Resumen
El presente artículo examina el rol estratégico y táctico de las Fuerzas Especiales (FF. EE.) en el marco de las Operaciones de Información (OI). Se analiza cómo estas unidades altamente capacitadas no solo ejecutan operaciones especializadas, sino que modifican el entorno informacional del adversario. Mediante acciones encubiertas, actividades de inteligencia y gestión de narrativas, las FF. EE. contribuyen a alterar las percepciones del adversario y fortalecer la ventaja operativa. El análisis destaca la importancia de integrar las OI con los objetivos militares y políticos, en concordancia con principios éticos y legales. En los escenarios contemporáneos, donde la información constituye un recurso estratégico decisivo, las FF. EE. se consolidan como actores relevantes en la configuración del entorno estratégico y en la protección de las capacidades nacionales.
Palabras clave: operaciones de información; fuerzas especiales; guerra de información; operaciones psicológicas; ambiente operacional
Introducción
En los conflictos contemporáneos, la información se ha consolidado como un recurso estratégico capaz de influir de manera decisiva en la conducción de las operaciones militares y en la configuración del entorno político y social. El desarrollo de las tecnologías de la información, la expansión del ciberespacio y la creciente interconexión global han ampliado el campo de batalla más allá del dominio físico, incorporando un espacio donde la percepción, la narrativa y el control de los flujos informacionales adquieren una importancia central. En este escenario, las OI emergen como un instrumento fundamental para influir en la toma de decisiones del adversario y preservar simultáneamente la capacidad decisoria propia.
La creciente relevancia del Ambiente de Información (AI) ha transformado la manera en que se conciben y ejecutan las operaciones militares. En entornos caracterizados por volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VICA), la competencia estratégica no se limita al enfrentamiento directo entre fuerzas convencionales, sino que se desarrolla también en el ámbito cognitivo, donde la información se convierte en un medio para moldear percepciones, condicionar comportamientos y generar efectos estratégicos. En este contexto, la integración de capacidades como Operaciones Psicológicas (PSYOPS), Engaño Militar (MILDEC), Seguridad Operacional (OPSEC), Guerra Electrónica (EW) y Operaciones en Redes de Computadoras (CNO) permite articular un conjunto de acciones orientadas a gestionar el entorno informacional y afectar la capacidad decisoria del adversario.
Dentro de este marco, las FF. EE. desempeñan un papel particularmente relevante debido a su capacidad para operar en entornos complejos, ambiguos y de alta sensibilidad política. Su preparación especializada, versatilidad operativa y capacidad para ejecutar misiones encubiertas o de precisión les permiten actuar eficazmente en el AI, combinando actividades de inteligencia, influencia informacional y operaciones tácticas destinadas a generar efectos estratégicos que trascienden el ámbito estrictamente militar.
El presente artículo analiza el papel de las FF. EE. en la conducción de las OI y su contribución al desarrollo de la Guerra de la Información (Information Warfare, IW) en los conflictos contemporáneos. A partir de un enfoque doctrinal y analítico, se examinan los fundamentos conceptuales de las OI, la interacción entre el Ambiente Operacional (AO) y el AI, así como las capacidades que integran estas operaciones.
Igualmente, se revisan diversos casos recientes que evidencian la aplicación de estas capacidades en distintos escenarios operacionales, lo que permite comprender cómo las FF. EE. se consolidan como multiplicadores estratégicos en la gestión del AI y como instrumentos relevantes para la proyección de influencia, la disuasión y la generación de ventajas informacionales frente a competidores y adversarios en los conflictos del siglo XXI.
Fundamentos Doctrinales de las OI
Las OI se definen como el empleo coordinado de diversas capacidades militares orientadas a generar efectos en el entorno informacional con el propósito de influir en las percepciones, actitudes, decisiones y comportamientos de audiencias objetivo.[1] Estas acciones comprenden la difusión de contenidos estratégicos, la protección de los sistemas propios, la interrupción de los flujos informativos del adversario y la comprensión del dominio cognitivo en el que se desarrolla el conflicto. Su finalidad es obtener una ventaja estratégica al afectar el proceso de toma de decisiones del adversario, mientras se preserva y fortalece la capacidad decisoria propia.
La Figura 1 sintetiza los principales componentes doctrinales que intervienen en la conducción de las OI, destacando las capacidades especializadas orientadas a incidir en el entorno informacional y a respaldar el proceso decisorio en el ámbito militar.
