marco normativo de la cooperación internacional en el Perú evidencia la necesidad de fortalecer la articulación intersectorial con el propósito de obtener resultados efectivos frente a las amenazas que afectan la seguridad nacional. La evidencia analizada demuestra que la actual estructura de cooperación presenta niveles significativos de fragmentación institucional, situación que repercute negativamente en la eficacia de la cooperación militar.

El análisis de la cooperación entre el EP y USARSOUTH muestra que, pese a la intensidad y diversidad de actividades desarrolladas, la conversión de la asistencia externa en capacidades institucionales sostenibles continúa siendo limitada. Asimismo, se identifica la ausencia de un esquema de planeamiento que articule de manera coherente los distintos instrumentos de cooperación con las prioridades estratégicas institucionales, lo que restringe el impacto de dichas iniciativas.

En este contexto, el estudio demuestra que la 1st SFAB, la WVNG y las SF constituyen instrumentos complementarios para el desarrollo de capacidades militares convencionales y no convencionales. Sin embargo, su potencial solo puede maximizarse cuando estos mecanismos se integran dentro de un modelo de planeamiento que supere la lógica de actividades aisladas y se oriente al cierre sistemático de brechas de capacidad previamente identificadas.

El modelo propuesto, sustentado en la complementariedad entre DOTMLPF-P y las funciones de la guerra, ofrece una guía metodológica para alinear la cooperación militar con los objetivos del PTI 2034 del EP. La aplicación estructurada de sus etapas permite reducir la fragmentación institucional, fortalecer la interoperabilidad de capacidades y optimizar el desarrollo de la fuerza en el marco de la cooperación bilateral.

A partir de estos hallazgos, el estudio plantea la conveniencia de profundizar la investigación futura en al menos tres líneas analíticas. La primera corresponde a la evaluación comparada de modelos de cooperación implementados por otros aliados principales no pertenecientes a la OTAN de EE. UU. La segunda se orienta al análisis del impacto de la competencia estratégica entre potencias en el diseño de la cooperación para la seguridad en el Perú. La tercera propone desarrollar mecanismos de medición sistemática de los resultados de la cooperación en los niveles táctico y operacional. El avance en estas líneas permitirá perfeccionar el modelo planteado y contribuir al fortalecimiento de una interoperabilidad soberana que reduzca dependencias externas, consolide la autonomía estratégica y amplíe el rol del Perú en la seguridad internacional.