Figura 1. Capacidades doctrinales que integran las OI

Fuente: Elaboración propia.
Dentro de las OI se integran diversas disciplinas, entre las que destacan PSYOPS, EW, OPSEC, MILDEC y CNO. Estas capacidades contribuyen a un esfuerzo coordinado orientado a gestionar los flujos informacionales, modificar narrativas estratégicas y explotar vulnerabilidades en los dominios cognitivo y tecnológico. En consecuencia, las OI representan un componente esencial de la guerra contemporánea, donde el campo de batalla trasciende el espacio físico y se proyecta hacia el ámbito informacional y perceptivo.
Para comprender este marco doctrinal resulta necesario considerar el AO y el AI. El AO abarca el conjunto de condiciones, circunstancias e influencias que afectan el empleo de capacidades militares y condicionan el proceso decisorio del comandante, conforme al ME 1-134.[2] Este entorno comprende los dominios terrestre, marítimo, aéreo, espacial e informacional, además de los sistemas adversarios, aliados y neutrales —infraestructura política, militar, económica, psicosocial, informativa y legal— relevantes para el desarrollo de una operación militar.
El AI, por su parte, comprende a los individuos, organizaciones y sistemas que recopilan, procesan, difunden o utilizan datos en el desarrollo de actividades operativas. Aunque ambos conceptos se definen de manera independiente, mantienen una relación de interdependencia funcional que influye directamente en la conducción de las operaciones militares. Cabe señalar que el AO presenta diversas características que inciden en el accionar de las fuerzas y poseen una dimensión informacional significativa. Entre las principales destacan:
a) velocidad y difusión de los flujos informacionales;
b) asimetría en el acceso y control de los datos;
c) expansión del ciberespacio y de las capacidades espaciales;
d) operaciones desarrolladas entre poblaciones.
La Figura 2 ilustra la relación entre las OI y el entorno multidominio de los conflictos contemporáneos, evidenciando la interacción entre los distintos dominios operacionales y el espacio informacional.
Figura 2. Interrelación entre las OI y el entorno multidominio

Fuente: Elaboración propia.
En el siglo XXI, el campo de batalla trasciende el dominio físico tradicional. Como señaló el general Michael V. Hayden: “en la era de la información, la percepción supera la realidad; controlar la narrativa resulta tan crítico como dominar el terreno”. En este entorno VICA (VUCA, en inglés), las OI emergen como un espacio de confrontación estratégica, especialmente para las FF. EE., donde la disputa se desarrolla principalmente en el ámbito cognitivo.
El Manual de OI del EP define las OI como “el uso integrado de capacidades relacionadas con la información (CRI),[3] junto con otras líneas de operación, para modificar, degradar, interrumpir o usurpar la toma de decisiones adversaria, protegiendo simultáneamente la capacidad decisoria propia”. Este enfoque abarca el conjunto de actividades destinadas a influir en el AI, estructurado en tres dimensiones interrelacionadas —física, informativa y cognitiva— que se describen a continuación.
1. Dimensión física: Comprende la infraestructura de conexión —transmisión, recepción y almacenamiento de datos—, así como acciones tangibles que transmiten mensajes por sí mismas, tales como patrullas, reconocimiento aéreo y proyectos de asuntos civiles.
2. Dimensión informativa: Abarca el contenido y el flujo de datos —textos, imágenes y registros digitales— que los estados mayores recopilan, procesan, almacenan, distribuyen y presentan para apoyar el proceso decisorio. Esta dimensión constituye el vínculo esencial entre los componentes físicos y el ámbito cognitivo.
3. Dimensión cognitiva: Engloba las percepciones y procesos mentales de los actores involucrados —comandantes y líderes aliados, audiencias externas, adversarios y tomadores de decisiones hostiles— que interpretan la información y orientan su comportamiento en función de ella. Factores sociales, culturales, históricos y religiosos influyen en estas interpretaciones, siendo este el espacio donde se modifican percepciones y conductas de las audiencias objetivo.
En el Manual de Planeamiento de Operaciones Terrestres (POT) se reconoce que todas las fuerzas desplegadas en un teatro de operaciones poseen capacidades para ejecutar las OI. No obstante, las unidades con mayor aptitud para estas actividades son aquellas especializadas en gestión informacional, los elementos de cámara de combate[4] y las FF. EE. Estas últimas corresponden a unidades militares altamente entrenadas que ejecutan misiones no convencionales, de alto riesgo y, con frecuencia, de carácter encubierto. Su empleo se orienta a alcanzar objetivos estratégicos que superan las posibilidades de las fuerzas convencionales, mediante tácticas especializadas y una elevada flexibilidad operativa.
Características clave de las FF. EE.
- Selección y entrenamiento riguroso: Sus integrantes son seleccionados mediante procesos altamente exigentes y completan una formación intensiva que incluye combate avanzado, supervivencia, idiomas, medicina táctica, demoliciones e inteligencia.
- Capacidades especializadas: Están equipadas y entrenadas para operar en entornos hostiles y diversos, con frecuencia con recursos limitados y sin apoyo convencional inmediato.
- Versatilidad operativa: Ejecutan múltiples misiones que demandan adaptabilidad, iniciativa y pensamiento crítico para enfrentar situaciones complejas y cambiantes.
Misiones principales de las FF. EE.[5]
- SR (Reconocimiento Especial): Obtención encubierta de inteligencia crítica en profundidad sobre movimientos, características del terreno y actividades del adversario.
- DA (Acción Directa): Operaciones ofensivas de pequeña escala, como incursiones, emboscadas, rescate de rehenes o neutralización de objetivos de alto valor.
- FID (Defensa Interna en el Extranjero): Entrenamiento, asesoramiento y apoyo a fuerzas aliadas para fortalecer sus capacidades frente a amenazas internas.
- UW (Guerra No Convencional): Apoyo o conducción de movimientos de resistencia o insurgencias contra poderes establecidos.
- CT (Contraterrorismo): Prevención, disuasión y respuesta frente a actos terroristas.
- PR (Recuperación de Personal): Recuperación de personal militar o civil aislado, capturado o retenido en entornos hostiles.
- Asistencia de seguridad: Entrenamiento, asesoramiento y provisión de equipamiento a fuerzas extranjeras con el propósito de fortalecer la estabilidad regional.
Las FF. EE. emplean armamento y tecnología de vanguardia —armas especializadas, vehículos adaptados, sistemas aéreos no tripulados y comunicaciones satelitales seguras— diseñados para cumplir misiones de alta complejidad. Estas capacidades las posicionan como un activo estratégico capaz de proyectar poder de manera discreta, responder con rapidez a situaciones de crisis y alcanzar objetivos donde las fuerzas convencionales presentan limitaciones operativas.
En el marco de las OI, las FF. EE. actúan sobre el AI con el propósito de desorganizar al adversario y proteger simultáneamente los procesos decisorios propios. Para ello combinan capacidades tácticas con efectos estratégicos en los ámbitos físico, digital y cognitivo.
Entre las principales actividades vinculadas con las OI destacan las siguientes:
1. Apoyo a operaciones encubiertas y de acción directa. Las OI permiten construir narrativas, generar confusión en el adversario o encubrir los movimientos reales de las fuerzas propias. Por ejemplo, antes de una incursión pueden difundirse mensajes engañosos destinados a distraer al oponente o alterar su ciclo OODA (Observación, Orientación, Decisión y Acción).
2. PSYOPS. Estas acciones se diseñan para influir en la moral del adversario, debilitar la cohesión de sus fuerzas o ganar el apoyo de la población local. Entre los medios empleados se incluyen la distribución de panfletos, campañas en RS y transmisiones radiales dirigidas a audiencias específicas.
3. MILDEC. Estas capacidades permiten difundir información falsa o distorsionada con el propósito de inducir errores estratégicos en el adversario, como desplazar fuerzas hacia áreas irrelevantes o interpretar de manera incorrecta las intenciones operacionales.
4. Ciberoperaciones y EW. Comprenden ataques contra redes informáticas, interferencias en sistemas de comunicación o manipulación de plataformas de mando y control. Estas acciones permiten degradar o neutralizar las capacidades del adversario sin recurrir necesariamente al empleo directo de la fuerza.
5. OPSEC. Este componente aplica procedimientos estrictos de seguridad operacional destinados a proteger planes, movimientos y capacidades críticas, evitando filtraciones que puedan comprometer el éxito de la misión.
6. Influencia estratégica en fases previas al conflicto. Las OI también se emplean durante etapas de disuasión o competencia estratégica, antes del inicio de un enfrentamiento abierto, con el propósito de moldear percepciones, incidir en la voluntad del adversario y reducir la probabilidad de escalamiento.