Notas finales

  1. Instituto de Criminología y Estudios sobre la Violencia, Amenazas a la seguridad del Estado en Perú: Análisis de la situación general (Madrid: Prosegur Research, 2022), 4.
  2. Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), Reporte del XXV Foro del Futuro: Situación actual y perspectiva futura de la minería en el Perú (Lima: CEPLAN, 2024), 53; Defensoría del Pueblo, La ciberdelincuencia en el Perú: Estrategias y retos del Estado. Informe Defensorial N.º 001-2023-DP/ADHPD (Lima: Defensoría del Pueblo, 2023), 32.
  3. Gobierno del Perú, Reporte 2024: Riesgos y oportunidades globales y nacionales para el Perú 2024–2034 (Lima: Gobierno del Perú, 2024), 46; Gobierno del Perú, Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050 (Lima: Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, 2023), 110; Gobierno del Perú, Informe de Análisis Prospectivo 2025–2050 (Lima: Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, 2023), 159–160.
  4. Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050 (Lima: CEPLAN, 2023), 193; Instituto de Criminología y Estudios sobre la Violencia, Amenazas a la seguridad del Estado en Perú: Análisis de la situación general (Madrid: Prosegur Research, 2022), 15.
  5. U.S. Government Accountability Office, Building Partner Capacity: Key Practices to Effectively Manage Department of Defense Efforts to Promote Security Cooperation, GAO-13-335T (Washington, DC: U.S. Government Accountability Office, 2013), 2.
  6. Defense Security Cooperation Agency, Strategic Plan 2025 (Washington, DC: U.S. Department of Defense, 2021), i.
  7. Dafna H. Rand y Stephen Tankel, Security Cooperation & Assistance: Rethinking the Return on Investment (Washington, DC: Center for a New American Security, 2015), 4.
  8. J. McNerney et al., SMART Security Cooperation Objectives: Improving DoD Planning and Guidance (Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2016), 11.
  9. The White House, National Security Strategy of the United States of America (Washington, DC: The White House, 2025); U.S. Department of Defense, “National Defense Strategy: Restoring Peace Through Strength for a New Golden Age of America” (Washington, DC, 2026).
  10. Laura Solano, “A New Strategic Horizon: The Peru-US Alliance Reaches Historic Heights”, Diálogo Américas, consultado el 6 de febrero de 2026, https://dialogo-americas.com/articles/a-new-strategic-horizon-the-peru-us-alliance-reaches-historic-heights/.
  11. Amandine Gnanguênon y Stephanie C. Hofmann, “Regional Security Cooperation”, en Handbook of Regional Cooperation and Integration (Cheltenham: Edward Elgar, 2024), 164.
  12. Perú, Ministerio de Defensa, Decreto Supremo N.º 005-2021-DE, que aprueba la “Política Nacional Multisectorial de Seguridad y Defensa Nacional al 2030”, Diario Oficial El Peruano, 23 de julio de 2021, 35.
  13. Congreso de la República del Perú, “EN VIVO: Grupo de Trabajo de Cooperación Internacional APEC Legislativo | 13 de noviembre de 2024”, video de YouTube, 2:19:34, publicado en 2024, https://www.youtube.com/watch?v=xdwQM-59oac.
  14. Perú, Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), “Institucional”, consultado el 10 de diciembre de 2025, https://www.gob.pe/institucion/apci/institucional
  15. Entrevista del autor con Augusto Cabrera Rebaza y Guillermo Augusto Portillo Carrillo, reunión por Zoom, 4 de diciembre de 2024.
  16. Defense Security Cooperation Agency, Strategic Plan 2025 (Washington, DC: U.S. Department of Defense, 2021), 1.
  17. Dafna H. Rand y Stephen Tankel, Security Cooperation & Assistance: Rethinking the Return on Investment (Washington, DC: Center for a New American Security, 2015), 5–6.
  18. Instituto de Criminología y Estudios sobre la Violencia, Amenazas a la seguridad del Estado en Perú: Análisis de la situación general (Madrid: Prosegur Research, 2022), 7.
  19. Presidencia del Consejo de Ministros, “Ejecutivo aprueba la Política General de Gobierno 2025–2026”, 20 de diciembre de 2025, consultado el 1 de enero de 2026, https://www.gob.pe/institucion/pcm/noticias/1317002-ejecutivo-aprueba-la-politica-general-de-gobierno-2025-2026.
  20. Perú, Presidencia del Consejo de Ministros, Decreto Supremo N.º 137-2025-PCM, Diario Oficial El Peruano, 6 de diciembre de 2025; Perú, Congreso de la República, Resolución Legislativa N.º 32214, Diario Oficial El Peruano, 27 de diciembre de 2024; Perú, Congreso de la República, Resolución Legislativa N.º 32526, Diario Oficial El Peruano, 14 de diciembre de 2025.
  21. Christopher Paul et al., The RAND Security Cooperation Prioritization and Propensity Matching Tool: Methods and User’s Guide (Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2013), ix.