Uno de los propósitos centrales de las OI consiste en afectar la capacidad del adversario para interpretar y dar sentido a los acontecimientos que se desarrollan en el entorno operacional. Influir en su percepción respecto de determinados eventos puede degradar, interrumpir o incluso inhabilitar indirectamente su capacidad para conducir operaciones. De forma paralela, las OI buscan preservar la facultad de los comandantes aliados para liderar sus fuerzas y comprender, visualizar, describir y conducir las operaciones (EP 2023, cap. 1).
Las FF. EE. participan en la IW tanto en el plano cognitivo —al influir en percepciones y decisiones mediante mensajes estratégicos— como en los ámbitos físico y digital, a través de la obtención de información crítica, la negación de capacidades al adversario y la generación de efectos con repercusiones psicológicas y políticas. Su elevado nivel de preparación, adaptabilidad y discreción operativa las convierte en un instrumento estratégico particularmente relevante para la ejecución de OI, especialmente en escenarios caracterizados por la ambigüedad y las dinámicas propias de la guerra híbrida.
Asimismo, estas unidades emplean RS, que constituyen un componente dominante del AI y operan de manera transversal en sus distintas dimensiones. Los mensajes, imágenes, gráficos y contenidos audiovisuales difundidos a través de estas plataformas influyen en las percepciones y comportamientos de diversas audiencias prácticamente en tiempo real, generando efectos significativos tanto en la opinión pública como en el desarrollo de las operaciones.
Guerra de la Información (IW) y SOF
La IW se refiere al empleo del entorno informacional y de las tecnologías de la información y la comunicación con el propósito de obtener una ventaja estratégica sobre un adversario. En este contexto, la gestión del espacio informativo adquiere un papel central para las SOF, ya que permite influir en los procesos de decisión del oponente hasta inducirlo a adoptar decisiones contrarias a sus propios intereses y favorables al actor que conduce la operación (Lewis s. f.). Esta forma de confrontación se desarrolla en el ámbito informacional y busca alcanzar superioridad frente al adversario mediante la manipulación, el control o la interrupción del flujo de datos y comunicaciones, entre cuyas principales características se encuentran las siguientes:
- alteración de la información adversaria con el fin de condicionar sus procesos de decisión sin que este lo advierta;
- difusión de propaganda o desinformación orientada a debilitar la moral del enemigo y moldear la percepción pública;
- interferencia en medios de comunicación, como televisión, radio o RS;
- ataques cibernéticos contra sistemas de comunicación, infraestructura crítica o bases de datos;
- espionaje digital y obtención de inteligencia de carácter táctico y operacional.
Este tipo de confrontación puede involucrar tanto actores estatales como organizaciones no estatales y manifestarse en los ámbitos militar, político, económico y social. En este escenario, las FF. EE. desempeñan un papel relevante debido a su naturaleza flexible y especializada, así como a su capacidad para operar en entornos sensibles o detrás de las líneas enemigas. Su empleo en la IW se orienta principalmente a modificar percepciones, actitudes y comportamientos de audiencias clave —adversarios, poblaciones locales y líderes— con el propósito de apoyar los objetivos militares y estratégicos. Estas acciones se desarrollan principalmente mediante operaciones de apoyo de información militar (MISO), entre las cuales destacan las siguientes:
- Difusión de mensajes. Estas operaciones emplean diversos medios —radio, material impreso, RS o contacto directo— para transmitir narrativas dirigidas a audiencias específicas. Entre sus principales propósitos se encuentran generar divisiones entre los líderes adversarios y su población, advertir sobre los riesgos de apoyar a fuerzas hostiles y promover la cooperación con fuerzas aliadas.
- Disuasión e incertidumbre. La difusión de información orientada a desalentar determinadas acciones de líderes adversarios y de sus estructuras de apoyo incrementa la incertidumbre y la confusión en sus procesos decisorios, lo que puede inducirlos a adoptar decisiones erróneas o abandonar determinados cursos de acción.
- Reconocimiento especial y recopilación de inteligencia. Las FF. EE. pueden infiltrarse profundamente en el espacio de operaciones para ejecutar tareas de vigilancia y reconocimiento sobre áreas u objetivos específicos. Estas actividades permiten obtener inteligencia crítica, precisa y oportuna sobre las capacidades, intenciones y el AI del adversario, información esencial para planificar y ejecutar OI eficaces.
- Seguridad operacional (OPSEC). Estas unidades aplican rigurosas medidas de OPSEC destinadas a ocultar planes, movimientos y capacidades con el propósito de impedir que el adversario obtenga información relevante sobre las fuerzas propias.