  22. Presidencia de la República del Perú, “Presidente Jerí lideró reunión con delegación del FBI y expertos en seguridad ciudadana para elaboración de nuevo plan nacional”, última modificación 10 de diciembre de 2025, consultado el 25 de diciembre de 2025, https://www.gob.pe/institucion/presidencia/noticias/1308740-presidente-jeri-lidero-reunion-con-delegacion-del-fbi-y-expertos-en-seguridad-ciudadana-para-elaboracion-de-nuevo-plan-nacional.
  23. R. Evan Ellis, Toward a More Effective DoD Contribution to Strategic Competition in the Western Hemisphere (Carlisle Barracks, PA: US Army War College Press, 2025), 9.
  24. U.S. Department of Defense, Strategic Evaluations of Institutional Capacity Building in Colombia and Indonesia (2013–2018) (Washington, DC: Office of the Deputy Assistant Secretary of Defense for Global Partnerships, 2019), 5.
  25. Thomas W. Ross, “Enhancing Security Cooperation Effectiveness: A Model for Capability Package Planning”, Joint Force Quarterly 80 (primer trimestre de 2016): 26.
  26. Defense Security Cooperation Agency, Strategic Plan 2025 (Washington, DC: U.S. Department of Defense, 2021), 4.
  27. Dafna H. Rand y Stephen Tankel, Security Cooperation & Assistance: Rethinking the Return on Investment (Washington, DC: Center for a New American Security, 2015), 24.
  28. Ejército del Perú, “Estudio de análisis de los entendimientos: propuesta de lineamientos estratégicos de los entendimientos entre los Ejércitos del Perú y los Estados Unidos”, documento institucional, 4.
  29. Perú, Ejército del Perú, Manual MT 3-3.1.1, Relaciones Internacionales: “Cooperación Internacional para la Seguridad”, ed. 2024 (Lima: Ejército del Perú, 2024), 126–137.
  30. Andrew Feickert, Army Security Force Assistance Brigades (SFABs), IF10675 (Washington, DC: Congressional Research Service, 2025), 1–2.
  31. Charles McEnany, The U.S. Army’s Security Force Assistance Triad: Security Force Assistance Brigades, Special Forces and the State Partnership Program, Spotlight 22-3 (Arlington, VA: Association of the United States Army, 2022), 3.
  32. U.S. Army Security Force Assistance Command, 2025 SFAC Factbook (Fort Liberty, NC: U.S. Army Security Force Assistance Command, 2024), 26.
  33. Headquarters, Department of the Army, Security Force Assistance Brigade, Army Techniques Publication No. 3-96.1 (Washington, DC: Department of the Army, 2025), 91.
  34. U.S. Southern Command, “SOUTHCOM Commanders’ Priorities”, consultado el 30 de diciembre de 2025, https://www.southcom.mil/Commanders-Priorities/.
  35. Ejército del Perú y Ejército de los Estados Unidos de América, “Acta entre el Ejército del Perú y el Ejército Sur de los Estados Unidos de América” (acuerdo bilateral, 2023), 49.
  36. Headquarters, Department of the Army, Security Force Assistance Mission Handbook, Training Circular No. 3-22 (Washington, DC: Department of the Army, 2025), vii–viii.
  37. Headquarters, Department of the Army, Security Force Assistance Brigade, Army Techniques Publication No. 3-96.1 (Washington, DC: Department of the Army, 2025), 4–5.
  38. U.S. Government Accountability Office, State Partnership Program: DOD Should Ensure Partner States Record Completed Activities and Clarify Appropriate Authorities, GAO-22-104672 (Washington, DC: U.S. Government Accountability Office, 2022), 5.
  39. West Virginia National Guard, 2024 Annual Report (Charleston, WV: West Virginia National Guard, 2024), 21.
  40. Ejército del Perú y Ejército de los Estados Unidos de América, “Acta entre el Ejército del Perú y el Ejército Sur de los Estados Unidos de América” (acuerdo bilateral, 2024), 7.
  41. West Virginia National Guard, 2019 Annual Report (Charleston, WV: West Virginia National Guard, 2019), 73.
  42. West Virginia National Guard, 2021 Annual Report (Charleston, WV: West Virginia National Guard, 2021), 78.
  43. Dafna H. Rand y Stephen Tankel, Security Cooperation & Assistance: Rethinking the Return on Investment (Washington, DC: Center for a New American Security, 2015), 11
  44. Ibid., 19.
  45. James G. Stavridis, Partnership for the Americas: Western Hemisphere Strategy and U.S. Southern Command (Washington, DC: NDU Press, 2010), 17.
  46. Dafna H. Rand y Stephen Tankel, Security Cooperation & Assistance: Rethinking the Return on Investment (Washington, DC: Center for a New American Security, 2015), 12.
  47. Thomas W. Ross, “Enhancing Security Cooperation Effectiveness: A Model for Capability Package Planning”, Joint Force Quarterly 80 (2016): 27.
  48. Perú, Congreso de la República, Resolución Legislativa N.º 32526, Diario Oficial El Peruano, 2025, 4–5.
  49. Perú, Presidencia del Consejo de Ministros, Decreto Supremo N.º 137-2025-PCM, Diario Oficial El Peruano, 2025, 14.

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