- Guerra no convencional y apoyo a la resistencia. Cuando operan junto a fuerzas irregulares o movimientos de resistencia, las FF. EE. participan también en la dimensión informativa del conflicto. Su asesoramiento puede incluir la gestión de la comunicación con la población civil y la difusión de mensajes orientados a erosionar la legitimidad y la capacidad de acción del adversario en los planos informacional y psicológico.
- Acción directa y efectos físicos con relevancia informativa. Las operaciones de acción directa —como ataques de precisión o sabotaje contra objetivos de alto valor— pueden generar efectos significativos en el AI. Al degradar nodos de mando y control o infraestructura crítica, estas acciones alteran el proceso decisorio del adversario y afectan su percepción de la situación operacional.
Los ataques de IW se dirigen principalmente contra redes informáticas, sistemas electrónicos y otras infraestructuras que permiten la transmisión y gestión de datos. En este ámbito, el término más difundido es guerra cibernética, considerada un subconjunto de la IW, ya que se centra específicamente en el empleo de capacidades digitales para degradar o neutralizar los sistemas informáticos del adversario.
Entre los principales tipos de ataques asociados a la IW destacan los siguientes:
- Ataques virtuales, orientados a penetrar, alterar o degradar redes informáticas y sistemas de comunicación.
- Destrucción física, dirigida a neutralizar infraestructuras que soportan el flujo de datos y las capacidades tecnológicas del adversario.
Un ejemplo de aplicación de estas prácticas se observa en las campañas de contrainsurgencia desarrolladas en Afganistán (2010–2021), cuyo objetivo fue fortalecer el apoyo de la población local al gobierno afgano y debilitar la narrativa insurgente talibán. Entre las principales tácticas empleadas se incluyeron la distribución de folletos informativos y mensajes difundidos por radio y RS, la interacción con líderes comunitarios con el propósito de reforzar narrativas estratégicas y la coordinación con medios locales para comunicar los logros de la coalición. Estas operaciones se sustentaron en el principio de “ser los primeros con la verdad”, como lo señaló el general Ralph O. Baker, con el propósito de contrarrestar la propaganda insurgente y reforzar la legitimidad de las fuerzas gubernamentales.
Las FF. EE. actúan dentro de la estructura conceptual del “tridente de la guerra irregular”, un enfoque analítico utilizado en estudios militares y estratégicos para describir los tres componentes fundamentales que interactúan en los conflictos no convencionales o asimétricos. Este modelo permite comprender cómo una fuerza irregular —como guerrillas, insurgencias o movimientos armados no estatales— se organiza y opera frente a un adversario convencional.
El concepto del “tridente” no se atribuye a un autor específico ni a una obra doctrinal particular; más bien, constituye una adaptación conceptual inspirada en la “extraña trinidad” formulada por el teórico militar prusiano Carl von Clausewitz (1780–1831),[6] quien explicó la dinámica de la guerra a partir de la interacción entre factores políticos, sociales y militares.
La Tabla 1 expone la relación conceptual entre el modelo teórico formulado por Carl von Clausewitz y su reinterpretación en el enfoque analítico utilizado para estudiar la guerra irregular en el ámbito de la IW.
Tabla 1
Comparación estructural entre la trinidad clausewitziana y el modelo del tridente aplicado a la IW
| Elemento | Trinidad clausewitziana | Adaptación al tridente en IW |
|---|---|---|
| 1 | Pueblo: violencia, odio y enemistad | Gobierno: autoridad política que se busca defender o derrocar |
| 2 | Fuerzas Armadas: azar y probabilidad | Población: actor que otorga legitimidad y apoyo |
| 3 | Subordinación de la guerra a la política | Guerrilleros o insurgentes: grupo armado irregular |
Fuente: Elaboración propia.
La Tabla 2 describe las funciones y rasgos operativos de los tres componentes que estructuran el modelo del tridente dentro del análisis de la IW.
Tabla 2
Roles estratégicos y características de los actores del tridente en el entorno informacional
| Punta del tridente | Función principal | Características |
|---|---|---|
| Política (Gobierno) | Dirección estratégica y legitimación | Define objetivos ideológicos, busca apoyo popular y establece vínculos externos |
| Militar (FF. EE.) | Ejecución de acciones armadas | Realiza sabotajes, ataques selectivos y entrena fuerzas de resistencia |
| Social (Población) | Apoyo logístico y base social | Proporciona inteligencia, refugio y recursos; difunde propaganda |
Fuente: Elaboración propia.
A partir de lo expuesto, puede señalarse que el concepto de “tridente” o “trinidad de la guerra irregular” —denominado en algunos estudios “trinidad de la contrainsurgencia”— constituye una reinterpretación contemporánea de la trinidad clausewitziana, adaptada para explicar las dinámicas propias de los conflictos asimétricos y de las guerras de guerrillas.
En este tipo de confrontaciones, una de las actividades desarrolladas por las FF. EE. consiste en el entrenamiento, la organización y la estructuración de fuerzas de resistencia, así como en la difusión de narrativas orientadas a fortalecer la cohesión interna y la legitimidad de estos movimientos. Un ejemplo reciente puede observarse en las acciones realizadas por unidades Spetsnaz[7] ucranianas frente a las fuerzas rusas, donde el apoyo a estructuras de resistencia ha desempeñado un papel relevante en la movilización de la población y en la construcción de mensajes asociados a la defensa nacional.
La Figura 3 ilustra un ejemplo de mensajes visuales empleados por la resistencia ucraniana en espacios públicos, los cuales buscan reforzar la moral colectiva y comunicar rechazo frente a la presencia de fuerzas invasoras.
Figura 3. Mensajes de resistencia en una carretera de Zaporizhzhia (Ucrania)

Fuente: BBC News, fotografía de Sara Rainsford.
Ejemplos históricos
Diversos conflictos recientes evidencian la aplicación de la IW como instrumento para disputar el control del entorno informacional y condicionar el desarrollo de las operaciones militares y políticas.
1. Irak: guerra de narrativas (2003–2010)
Durante la intervención de la coalición internacional en Irak se desarrolló una intensa competencia narrativa orientada a contrarrestar la propaganda insurgente y reforzar la legitimidad de la presencia internacional. Entre las principales acciones se incluyeron la gestión de medios locales, el empleo de plataformas digitales emergentes y campañas destinadas a desacreditar a líderes insurgentes. Asimismo, se difundieron mensajes relacionados con avances en materia de seguridad y reconstrucción con el propósito de fortalecer la percepción de estabilidad.
2. Operaciones Encubiertas en África y Medio Oriente
Las SOF del USSOCOM ejecutaron misiones orientadas a la obtención de HUMINT y al manejo del entorno informacional. Estas acciones buscaron identificar redes terroristas, establecer vínculos con actores locales y generar condiciones favorables para la cooperación con líderes tribales y religiosos.
3. Siria e Irak: Lucha Contra el ISIS (2014–2020)
Las SOF de los Estados Unidos y de países aliados desarrollaron operaciones informacionales dirigidas a contrarrestar la propaganda digital del ISIS. Estas acciones incluyeron la difusión de narrativas alternativas, la exposición pública de las contradicciones ideológicas del grupo y el apoyo comunicacional a milicias locales con el propósito de reforzar su legitimidad ante la población.
4. Rusia–Ucrania: Empleo de la Desinformación y el Engaño
En el conflicto entre Rusia y Ucrania, las FF. EE. rusas —conocidas popularmente como los “hombrecitos verdes”— ejecutaron campañas informativas destinadas a generar confusión sobre la situación en Crimea. Estas operaciones explotaron tensiones étnicas y lingüísticas en regiones prorrusas, configurando un entorno de ambigüedad estratégica y desinformación respecto de los acontecimientos en desarrollo.
5. Protestas y Disturbios Sociales en América Latina
Las movilizaciones sociales registradas en distintos países de América Latina evidencian cómo las redes digitales y las narrativas mediáticas se han convertido en herramientas relevantes para articular protestas masivas y amplificar mensajes políticos, lo que demuestra el papel transversal de las OI en el AI durante crisis internas.
5.1 Chile (2019)
Las manifestaciones iniciadas tras el aumento del costo del transporte público derivaron en protestas masivas y episodios de violencia que incluyeron daños a estaciones de metro, ataques a infraestructura pública y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las RS desempeñaron un papel central en la organización y difusión de mensajes asociados a estas movilizaciones.
5.2 Colombia (2021)
Las protestas vinculadas al Paro Nacional surgieron inicialmente como respuesta a una propuesta de reforma tributaria del gobierno. Posteriormente incorporaron demandas sociales y económicas más amplias. La movilización social se articuló en gran medida mediante plataformas digitales, lo que permitió amplificar mensajes políticos y coordinar acciones de protesta en distintas regiones del país.
5.3 Ecuador (2019)
La eliminación del subsidio a los combustibles generó protestas lideradas principalmente por organizaciones indígenas, sindicatos y movimientos estudiantiles. Las movilizaciones incluyeron bloqueos de carreteras y enfrentamientos con fuerzas de seguridad, mientras que las RS se utilizaron para difundir mensajes, organizar concentraciones y reforzar narrativas asociadas al movimiento social.
5.4 Perú (2022–2023)
Tras la destitución del presidente Pedro Castillo Terrones, se registraron protestas en diversas regiones del país que incluyeron bloqueos de carreteras, marchas masivas y enfrentamientos con las fuerzas del orden. En este contexto, plataformas digitales y medios de comunicación amplificaron narrativas políticas y convocatorias a manifestaciones.
En varios de estos casos, el entorno informacional actuó como un espacio de disputa narrativa que permitió articular discursos políticos, movilizar actores sociales y amplificar mensajes dirigidos a audiencias nacionales e internacionales.
Las FF. EE. actúan conforme al marco conceptual definido por los niveles superiores de conducción estratégica de cada país. Su empleo se orienta a apoyar el desarrollo de las OTU y a fortalecer las capacidades institucionales frente a amenazas que surgen en entornos caracterizados por VICA. En situaciones de inestabilidad sistémica, diversos actores pueden intentar afectar la gobernabilidad y los derechos fundamentales de la población, lo que evidencia la relevancia de las capacidades especializadas de estas unidades. Lejos de sustituir a las fuerzas convencionales territoriales, complementan su accionar cuando la situación lo exige, concentrando su participación en operaciones especiales y evitando su empleo en funciones propias del control policial o de la defensa territorial convencional.[8]
En el entorno estratégico contemporáneo, estas unidades cumplen funciones de especial relevancia, entre las que destacan:[9]
- integrarse a estrategias de campaña orientadas a proyectar influencia, actuando como instrumentos versátiles para la gestión del entorno informacional;
- contribuir a la disuasión integrada mediante la generación de efectos estratégicos que trascienden el ámbito estrictamente militar;
- desempeñarse como multiplicadores estratégicos al ejecutar funciones de guerra especial que proporcionan a la fuerza conjunta ventajas geoestratégicas e informacionales frente a competidores y adversarios.
Conclusiones
Las OI se han consolidado como un componente esencial en la conducción de las operaciones militares en los conflictos contemporáneos. En un entorno estratégico caracterizado por la creciente relevancia del AI y por la interacción entre dominios físico, digital y cognitivo, la disputa por el control de la información y de las percepciones adquiere un valor estratégico comparable al del dominio del espacio físico.
En este escenario, las FF. EE. desempeñan un papel particularmente relevante debido a su capacidad para operar en entornos complejos, ambiguos y de alta sensibilidad política. Su preparación especializada, flexibilidad operativa y capacidad para ejecutar operaciones encubiertas o de precisión las convierten en instrumentos idóneos para influir en el AI, degradar la capacidad decisoria del adversario y proteger simultáneamente los procesos de decisión propios.
El análisis doctrinal evidencia que la integración de capacidades como PSYOPS, MILDEC, OPSEC, EW y CNO, junto con el empleo de MISO, permite generar efectos estratégicos que trascienden el plano estrictamente militar. Estas capacidades actúan sobre las dimensiones física, informativa y cognitiva del AI, lo que posibilita modificar percepciones, influir en comportamientos y condicionar el desarrollo de las operaciones.
Los casos examinados demuestran que la competencia en el ámbito informacional constituye un factor determinante en los conflictos contemporáneos. La gestión de narrativas, la manipulación de flujos informativos y el uso estratégico de plataformas digitales han evidenciado su capacidad para influir en la opinión pública, movilizar actores sociales y afectar el desarrollo de las operaciones militares y políticas.
En consecuencia, el empleo eficaz de las OI requiere su integración plena en la planificación estratégica y en el diseño de campañas multidominio. Las FF. EE., lejos de sustituir a las fuerzas convencionales, complementan sus capacidades al actuar como multiplicadores estratégicos capaces de proyectar influencia, apoyar la disuasión integrada y generar ventajas informacionales frente a competidores y adversarios.
Finalmente, en un entorno caracterizado por VICA, la capacidad para comprender, gestionar y dominar el espacio informacional se convierte en un factor decisivo para la seguridad y la defensa. En este marco, las FF. EE. se consolidan como un instrumento estratégico fundamental para la ejecución de OI y para la protección de los intereses nacionales en los conflictos del siglo XXI.
Notas finales
- Joseph S. Nye Jr., Soft Power: The Means to Success in World Politics (New York: PublicAffairs, 2004).
- Robert B. Cialdini, Influence: Science and Practice, 5th ed. (Boston: Pearson, 2014).
- Pedro Baños, El dominio mental: La geopolítica de la mente (Barcelona: Ariel, 2020).
- North Atlantic Treaty Organization, “Cognitive Warfare: Strengthening and Defending the Mind”, NATO Allied Command Transformation, 5 de abril de 2023, https://www.act.nato.int/article/cognitive-warfare-strengthening-and-defending-the-mind/.
- Martin C. Libicki, “The Convergence of Information Warfare”, Strategic Studies Quarterly 11, n.º 1 (2017): 49–65.
- Andrew Mackay, Steve Tatham y Lee Rowland, Behavioural Conflict: Why Understanding People and Their Motivations Will Prove Decisive in Future Conflict (Shrivenham: Military Studies Press, 2011).
- Dmitry Adamsky, “From Moscow with Coercion: Russian Deterrence Theory and Strategic Culture”, Journal of Strategic Studies 41, n.os 1–2 (2018): 33–60.
- Mark Galeotti, “Hybrid, Ambiguous, and Non-Linear? How New Is Russia’s ‘New Way of War’?”, Small Wars & Insurgencies 27, n.º 2 (2016): 282–301.
- Mark Galeotti, Russian Political War: Moving Beyond the Hybrid (London: Routledge, 2019).
- Valery Gerasimov, “The Value of Science Is in the Foresight: New Challenges Demand Rethinking the Forms and Methods of Carrying Out Combat Operations”, Military Review 96, n.º 1 (2016): 23–29.
- Michael Kofman, Katya Migacheva, Brian Nichiporuk, Andrew Radin, Olesya Tkacheva y Jenny Oberholtzer, Lessons from Russia’s Operations in Crimea and Eastern Ukraine (Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2017).
- P. W. Singer y Emerson T. Brooking, LikeWar: The Weaponization of Social Media (Boston: Houghton Mifflin Harcourt, 2018).
- Joint Special Operations University, The Fourth Age of SOF: The Use and Utility of Special Operations Forces in a New Age (Tampa, FL: JSOU Press, 2022).
- Ejército Nacional de Colombia, MFRE 3-05 Operaciones Especiales (Bogotá: Centro de Doctrina del Ejército, 2017).
- Ejército del Perú, MF – 34 Operaciones Especiales.
- Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú, C – 1 Operaciones de Información (Lima: CCFFAA, 2023).
- Ejército del Perú, Operaciones de Información (Lima: Ejército del Perú, 2023), cap. 1, “Generalidades”, sección II, “Definiciones”. ↑
- Ejército del Perú, ME 1-134 Planeamiento de Operaciones Terrestres (Lima: Ejército del Perú, 2015). Este manual delimita el área de operaciones, establece metodologías de planificación y orienta la conducción bajo el enfoque de mando tipo misión. ↑
- Ejército del Perú, Manual de Operaciones de Información (Lima: Ejército del Perú, 2023), cap. 1, “Ambiente Operacional”. ↑
- Cámara de combate: elemento entrenado y capacitado en operaciones de información que forma parte de una patrulla u organización similar y que puede registrar, mediante imagen o video, los acercamientos con un determinado blanco objetivo con propósitos históricos, para el desarrollo de productos de asuntos civiles u operaciones psicológicas; asimismo, puede emplearse para contrarrestar la propaganda de la amenaza. ↑
- Ejército del Perú, Operaciones Especiales, 2024, cap. 1, “Consideraciones fundamentales”. ↑
- Carl von Clausewitz, On War, ed. y trad. Michael Howard y Peter Paret (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1976), 89. ↑
- Spetsnaz: abreviación de la expresión rusa Spetsiálnogo Naznachéniya, que significa “de propósito especial”. ↑
- Ejército Nacional de Colombia, MFRE 3-05 Operaciones especiales. ↑
- Joint Special Operations University (JSOU), The Fourth Age of SOF: The Use and Utility of Special Operations Forces in a New Age (Tampa, FL: JSOU Press, 2022). ↑



